Japón reactiva la mayor central nuclear del mundo que permanecía cerrada hace 15 años
La central nuclear de Kashiwazaki-Kariwa, que tiene la mayor capacidad del planeta, no operaba desde antes del accidente de Fukushima en 2011, y está a cargo de la misma empresa.
La central nuclear de Kashiwazaki-Kariwa, la más grande del mundo por capacidad, volvió a operar en Japón por primera vez desde el desastre de Fukushima de 2011, en una decisión que reabre el debate sobre el uso de la energía atómica en un país marcado por una de las peores crisis nucleares de la historia. El reinicio, a cargo de la empresa Tokyo Electric Power Company (TEPCO), se produjo en medio de persistentes preocupaciones ciudadanas por la seguridad y la preparación ante emergencias.
La reactivación del reactor número 6 se concretó tras años de revisiones técnicas, refuerzos de seguridad y autorizaciones regulatorias, y pese a una opinión pública dividida en la prefectura de Niigata, donde se ubica la planta. Las dudas sobre la capacidad de evacuación, la exposición a terremotos y el historial de fallas de TEPCO siguen pesando en la percepción local, alimentando protestas y críticas al proceso.
Al mismo tiempo, el retorno de Kashiwazaki-Kariwa se inscribe en un giro estratégico del gobierno japonés, que busca asegurar un suministro energético estable, reducir las emisiones y disminuir la dependencia de combustibles fósiles importados. En un contexto de crecientes necesidades eléctricas y metas de descarbonización más ambiciosas, la reapertura de esta central se convierte en un hito clave y controvertido de la nueva política energética de Japón.
¿Qué ocurrió con la central nuclear de Kashiwazaki-Kariwa y por qué es relevante?
La central nuclear de Kashiwazaki-Kariwa, ubicada en la prefectura de Niigata, reanudó esta semana su actividad por primera vez desde el desastre de Fukushima de 2011.
Se trata de la central nuclear más grande del mundo en términos de capacidad instalada, con más de 8.000 megavatios (MW).
En esta primera fase se reactivó únicamente el reactor número 6, uno de los siete que componen el complejo.
Así lucía la central en 2007, antes de su cierre. | AFP
El encendido se realizó a las 19:02 horas locales del miércoles (07:02 en Chile), tras un retraso de un día provocado por un fallo detectado en una alarma de seguridad durante una prueba.
Es la primera vez que una central operada por Tokyo Electric Power Company (TEPCO), la misma empresa responsable de Fukushima Daiichi, vuelve a producir energía desde el accidente nuclear de 2011.
Todos los reactores de la planta habían permanecido inactivos desde 2012, como parte del cierre nacional de centrales nucleares tras el terremoto y tsunami de marzo de 2011.
¿Cómo fue el proceso de autorización y qué influyó en la reapertura?
El regulador nuclear japonés autorizó el encendido de dos reactores (6 y 7), aunque por ahora solo se puso en marcha el número 6.
Ambos reactores habían superado las revisiones técnicas en 2017, pero su reactivación quedó suspendida por fallas en las medidas de protección contra ataques terroristas.
En 2021, la Autoridad de Regulación Nuclear detectó serios problemas de salvaguarda, lo que derivó en una nueva prohibición operativa.
Tras implementar correcciones, las medidas de seguridad fueron finalmente aprobadas en diciembre de 2023.
Interior de la central en la unidad 7. | AFP
La asamblea de la prefectura de Niigata dio su visto bueno político en diciembre, y el gobernador regional ratificó la decisión pese a una opinión pública dividida.
TEPCO ha invertido más de un billón de yenes (unos 6.330 millones de dólares) en refuerzos de seguridad, incluyendo muros de contención, sistemas de ventilación filtrada, instalaciones herméticas, reservas de agua de emergencia y unidades móviles de enfriamiento.
La planta ya había sufrido daños parciales durante un terremoto en 2007, lo que alimentó la desconfianza local y llevó a la construcción de un centro de comando antisísmico en 2009.
¿Por qué la reactivación genera preocupación?
Una encuesta oficial de la prefectura mostró que cerca del 60% de los habitantes se opone al reinicio de la central, frente a un 37% que lo respalda.
Vecinos y manifestantes han cuestionado que los riesgos recaigan sobre la población local mientras la electricidad abastece principalmente a la región de Tokio.
La planta se encuentra en una zona propensa a terremotos, lo que revive temores tras el desastre de Fukushima y otros sismos recientes, como el terremoto de Noto.
Los planes de evacuación generan dudas: unas 18.600 personas deberían evacuar en un radio de cinco kilómetros ante una eventual fuga radiactiva, mientras unas 400.000 serían confinadas en sus hogares.
Algunos daños ocurridos junto a la central de Kashiwazaki-Kariwa tras un terremoto en 2007. | AP
Experiencias recientes muestran que grandes terremotos pueden dejar carreteras inutilizables y dificultar evacuaciones masivas, poniendo en cuestión la viabilidad real de esos planes.
La imagen de TEPCO sigue deteriorada por las investigaciones que atribuyeron el desastre de Fukushima a una deficiente cultura de seguridad y a una relación demasiado estrecha con las autoridades reguladoras.
Revelaciones recientes sobre falsificación de datos sísmicos en evaluaciones de seguridad de otras plantas nucleares han afectado aún más la confianza pública en el sistema de control.
¿Cómo encaja este hecho con la política energética actual de Japón?
Japón ha revertido gradualmente su política de reducción nuclear posterior a Fukushima, priorizando un suministro energético estable y a menor costo.
El encendido del reactor 6 podría aportar 1,35 millones de kilovatios adicionales, suficientes para abastecer a más de un millón de hogares en el área metropolitana de Tokio.
El gobierno busca reducir la dependencia de combustibles fósiles importados, cuyo costo aumentó tras la guerra en Ucrania y otros conflictos globales.
La central vista en diciembre de 2015. | AFP
La estrategia oficial contempla acelerar el reinicio de reactores considerados seguros, extender su vida útil y desarrollar nuevas centrales y reactores de próxima generación.
Japón aspira a que la energía nuclear represente alrededor del 20% de su matriz energética en 2040, más del doble de su participación actual.
El aumento del consumo energético asociado a centros de datos e inteligencia artificial refuerza la presión por asegurar capacidad eléctrica suficiente.
En paralelo, algunas compañías eléctricas ya evalúan la construcción de nuevos reactores, lo que marcaría el primer proyecto de este tipo desde el desastre de 2011.