"Llevábamos 18 años creciendo la deuda, todos los años, sucesivamente. Entonces entre el 2024 y 2025 va a ser la primera vez que en un año no crece la deuda pública".
Se trata de una frase que el ministro de Hacienda, Nicolás Grau, ha repetido reiteradamente durante las últimas semanas para defender la gestión fiscal del Gobierno de Gabriel Boric. Esta ha recibido duras críticas desde diversos frentes, enfocadas principalmente en los incumplimientos de la meta fiscal de la actual administración y en el alto déficit estructural del 3,6% del PIB que heredará el gobierno de José Antonio Kast.
Pero un punto que ha destacado Grau es que el endeudamiento fiscal en 2025 haya terminado en 41,7% del PIB —la misma cifra con la que cerró 2024— y que se haya mantenido por debajo de su nivel prudente de 45% del PIB.Sin embargo, el Consejo Fiscal Autónomo (CFA) le restó mérito al Ejecutivo en este aspecto. La entidad publicó ayer un informe en el que emitió duras críticas a la gestión fiscal del Gobierno de Gabriel Boric, y en él dedicó un capítulo especial para analizar el nivel con que terminó la deuda bruta del fisco durante el saliente gobierno.
El CFA advirtió que la estabilización de la deuda pública no fue consecuencia de una consolidación fiscal, sino que responde mayoritariamente a factores posiblemente transitorios, como la apreciación del tipo de cambio y el mayor crecimiento del PIB nominal.
En ese sentido, señaló que los determinantes estructurales del aumento de la deuda pública en las últimas dos décadas —déficits fiscales persistentes y otros requerimientos de financiamiento— continúan presentes.
En virtud de ello, el consejo enfatizó la necesidad de adoptar medidas adicionales y de carácter estructural que permitan corregir el desequilibrio fiscal observado durante los últimos años y fortalecer el cumplimiento de la regla fiscal.
El consejo, además, alertó que, de persistir el patrón de desviaciones observado en los últimos años, podrían materializarse riesgos relevantes para la trayectoria de la deuda pública, incluyendo la posibilidad de superar el nivel prudente (45% del PIB) en el mediano plazo.
La persistencia de déficits estructurales elevados, la tendencia a la baja de los activos del Tesoro Público (TP) y el aumento sostenido del gasto por intereses configuran un escenario de estrés fiscal que "refuerza la urgencia de retomar una senda creíble y verificable de consolidación fiscal", subrayó el informe.
A pesar de los reparos expuestos por el CFA, el ministro de Hacienda, Nicolás Grau, insistió en destacar la estabilización de la deuda. "Logramos, por primera vez en 18 años, contener el crecimiento de la deuda. Entre 2024 y 2025 la deuda se mantuvo en un 41,7% del PIB. Esto es muy importante porque contener la deuda permite que el Estado tenga que gastar menos en el pago de intereses y permite que esos recursos se gasten en salud, en educación, en seguridad, que son los distintos ejes más relevantes desde el punto de vista de la población", remarcó.