Un intenso debate abrió la determinación que tomó a mediados de noviembre la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF). La entidad definió apoyar en la segunda vuelta a la candidata oficialista, Jeannette Jara.
Junto con ello, llamó a reactivar las movilizaciones a nivel nacional y a respaldar solo reformas al empleo público que refuercen la estabilidad laboral.
Quién abrió los fuegos fue el exsubsecretario del Interior de Sebastián Piñera, Juan Francisco Galli. En una columna publicada en El Mercurio, el actual director ejecutivo de Pivotes se mostró crítico con las definiciones adoptadas.
A su juicio, estas resoluciones vulneran el principio de apoliticidad que rige a los funcionarios públicos y consolidan un sistema que, lejos de mejorar el servicio a la ciudadanía, refuerza rigideces y bloquea cambios largamente postergados.
"Partamos por la neutralidad. La Contraloría General de la República ha sido clara en que los funcionarios públicos deben regirse por el principio de apoliticidad. Esto es que no pueden participar en política contingente ni valerse de sus cargos para favorecer o perjudicar a determinada candidatura, tendencia o partido político. Eso, sin lugar a dudas, cabe para los cargos de dirección gremial de los mismos funcionarios", indicó la otrora autoridad.
"Cuando la confederación que agrupa a las principales asociaciones de funcionarios anuncia que 'convocará a votar por Jeannette Jara', una candidata 'cuyo programa es más cercano' a sus posiciones, deja de lado ese principio: los servidores públicos deben trabajar para gobiernos de distinta tendencia política y para la ciudadanía sin preguntar cómo vota", agregó.
"Los servidores públicos deben trabajar para gobiernos de distinta tendencia política y para la ciudadanía sin preguntar cómo vota"
Juan Francisco Galli, exsubsecretario del Interior
"El problema no es la pluralidad política -legítima en cualquier sociedad libre-, sino confundir la representación gremial con activismo electoral desde una tribuna que supone representar el empleo público", aseguró también.
"Las huelgas y paros en el sector público castigan principalmente a quienes menos alternativas tienen: los pacientes que pierden atenciones, los ciudadanos que esperan beneficios o permisos, los estudiantes a quienes se les suspenden las clases", puntualizó sobre el segundo eje.
"Eso erosiona la confianza de los ciudadanos en las instituciones y potencia a liderazgos que se declaran refundacionales o revolucionarios", aseveró también.
En relación a las reformas al empleo público, indicó que un "buen servicio civil protege a las personas de la arbitrariedad y al mismo tiempo a la ciudadanía de la mediocridad. ¿Cómo? Con un sistema de ingreso exigente, con formación continua, con incentivos al desempeño, y procesos ordenados de salida cuando -tras apoyo y mejora- no se logra el estándar requerido. Los que le fallen a Chile deben dejar el servicio público para que este les cumpla a los chilenos".
Junto con ello, recordó que que la expansión de la contrata -hoy mayoritaria- y la doctrina de la "confianza legítima" han derivado en un esquema estable pero mal regulado, con escasos incentivos al desempeño y débiles mecanismos de salida.
Las otras críticas
Las palabras de Galli encontraron eco en otras instituciones que también vieron con malos ojos la determinación de la ANEF. El directorio de Somos Mujeres Chile -en el que participa la economista Cecilia Cifuentes y la exministra Isabel Plá- fue una de ellas.
Sus palabras -también en El Mercurio- fueron enfáticas. Hablaron de una "progresiva captura del Estado por parte de grupos organizados de funcionarios que, amparados en una red de privilegios y en una gran capacidad de presión política, han logrado bloquear por años cualquier intento serio de modernización del empleo público".
"Este fenómeno -añadieron- se traduce en prácticas que erosionan la legitimidad del propio Estado y afectan directamente la calidad de los servicios que reciben los ciudadanos".
Consideraron asimismo "grave" que exista "un porcentaje no menor de funcionarios que han ingresado no por mérito, sino por vínculos políticos, amigos o favores partidarios. Ese tipo de captura no solo debilita al Estado, sino que también resta legitimidad a quienes sí cumplen con vocación y profesionalismo su labor pública".
"Un país no puede aspirar a un Estado moderno, ágil y al servicio de las personas mientras mantenga reglas que fomentan la arbitrariedad, la opacidad y la ausencia de responsabilidad por los resultados. La defensa corporativa de ese statu quo, presentada como 'estabilidad', termina siendo un muro que impide justamente lo contrario: un servicio público profesional, exigente y orientado al bien común", señalaron.
"Un país no puede aspirar a un Estado moderno, ágil y al servicio de las personas mientras mantenga reglas que fomentan la arbitrariedad, la opacidad y la ausencia de responsabilidad por los resultados"
Directorio de Somos Mujeres
"Chile necesita con urgencia abrir esta conversación. No para debilitar al empleo público, sino para fortalecerlo, reconociendo a los buenos funcionarios y corrigiendo prácticas que han terminado por dañar la confianza ciudadana en las instituciones", concluyeron.
Jorge Porter, lector de El Mercurio, recordó en tanto lo que dice la Constitución Política de Chile, en su artículo 19 N° 19: "Las organizaciones sindicales no podrán intervenir en actividades político partidistas".
"Lo de la ANEF es ignorancia o es una evidente desobediencia a la Constitución. Además, nadie la hace cumplir, ¿para qué está el Tribunal Constitucional?", reflexionó.
La respuesta de la ANEF
La respuesta de la ANEF llegó, primero, de la mano de Carlos Insunza Rojas, secretario general de la entidad.
Insunza reivindicó lo que consideró el rol histórico y político del gremio frente a las críticas planteadas por Juan Francisco Galli, reivindicando a la organización como un actor sindical -y no meramente gremial- con un proyecto político explícito para el país.
"El título de la reciente columna (4 de diciembre) de Juan Francisco Galli constituye un inesperado halago para la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF) y sus 80 años de historia", comenzó señalando.
Tras esa introducción, señaló: "Desde su fundación, encabezada por Clotario Blest, la ANEF ha sido determinante en el avance de derechos sociales y laborales en nuestro país, así como en la construcción de la unidad del sindicalismo chileno. Es cierto, la ANEF ha sido un muro estructural que ha sostenido los avances democráticos de la sociedad chilena".
"Desde su fundación (...) la ANEF ha sido determinante en el avance de derechos sociales y laborales en nuestro país, así como en la construcción de la unidad del sindicalismo chileno. Es cierto, la ANEF ha sido un muro estructural que ha sostenido los avances democráticos de la sociedad chilena"
Carlos Insunza Rojas, secretario general de la ANEF
"Pero también -añadió- ha sido un muro en el sentido que el propio Galli sugiere: un muro en la defensa de los derechos humanos de chilenas y chilenos perseguidos por la dictadura; un muro frente a los intentos de desmantelar la función pública; un muro frente a la eliminación de derechos laborales y sociales. Así, la ANEF ha cumplido plenamente su rol histórico".
Invitó al lector a reflexionar sobre las afirmaciones de Galli y las posiciones de la ANEF.
"La primera diferencia es nítida: Galli afirma que la ANEF es una organización 'gremial', algo que simplemente no es cierto. La ANEF se ha construido como una organización sindical, orientada a la emancipación de las y los trabajadores chilenos y a avanzar en los derechos de las y los funcionarios públicos, históricamente sometidos a la más profunda discrecionalidad", indicó.
"La ANEF -continuó- es un actor político-sindical, activo en las alianzas sociales, sin inhibiciones para expresar opiniones y posiciones no solo sobre temas específicos de sus afiliados, sino también sobre las necesidades del país, el Estado que Chile requiere y el sentido de la función pública".
"Hablamos desde veredas distintas. Mientras la ANEF se asume como organización sindical con proyecto político para la sociedad, la mirada de Galli se inscribe en una tradición conservadora que limita la acción sindical al estrecho ámbito corporativo, funcional al inmovilismo social", comentó después.
Tras ello, añadió: "La segunda diferencia dice relación con una confusión deliberada que Galli introduce en su texto. Mezcla la obligación de abstención electoral que rige para las y los funcionarios públicos en el ejercicio de sus funciones -norma que, por cierto, la ANEF respeta-, con el ejercicio de la libertad sindical que ampara a las organizaciones para fijar posición en todas las materias que sus órganos democráticos determinen".
"Eso es precisamente lo que ha definido nuestra reciente Asamblea Nacional, y no es la primera vez que sucede. En distintas coyunturas, cuando la ANEF ha evaluado que las alternativas en disputa en la política nacional amenazan con retrocesos para las mayorías populares y para los derechos de las y los funcionarios públicos, ha tomado opciones en el debate presidencial y respaldado a los/as candidatos/as cuyos programas se acercan más a su visión de país: uno con más y mejor Estado, más y mejor función pública y un empleo público digno, estable y protegido frente a la arbitrariedad", aseguró además.
"Una tercera diferencia -adicionó- se relaciona con las prioridades definidas por la Asamblea en los procesos de negociación en curso. Es falso que la ANEF haya dejado de lado las propuestas de modernización y fortalecimiento del Estado. Por el contrario, cada avance en materia de modernización del Estado en los últimos 30 años ha contado con propuestas y respaldo de la ANEF".
"Sorprende que, tras describir la ficción jurídica en que opera la contrata en el Estado, Galli califique la demanda de estabilidad laboral como un 'mantra', cuando es una necesidad para su buen funcionamiento. Por décadas, la ANEF ha insistido en modernizar el empleo público para superar la precariedad laboral que incuba tanto la arbitrariedad en contratación, despidos y evaluaciones, como la corrupción, la que se despliega desde espacios en que predominan los nombramientos de carácter político y la discrecionalidad", dijo también.
"Sorprende que, tras describir la ficción jurídica en que opera la contrata en el Estado, Galli califique la demanda de estabilidad laboral como un 'mantra', cuando es una necesidad para su buen funcionamiento"
Carlos Insunza Rojas, secretario general de la ANEF
"En ese marco, las definiciones que la ANEF ha tomado en su Asamblea Nacional son absolutamente legítimas y necesarias. No se agotan en la coyuntura electoral: forman parte de las proyecciones estratégicas del país y de la organización, amparadas plenamente en la libertad sindical y en la voluntad de construir un proyecto de país para las mayorías", complementó.
Galli contestó. "La respuesta del secretario general de la ANEF me genera profunda inquietud. Primero, señala que el sindicalismo sin proyecto político sería funcional al inmovilismo social. Es decir, los sindicatos o apoyan a la izquierda o no pueden existir, porque serían conservadores. No solo eso, su apoyo a la candidata del PC (mismo partido del secretario general, por lo demás) sería más que el ejercicio de su libertad sindical", sostuvo.
"Lo más grave, sin embargo, es que la columna refleja una total falta de reconocimiento de la ANEF como actor principal en la modernización del Estado. Se menciona que ha apoyado todos los cambios que se han propuesto; sin embargo, la realidad es que dicho apoyo, cuando ha existido, ha sido a costa de aumentar la rigidez en los despidos de quienes les fallan a los chilenos y de evitar toda evaluación por mérito", agregó.
"Si el Estado sigue deslegitimándose a ojos de los ciudadanos, los riesgos de soluciones populistas están a la vuelta de la esquina. ¿Realmente la ANEF no ve su rol central en esta tarea? Ser un muro contra los populismos requiere ser exigente con los propios funcionarios públicos", puntualizó también.
Hoy, en tanto, en conversación con EmolTV, José Pérez, presidente de ANEF, intentó aclarar el asunto. "Nosotros no somos muro de contención, no somos refractarios a modernizar el Estado, somos los primeros que tenemos experiencia de muchas propuestas por escrito, no solamente en la retórica, por escrito", dijo.
"Y solo un ejemplo, el año 2000, esta confederación, la ANEF firmó un protocolo con el presidente de la República de la época, Ricardo Lagos Escobar, con cinco ministros, señalando que nos íbamos a orientar a la tarea de modernizar el Estado", agregó.