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Falta de liquidez en las pymes: Alertan sobre los riesgos del autofinanciamiento y las claves para ordenar el flujo de caja

Un 57% de las micro, pequeñas y medianas empresas declaró haber tenido que inyectar recursos propios para sostener su negocio durante los últimos meses, evidenciando un escenario de presión financiera.

23 de Febrero de 2026 | 15:54 | Portal Pyme
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La falta de acceso a financiamiento se ha convertido en uno de los principales desafíos que enfrentan las micro, pequeñas y medianas empresas (pymes) en Chile, en un entorno marcado por mayores exigencias de liquidez, costos crecientes y un mercado crediticio cada vez más restrictivo. Así lo muestran varias encuestas y estudios recientes que advierten sobre el riesgo de depender de recursos propios para sostener la operación.

Según el Termómetro Pyme – Febrero 2026, un sondeo que consultó a más de mil pequeños y medianos empresarios del país realizado por PROPYME y analizado por Defensadeudores.cl, un 57% de las micro, pequeñas y medianas empresas declaró haber tenido que inyectar recursos propios para sostener su negocio durante los últimos meses, una señal de la presión financiera que enfrentan estos emprendimientos.

Una práctica común, pero con efectos estructurales


Recurrir a ahorros personales o capital familiar para cubrir gastos diarios o mantener la operación activa es una práctica frecuente. Aunque puede resolver necesidades inmediatas, expertos y académicos advierten que esta estrategia puede generar fragilidades a mediano y largo plazo:

Desfigura la separación entre finanzas personales y empresariales, dificultando la gestión efectiva del flujo de caja.

Limita la capacidad de crecimiento e inversión, al erosionar el capital disponible para expandir operaciones o acceder a nuevos mercados.

Incrementa el riesgo financiero global, ya que el patrimonio familiar queda expuesto a los vaivenes de un negocio con márgenes ajustados y escasas reservas.

“El principal error que vemos es que muchas pymes financian su operación con recursos personales, sin una separación clara entre las finanzas de los negocios y las propias. Eso genera una falsa sensación de control, pero termina afectando la liquidez y la sostenibilidad del emprendimiento”, señala Francisco Goycoolea, Gerente Comercial de CFC Capital.

El abogado Ricardo Ibáñez, de DefensaDeudores.cl, comenta que “cuando se financia la operación del negocio con ahorros, créditos personales o incluso endeudándose, se diluye la frontera entre el negocio y la persona natural y se pone en riesgo la estabilidad financiera de la empresa y del propio dueño y su familia”

El desafío no es solo chileno


La situación chilena no es un caso aislado. A nivel global, el acceso a financiamiento sigue siendo un obstáculo central para las pequeñas y medianas empresas. Según el MSME Finance Gap Report del Banco Mundial y la IFC, alrededor del 40% de las micro, pequeñas y medianas empresas formales en economías emergentes enfrenta restricciones de crédito, con un déficit de financiamiento estimado en US$5.7 billones, equivalente al 19% del PIB en estos países.

Además, datos de plataformas especializadas en financiamiento pyme estiman que en regiones como América Latina el déficit crediticio para este segmento supera el US$1.2 billones, y que sólo una fracción de las empresas accede a alternativas de financiamiento formal.

Recomendaciones para ordenar el flujo de caja


Frente a este panorama, especialistas enfatizan que el financiamiento no debe verse únicamente como una solución de emergencia, sino como una herramienta estratégica de gestión y planificación. Entre los enfoques recomendados están:

Revisar y proyectar el flujo de caja periódicamente. Esto permite identificar brechas futuras y planificar con antelación las necesidades de capital de trabajo.

Acceder a fuentes de financiamiento estructuradas. Alternativas no bancarias, como factoring, créditos pyme especializados o financiamiento con avales pueden ofrecer liquidez sin comprometer los recursos personales.

Clarificar la finalidad del financiamiento. Entender para qué se solicita capital y cómo se generará su retorno es clave para mitigar riesgos.

El financiamiento no debería ser solo una respuesta a una crisis, sino una herramienta de planificación y gestión”, subraya Goycoolea, alertando sobre el peligro de normalizar la dependencia de recursos propios.

Finalmente, separar las cuentas personales de las empresariales, planificar financieramente y buscar asesoría profesional —ya sea contable o financiera— puede marcar la diferencia en un negocio.

“Separar las finanzas, planificar y apoyarse en asesoría especializada marca la diferencia entre sobrevivir mes a mes o construir un negocio sostenible en el tiempo”, sentencia Goycoolea.