La delincuencia e inseguridad rural figuran como el principal foco de preocupación para el sector agrícola. Incluso, algunos actores del rubro ubican a esta temática como la primera prioridad que deberá abordar el gobierno entrante de
José Antonio Kast a partir de marzo. Pues, los agricultores acusan que enfrentan una grave crisis de seguridad en sus campos, con episodios de robos que han pasado a ser cada vez más recurrentes. De acuerdo a una encuesta para medir el impacto de los robos en el agro de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA),
un 77,4% declara haber sido víctima de robo en los últimos 12 meses. Dentro de este universo, un 43% indicó que sufrió robos 3 o más veces. Entre los encuestados, un 9,7% aseguró que hubo violencia física durante los robos registrados en su predio. Además, de acuerdo al estudio, los elementos que generan mayores pérdidas económicas para el sector son los
insumos agrícolas ($2.730 millones), instalaciones eléctricas ($2.519 millones), animales ($913 millones) y maquinarías ($885 millones). "Realmente hay una inseguridad rural brutal. Desde el año 88 que vivo en el Maule y no había visto una situación así anteriormente", dijo
Antonio Walker, presidente de la SNA. El informe de la SNA estimó que al proyectar
el impacto económico de los robos anuales en el agro, la cifra asciende a US$530 millones, un alza de 39% versus la primera medición (US$380 millones).
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