Un duro análisis sobre la gestión fiscal del Gobierno de Gabriel Boric realizó el Consejo Fiscal Autónomo (CFA) en su informe sobre el incumplimiento de la meta de Balance Estructural de 2025 publicado ater, donde advierte una serie de problemas en la conducción de las finanzas públicas que deberán ser abordados por la próxima administración que asumirá el 11 de marzo.
El documento apunta a un déficit fiscal estructural que concluyó en -3,6% del PIB en 2025, lo que implica un desvío de 2,5 puntos porcentuales respecto de la meta original y de 2,0 puntos frente a la meta vigente, configurando uno de los mayores incumplimientos históricos en años sin crisis económicas o eventos extraordinarios
Según el organismo autónomo, el resultad no responde a un evento puntual, sino que refleja problemas persistentes en la gestión presupuestaria, considerando que el Gobierno también incumplió las metas en 2023 y 2024.El CFA identificó cuatro factores principales que explican el incumplimiento fiscal:
El primero corresponde a “errores reiterados y significativos” en la proyección de ingresos fiscales, especialmente en la recaudación tributaria de contribuyentes no mineros, lo que generó una brecha significativa entre lo estimado en el presupuesto y lo efectivamente percibido por el Estado.
En 2025, los ingresos del Gobierno Central resultaron 2% del PIB (unos US$7.020 millones) menores que lo proyectado, con un crecimiento real de apenas 3,5%, muy por debajo del 8,5% esperado originalmente.
El organismo también advirtió que parte del problema podría estar asociado a una recaudación menor a la prevista de la Ley de Cumplimiento Tributario, lo que introduce riesgos para los ingresos futuros del Estado.
Un segundo elemento fue la revisión de los ajustes cíclicos de los ingresos, derivada de cambios en variables macroeconómicas como el precio del cobre o la evolución del PIB, lo que redujo los ingresos estructurales considerados para evaluar la regla fiscal.
El tercer factor identificado por el CFA fue la escasa efectividad del plan de acciones correctivas anunciado por el Ejecutivo, varias de las cuales dependían de proyectos de ley que finalmente no se materializaron.
A esto se sumó un cuarto elemento: el gasto público terminó superando el nivel comprometido en el Informe de Finanzas Públicas del primer trimestre de 2025, incluso después de haberse anunciado recortes para cumplir la meta fiscal.
El informe también advierte que, si bien la deuda pública se mantuvo en torno al mismo nivel que en 2024, esto no obedeció a una consolidación fiscal, sino principalmente a factores transitorios como la apreciación del tipo de cambio y el mayor crecimiento nominal del PIB.
Consejo Fiscal
De persistir los déficits estructurales elevados, el CFA advierte que existe una probabilidad relevante de que la deuda pública supere el nivel prudente de 45% del PIB hacia los próximos años, lo que incrementaría los riesgos fiscales para el país.
Frente a este escenario, el organismo planteó una serie de medidas orientadas a retomar una senda de consolidación fiscal, desafíos que deberán ser abordados por el próximo gobierno.
Entre las principales recomendaciones, el CFA plantea que la consolidación fiscal debe basarse en cuatro pilares: Impulsar mayor crecimiento económico potencial; reducir la evasión y elusión tributaria; generar nuevas fuentes de ingresos estructurales; y mejorar la eficiencia del gasto público o aplicar ajustes en el gasto..
Asimismo, el consejo enfatizó que el diseño de políticas públicas debe asegurar un calce adecuado entre gastos permanentes y sus fuentes de financiamiento, evitando comprometer gasto sin ingresos permanentes que lo respalden.
Finalmente, el organismo recalcó que enfrentar el deterioro fiscal requerirá un acuerdo político amplio entre el Ejecutivo y el Congreso, con el objetivo de fortalecer la credibilidad de la regla fiscal y asegurar la sostenibilidad de las cuentas públicas en el mediano plazo.