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Bajar impuestos sin romper la caja fiscal: El desafío tributario que enfrentará Quiroz en Hacienda

Según la Comisión Marfán, bajar un punto la tasa corporativa ayuda a la inversión, pero caen los ingresos al Estado.

28 de Enero de 2026 | 18:31 | Por Pablo San Martín, Emol
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El Mercurio
El futuro ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, tiene entre sus planes recortar el impuesto de primera categoría que pagan las empresas: de 27% a 23%, en un periodo de cuatro años. Y si se cumplen algunos requisitos, la tasa incluso podría llegar a 20%.

Pero pasar por ello implicaría algunos desafíos. Además de la natural negociación que deberá llevar adelante en el Congreso, tendrá que enfrentar -de lograr la rebaja- una menor recaudación fiscal. ¿Cómo se equilibra ello?

También se apunta a la sensibilidad que tendrá que ejercitar para, al hacer el recorte prometido, detectar aquellos programas que efectivamente deben salir y no lo que "verdaderamente aporta".


El plan Quiroz


El jefe de la billetera fiscal que asumirá el 11 de marzo no solo buscará reducir los impuestos a las empresas: también llevar adelante un ajuste fiscal y simplificar normativas en sectores como la construcción.

El ajuste como se señaló durante la campaña podría llegar a los US$6.000 millones. Según explicó Quiroz a El Mercurio, esto surge para lograr su principal objetivo: "un balance estructural en esta administración, entregar las cuentas públicas equilibradas".

"Si el supuesto es crecer al 2,5% este año, los próximos años, 3%, 3,5% y 4%; que la deuda pública no pase del 45% del PIB y llegar al equilibrio estructural, necesitamos un ajuste aproximado de US$6 mil millones en los primeros 24 meses. Ahora, pueden pasar cosas y yo creo que el crecimiento nos va a sorprender al alza", dijo el próximo secretario de gobierno.

Pero, ¿cuáles podrían ser sus principales dificultades?

¿Menor recaudación?


La Comisión Marfán -compuesta por economistas de sectores transversales- concluyó en su informe entregado a las autoridades en 2023 que la rebaja de impuestos no es inocua.

De hecho, precisa que bajar un punto la tasa corporativa ayuda a la inversión y al crecimiento (0,65% más de PIB), pero el Estado recauda menos de lo que ganaría si mantuviera la tasa actual, resultando en un saldo negativo de -0,05% del PIB en el largo plazo.

La pregunta entonces es cómo enfrentar esta menor recaudación. "Usando los parámetros que señaló la Comisión Marfán, rebajar de 27% a 23% de impuestos corporativos implicaría una menor recaudación fiscal neta cercana a 0,36 puntos del PIB, unos US$1.200 millones en la actualidad", explica Alejandro Weber, decano de Economía, Negocios y Gobierno de la USS.

El también exsubsecretario de Hacienda indica además que esta "caída no es mayor porque la pérdida inicial de recaudación fiscal se ve compensada de manera importante (cerca de un 50%) por el mayor crecimiento y dinamismo de la economía, lo que genera a su vez nuevos ingresos fiscales".

"Si se logra recortar el gasto fiscal en forma permanente, lo que también es parte del programa, por hasta U$2.000 millones anuales, se logra más que compensar el delta no cubierto por el mayor crecimiento de la actividad", complementa.

"A esto se pueden sumar otras medidas recaudatorias, como el proyecto de ley que regula las apuestas en línea, hoy en el Senado, y que de modificarse hacia una regulación moderna, pro consumidor y pro mercado, generaría sustantivos ingresos frescos para las alicaídas arcas fiscales", asegura también.

Para Cecilia Cifuentes, directora del Centro de Estudios Financieros del ESE, el principal desafío será técnico, no político.

Esto, dice, "en el sentido de que necesita aprobación en el Congreso para la rebaja de impuesto. Y es bien probable que vuelva a surgir el argumento errado técnicamente, de que bajar el impuesto a las empresas es bajar el impuesto al 1% más rico".

La rebaja de impuestos, dice además, "es lo que hace necesario el ajuste de gasto que ha propuesto el nuevo gobierno. Para poder bajar los impuestos es necesario que se implemente este ajuste de gasto, porque sino el déficit fiscal va a seguir subiendo. Y la idea es entonces que también se compense en parte con el mayor crecimiento económico que genera toda la agenda de desregulación y del tema de la permisología".

Dice, por otra parte, que "uno piensa uqe una rebaja de impuesto tiene un impacto negativo en recaudación, pero la verdad es que el impuesto a las empresas ha subido de 17% a 27% y eso no ha tenido casi impacto en la recaudación".

Carlos García, académico de la Facultad de Economía y Negocios de la UAH, sostiene, por su parte, que el "principal desafío será cuadrar gastos con ingresos de tal manera que el financiamiento fiscal sea creíble. Esto es de vital importancia porque sin credibilidad en el financiamiento habrá una presión al alza en las tasas de la deuda pública complicando más el escenario fiscal".

A su juicio, el ministro deberá "reducir gastos, pero debe cuidar la inversión pública para que no se dañe el crecimiento. Cuidar esta variable es muy importante porque además estimula fuertemente el empleo, un objetivo al debe en el actual gobierno".

Por último, sostiene que "la cautela (debe estar) en detectar efectivamente gastos corrientes superfluos y programas mal diseñados. En efecto, no se pueden cortar programas valiosos o reformas socialmente validadas por la población. El ministro debe ser muy hábil en detectar la verdadera grasa de gobierno y pasar a llevar lo que verdaderamente aporta al país".
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