Producción de huevos de "gallinas felices" se dispara 100% en el último año y se abre debate en torno a la certificación

Tras un aumento "impensado" en la demanda, los productores tradicionales se sumaron a las nuevas tendencias que toman fuerza dentro de una industria que mueve, en total, US$600 millones al año en Chile.

26 de Febrero de 2019 | 08:03 | Por Patricia Marchetti Michels, Emol
Ecoterra
SANTIAGO.- Los huevos de gallinas libres de jaulas partieron como un producto de nicho en Chile: difíciles de encontrar, casi el doble de caros que los normales y con poca demanda. Hoy, el panorama es completamente diferente y, mientras la oferta se cuadriplicó en las góndolas de los supermercados, la producción a nivel país creció un 100% en 2018.

Se trata de un boom "impensado" que sorprendió a la misma industria -la que en su conjunto mueve unos US$600 millones al año- y que ha presionado a los productores tradicionales a sacar sus propias líneas de huevos de gallinas sin jaulas. Todo, en línea con las nuevas tendencias que ya marcan pauta en Europa y Estados Unidos, pero que también imponen una serie de desafíos a nivel nacional.


Así, para poder dibujar la evolución de este mercado en el país y sus nuevas proyecciones, Emol conversó con los principales actores de la industria, los que también se refirieron a la importancia del bienestar animal y a cómo han debido optar por someterse a la fiscalización de una certificadora privada -pagada- para asegurar que efectivamente sus gallinas son "felices".

"Un mercado más acelerado del que todos esperábamos"

Para los productores de huevos de gallinas libres, los números hablan por sí solos: en Chile se consumen 3.800 millones de huevos al año. De ese total, en 2017 sólo un 1% eran huevos producidos en sistemas sin jaulas, pero en 2018 el porcentaje alcanzó el 2%, es decir: 76 millones, según cifras actualizadas de la Asociación de Productores de Huevos (ChileHuevos).

"Sí, sigue siendo un número bajo en relación a la industria tradicional, pero el consumo se ha duplicado en sólo un año. Hay más marcas, algunas formales y otras informales, pero lo que importa es que hay más consciencia", comentó a Emol el gerente general y fundador de Ecoterra, Pablo Albarrán.

Sólo 2,5% de las 20 millones de gallinas de producción, viven fuera de jaulas en Chile, es decir, 500 mil del total.
Para él, "a menos que caigamos en una crisis económica severa, es difícil que la gente retroceda en términos de consciencia", por eso estima que el mercado seguirá creciendo, "porque las cifras actuales se deben exclusivamente al aumento de la demanda".

Y ante la entrada de nuevos competidores, los precios se han visto presionados a la baja: si hace un año una caja de 12 huevos de gallinas libres costaba en promedio $3.500, hoy es posible encontrar la misma cantidad por $3.000. En contra parte, la caja de huevos tradicionales bordea los $1.900. Lo mismo con las marcas: si hace un año habían dos empresas ofreciendo sus huevos "libres" en el supermercado, hoy son alrededor de ocho en total.

Pero el menor ingreso por caja no ha significado un problema, contó Renato Maino, dueño y fundador de Gallina Feliz, quien consignó que "efectivamente ha crecido la competencia, pero la demanda también y mucho, entonces lo otro no se ha notado en los resultados". De hecho, apuntó que sus ventas han crecido un 20% promedio por año.

"Algo importante a destacar es que esta tendencia se ha extendido a más estratos sociales. Cuando empezó a tomar fuerza hace un año, muchos lo hablaban, pero la compra final se gatillaba solamente en sectores de estrato social alto. Hoy, esto ha bajado a la clase media porque los precios han tendido a bajar, pero igual siguen siendo casi un 60% más caros que el huevo tradicional"

María Jesús Errázuriz

Así, ante las exigencias de los "nuevos consumidores", Coliumo fue una de las empresas tradicionales que optó por sacar su propia línea de producción libre de jaulas: La Castellana. La razón fue simple: "Es un mercado creciente, más acelerado del que todos nos esperábamos", afirmó María Jesús Errázuriz, subgerenta de Administración y Desarrollo de la firma.

De hecho, "desde el lanzamiento de la marca -en junio del año pasado-, a la fecha, nuestra venta neta ha aumentado un 600%", reveló Errázuriz y aterrizó: "Hoy, de un total de 400 mil huevos que vende Coliumo al día, 30 mil de ellos son de nuestras gallinas libres".

Pero aunque los huevos de estas tres empresas son producidos en sistemas sin jaulas, las gallinas con las que trabajan no viven bajo las mismas condiciones. Algo que en Europa estaría claramente tipificado en la caja del producto, pero que en Chile -dado lo incipiente del mercado- no se exige para ningún tipo de producción.


La certificación privada: La vía para garantizar el producto

Dentro del mundo de las gallinas sin jaula, existen dos tipos de sistemas: "cage free" (gallinas que conviven dentro de un gran galpón llamado aviario); y "free range" (al aire libre). Para los productores hacer la diferenciación es crucial, ya que un sistema de libre pastoreo es más caro que el de los galpones -por ende los huevos también son más costosos- y además involucra, según ellos, mayor bienestar animal.

Sin embargo, esta diferencia podría ser el próximo capítulo de una discusión que, por ahora, se mantiene en otro nivel y que tiene que ver con que "hoy existen muchos productores que no cumplen con la norma de producción de huevos de gallinas libre de jaula y dicen serlo. Finalmente engañan al consumidor y una medida para objetivar esto son las certificadoras", expresó Errázuriz, de Coliumo.

"Nunca tuvimos tantos contactos como ahora, la industria está despertando y estamos viendo que la presión de los consumidores está mucho más fuerte que antes. Las empresas están buscando una forma de responder y la certificación de bienestar animal es una respuesta posible a ello (...) En Chile ya nos llamaron de industrias con otras especies, como de vacas, cabras y pollos"

Luiz Mazzon

Así, como en Chile no existe una legislación que obligue a los productores a cumplir con estándares exclusivos del sistema libre de jaulas, las empresas chilenas han optado por el camino privado para transparentar su producto y validarlo tanto nacional como internacionalmente: el sello de bienestar animal "Certified Humane".

"Ecoterra fue nuestro primer cliente chileno hace unos cuatro años, los tuvimos sólo a ellos por ese tiempo y en 2018 esto creció muchísimo en Chile, de hecho, según nuestros registros, es el país en que más rápido ha crecido la certificación en el tema de las gallinas libres", señaló a Emol Luiz Mazzon, director para América Latina de Certified Humane, una organización sin fines de lucro fundada en 2003 en EE.UU. con alcance mundial.

"De un cliente, pasamos a tener cinco en sólo un año y para marzo, si todo va bien, tendremos siete en total". Así, de los cinco que ya tienen el sello en Chile, dos son free range: Ecoterra y Gallina Roja; y el resto son cage free: La Castellana (Coliumo), La Granja (Champion), Santa Marta de Liray (Jumbo). Según reveló el fundador de Gallina Feliz a Emol, ellos serían uno de los próximos en recibir la certificación con el "subtítulo" de free range.

De hecho, Mazzon cuenta que ha sido tanto el interés en Chile por el sello que de los ocho inspectores que tienen para Latinoamérica uno está domiciliado en el país y "estamos viendo la contratación de un segundo debido al aumento de los proyectos".

- Pero ¿qué es lo que evalúan ustedes para certificar?

"El objetivo de la organización es mejorar la vida de los animales de granja, por eso busca generar una producción más sostenible y con respeto hacia ellos. En el caso de las gallinas, deben estar libres, sin jaulas desde chiquititas, su alimento no puede tener ningún promotor de crecimiento ni antibióticos y su comida no puede tener ninguna proteína derivada de mamíferos ni aves".

US$601 millones movió la industria del huevo en Chile en 2017, según cifras de ChileHuevos

También la certificación establece niveles máximos de densidad de gallinas por metro cuadrado en cada uno de los tipos de galpones, la medidas de las perchas donde se paran, los niveles de amoniaco, temperatura, mortalidad, cantidad de nidos por gallina, números mínimos de bebederos y comederos, enfermería para las aves, estrictas exigencias para el despunte del pico (para evitar canibalismo), entre otros.


El "problema" de la diferenciación entre sistemas

Mazzon advierte que "nuestra norma no exige el free range, entonces la salida de las gallinas al exterior es opcional, porque al final nuestro sello lo que certifica es el bienestar animal, que es fuera de jaulas, pero no el sistema".

En ese sentido, Albarrán de Ecoterra -que también lanzó al mercado una mayonesa vegana y otra hecha con sus huevos de gallinas de libre pastoreo- reconoce que "la única crítica a la certificadora es que entrega el mismo sello a todos los sin jaula, pero los sistemas son totalmente diferentes y requieren esfuerzos también diferentes por parte de los productores".

"Es difícil para un continente como el nuestro que los sistemas cambien al 100%, porque el huevo es la proteína más barata y los sistemas con bienestar animal son, como mínimo, un 20% más caros, por lo que subirían los precios para los consumidores"

Luiz Mazzon

Por su parte, el dueño de Gallina Feliz recalca que "casi todas las empresas tradicionales están sacando sus líneas de gallinas libres y lo que me preocupa es que acá no hay ninguna consciencia de la diferencia entre las clasificaciones y tampoco nosotros, los que hacemos free range, hemos podido diferenciarlo".

"Al final no es culpa de la certificadora, ellos cumplen con lo que hacen, nos ayudan y transparentan los sistemas a los consumidores, pero a nivel regulatorio o de industria debe hacerse algo porque con la pelea de los precios, si no se hace la clasificación a tiempo, se va a perjudicar a todos los que hacemos libre pastoreo", manifiesta.

Así, el director de Certified Humane enfatiza en "lo más obvio: lo que importa aquí es que hay que darle al animal una vida digna, con respeto, porque los sistemas de producción animal, sobre todo cerdos y gallinas, son los más crueles de todos".

"Y eso es algo que las nuevas generaciones tienen mucho más presente que las otras. Los millenials leen las etiquetas y tienen más acceso a la información, a ellos no les es ajeno el cómo se producen los alimentos y, por eso, vemos un futuro donde las grandes empresas -como McDonald´s, Burger King, Unilever, Nestlé, Starbucks, Bimbo, Hellmann´s, entre otros- se han comprometido con el sistema cage free hacia 2025 y que esperamos que siga contagiando a otros".
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