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Cómo retomar el trabajo en marzo y qué aspectos debe monitorear la pyme cuando aumenta la carga laboral

El retorno a la actividad plena tras el verano suele tensionar a las pequeñas y medianas empresas, donde la falta de planificación, el aumento de la carga laboral y los riesgos operativos pueden impactar la productividad y el flujo de caja durante el resto del año.

27 de Febrero de 2026 | 16:16 | Patricio Gutiérrez
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Después de un verano con menor actividad, las pymes enfrentan marzo con un escenario en el que se reactivan proyectos, vuelven los equipos a tiempo completo y aumentan las demandas de clientes y proveedores. Y a diferencia de las grandes compañías, las pequeñas y medianas empresas operan con estructuras acotadas que pueden generar sobrecargas durante estos periodos.

En ese sentido, expertos destacan que esas sobrecargas prolongadas o errores en la planificación pueden impactar no solo en la productividad, sino también en la salud financiera y en el bienestar de los equipos durante el resto del año.

Marzo en Chile no es solo un cambio de mes, es un verdadero reseteo sistémico”, explica Vicente Cruz, CEO de Sheriff (plataforma que alerta de riesgos digitales) y presidente del Comité de Fraude y Ciberseguridad de Fintech Chile. Según detalla, para las pymes este mes concentra el cierre financiero del año anterior, la reactivación comercial de clientes que estuvieron en pausa y un aumento relevante de costos fijos, como patentes, permisos o gastos asociados al inicio del año escolar.

Marzo es crítico porque la velocidad de la operación suele superar a la capacidad de control. La urgencia por facturar rápido puede hacer que se relajen los filtros de evaluación de clientes o proveedores, abriendo flancos de riesgo innecesarios justo cuando el flujo de caja está más tensionado”, añade.

María José Donatucci, gerenta de BDO Pyme (servicio de BDO Chile, firma de auditoría y consultoría) dice por su lado que “en las pymes, donde los equipos suelen ser reducidos, este aumento repentino de actividad puede generar desorden si no existe una planificación clara. Muchas veces se intenta retomar todo al mismo tiempo, lo que genera presión operativa y dificulta priorizar”.

Señales tempranas de sobrecarga en los equipos


Uno de los principales desafíos para las pymes en marzo es detectar a tiempo cuándo el aumento de trabajo comienza a transformarse en una sobrecarga dañina para el equipo. Las señales no siempre son evidentes y, en muchos casos, aparecen de forma gradual.

Donatucci indica que los primeros síntomas suelen manifestarse en la operación diaria. “Aumento de errores, tareas que empiezan a atrasarse, reuniones poco productivas o una sensación constante de urgencia son alertas tempranas”, explica. A ello se suma la extensión informal de la jornada laboral, la disminución en la calidad del trabajo o la aparición de tensiones internas.

Desde otra vereda, Cruz pone el foco en lo que denomina “fricción operativa”. “Las señales no siempre son gritos; a veces son silencios. Cuando el equipo deja de colaborar y pasa a solo ‘despachar’ tareas, o cuando más del 70% del día se va en apagar incendios en vez de avanzar en la hoja de ruta, hay un problema de capacidad instalado”, afirma.

Errores frecuentes de planificación en el inicio del año


El retorno a la rutina puede venir acompañado de decisiones apresuradas, generando conflictos en el equipo. Entre los errores más comunes destaca el intento de ejecutar, en pocas semanas, todo lo que quedó pendiente o se planificó durante el verano.

“El optimismo de reingreso es uno de los principales problemas”, sostiene Cruz. “Muchas pymes intentan hacer en la primera semana de marzo todo lo que pensaron en vacaciones, sin considerar la curva de ajuste propia y la de sus clientes y proveedores, que también están en proceso de puesta en marcha. De igual manera, el saltarse los protocolos de seguridad/riesgo. Cuando se quiere cerrar negocios rápido, muchas pymes omiten verificar la salud financiera de sus nuevos socios o descuidan sus credenciales digitales. Un error en marzo se paga caro en junio”, afirma.

Donatucci concuerda en el diagnóstico y agrega que la falta de prioridades claras suele generar mucho movimiento, pero pocos resultados concretos. “Se asume que el equipo tiene la misma capacidad inmediata que antes del verano, sin considerar el proceso de adaptación. Además, la sobrecarga de reuniones y la ausencia de objetivos bien definidos terminan afectando directamente la productividad”, advierte.

Acciones concretas para enfrentar el aumento de demanda


Ante un marzo exigente, los expertos recomiendan tomar medidas preventivas antes de que la carga laboral alcance su punto máximo. Una de ellas es realizar auditorías internas de procesos, revisando qué falló el año anterior y ajustando procedimientos antes de que el ritmo se acelere.

Antes de que la carga suba al 100%, es clave hacer un ‘pre-vuelo’ de los procesos”, aconseja Cruz. A ello suma la importancia de implementar herramientas de monitoreo que permitan tomar decisiones basadas en datos y no en la presión del momento. También sugiere establecer “zonas de foco”, bloqueando espacios de trabajo sin reuniones, y reforzar la higiene digital, ya que “un equipo cansado es más propenso a cometer errores de seguridad”.

Donatucci propone comenzar el mes con una planificación simple y visible para todo el equipo, definiendo prioridades semanales y responsabilidades claras. “Revisar la carga real de trabajo, redistribuir funciones cuando sea necesario y evitar iniciar demasiados proyectos en paralelo puede marcar una gran diferencia”, afirma. Asimismo, recomienda establecer instancias breves de seguimiento que permitan ajustar a tiempo y prevenir el desgaste.
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