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Hidrógeno Verde tras la caída de INNA: En qué están los proyectos que venían a "enfrentar la crisis climática"

Los con mayor inversión están en medio de trámites ambientales.

28 de Enero de 2026 | 22:32 | Por Pablo San Martín, Emol
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Bloomberg (Imagen de referencia)
El viernes AES Andes comunicó que desistió de su megaproyecto de hidrógeno verde INNA. ¿La razón? Según la compañía, priorizar sus esfuerzos en el desarrollo y construcción de la cartera de proyectos renovables y almacenamiento de energía.

Pero la iniciativa enfrentaba una dura polémica. Es que, según lo planeado, se ubicaría a pocos kilómetros de las instalaciones del Observatorio Europeo Austral (ESO).

Ello no solo levantó las alertas de la comunidad científica, sino que también de quien terminaría convirtiéndose en el Presidente electo de Chile, José Antonio Kast. El futuro mandatario se mostró contrario a la iniciativa, cuando fue consultado por su viabilidad.


Hasta ahora la industria del hidrógeno verde se ha planteado como prometedora para el país. El mismo Presidente de la República lo señalaba así, hasta hace algunos meses.

"Chile ve la transición a energías limpias como una oportunidad y no como una carga, de la mano del hidrógeno verde y el litio. Es un paso determinante para enfrentar la crisis climática que ya nos afecta con incendios, inundaciones y migraciones dentro de nuestro propio territorio, motivadas por la sequía", escribió en su cuenta de X, a mediados de 2025.

Pero, tras el anuncio de que INNA no continuará: ¿en que están los demás proyectos de hidrógeno verde en el país?

Los proyectos


En la Región de Magallanes, dos proyectos que contemplan inversiones por sobre los US$10 mil millones (como INNA) siguen en carpeta, pero han debido extender plazos y enfrentar observaciones ambientales.

Uno de ellos es H2 Magallanes, de la firma francesa Total Energies. En septiembre de 2025, la iniciativa extendió el periodo otorgado para responder al primer Informe Cosolidado de Solicitud de Aclaraciones, Rectificaciones y Ampliaciones (Icsara), hasta diciembre de este año, según reporteo de El Mercurio.

La inversión que contempla alcanza los US$16 mil millones.

En un trámite similar se encuentra HNH Energy, en la misma región. Su inversión alcanza los US$11 mil millones. En octube recibió su segundo Icsara. Y solicitó alargar el plazo para responder, hasta marzo.

Son, en todo caso, los proyectos de menor escala los que muestran más avances.

Por ejemplo: Susterra, de alrededor de US$400 millones, fue el primero en obtener su permiso ambiental. La empresa ya está en otra fase, la de cerrar contratos de compra de combustibles, según informó el medio citado.

El proyecto Volta de MAE, con una inversión de cerca de US$2.500 millones, también logró su aprobación ambiental. Construirá una planta de hidrógeno y amoníaco verde cerca de Mejillones.

Cabo Negro de HIF, en tanto, tiene la RCA aprobada desde noviembre del año pasado. Es uno de los proyectos más avanzados y apunta a combustibles sintéticos para exportación. Su inversión llega a los US$830 millones.

El fin del "entusiasmo ciego"


Manuel Reyes, académico de la Facultad de Ingeniería de la Unab, sostiene que el "desistimiento del proyecto INNA de AES Andes marca el fin de la etapa de 'entusiasmo ciego' por el hidrógeno verde en Chile, revelando que el éxito no depende solo del viento o el sol, sino de un diseño técnico impecable".


"La caída del proyecto -complementa- fue la crónica de un error estratégico anunciado: la empresa forzó un emplazamiento incompatible con la protección de los cielos, ignorando que en Chile la astronomía no es solo ciencia, sino una barrera regulatoria de estándar mundial".

"Este episodio -sostiene asimismo- deja al hidrógeno verde chileno en una encrucijada: o se profesionaliza el diseño territorial y de procesos de los proyectos para evitar choques ambientales y sociales básicos, o el país seguirá perdiendo megaproyectos rentables".

Por su parte, Pablo Müller, académico de la Facultad de Administración y Negocios de la Universidad Autónoma, indica que "posibilidades del hidrógeno verde siguen abiertas, pero ahora enfrentan restricciones reales que obligan a ajustar ritmos, escalas y supuestos".

En esa línea, recalca que "Chile mantiene ventajas comparativas relevantes asociadas a sus condiciones naturales y a una narrativa energética aún atractiva a nivel internacional. Existen otros proyectos en evaluación y una voluntad pública persistente por posicionar al país como actor relevante en la transición energética global".

"En términos prácticos, la cancelación de INNA anticipa un cambio de fase: proyectos más acotados, mayor atención al territorio, participación social temprana y un rol más activo de la política pública para destrabar infraestructura, regulación y coordinación institucional. El desafío ya no es prometer liderazgo, sino construirlo de manera creíble y sostenible", indica también.

Cabe destacar que, según información de la Asociación Chilena de Hidrógeno, "existen 83 proyectos anunciados en diferentes fases de desarrollo".

46 proyectos son de producción y comercialización de hidrógeno y derivados; 33 de uso de hidrógeno en distintas aplicaciones; y 4 de manufactura de distintos componentes de la cadena de valor.

"Del total de 83, actualmente hay 17 proyectos operativos, la mayoría corresponde a proyectos de aplicación y todos son de escala piloto, con la intención de testear la escalabilidad tecno-económica de las tecnologías de hidrógeno y sus derivados. La mayor parte de los proyectos de producción se encuentra en etapas tempranas de desarrollo", indica la asociación.

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