El sorpresivo resultado del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de febrero, que registró una variación mensual de 0% y llevó la inflación anual a 2,4%, su nivel más bajo desde agosto de 2020, fue recibido positivamente por los analistas, quienes coinciden en que confirma una dinámica inflacionaria contenida en Chile.
No obstante, advierten que el nuevo escenario internacional podría alterar el rumbo de la política monetaria del Banco Central, particularmente ante el reciente aumento del precio del petróleo derivado del conflicto en Medio Oriente, que no muestra indicios de disminuir.
Desde Itaú, el economista
Vittorio Peretti señaló que los fundamentos locales respaldarían un nuevo recorte de tasas en marzo.
Según explicó, las presiones inflacionarias siguen "contenidas y las expectativas de precios de mediano plazo bien ancladas, lo que favorecería que el Consejo lleve la tasa de política hacia el punto medio del rango neutral (4,25%). Esta fue la última cifra de inflación antes de la reunión de política monetaria del 24 de marzo".
No obstante, advirtió que el deterioro del contexto global introduce cautela.
"El alza acelerada del precio del petróleo elevará las presiones inflacionarias de corto plazo antes de afectar negativamente las perspectivas de crecimiento", señaló, agregando que este escenario aumenta la probabilidad de que el Banco Central pause el ciclo de recortes en marzo.
Una visión similar planteó Gustavo Díaz, economista del Instituto Libertad, quien destacó que el dato confirma que Chile ya se encuentra dentro del rango meta del Banco Central.
A su juicio, una inflación anual de 2,4% entrega estabilidad a la economía y permite preservar el poder adquisitivo de los salarios. Además, subrayó que el registro de IPC 0% implica que la UF no subirá durante el mes siguiente, lo que beneficia a quienes pagan dividendos hipotecarios, arriendos o servicios indexados.
Sin embargo, advirtió que el dato también podría reflejar una demanda interna aún débil, lo que explicaría parte de la moderación en los precios.
Por su parte, el economista Juan Ortiz señaló que el resultado fue sorpresivo para el mercado y confirma que las presiones inflacionarias estructurales continúan moderándose.
"Esto refuerza la posibilidad de que el Banco Central continúe reduciendo la TPM en el corto plazo, aunque el último shock externo podría postergar esa decisión hacia abril", afirmó.
Desde Coopeuch coincidieron en que el dato fue significativamente menor a lo esperado por el mercado y destacaron que tanto el IPC total como la inflación subyacente se ubicaron por debajo de sus distribuciones históricas.
La entidad sostuvo que, en ausencia de tensiones externas, los datos recientes de inflación y actividad invitarían a un recorte de tasas en la reunión de marzo para llevar la TPM al nivel neutral de 4,25%. No obstante, advirtió que el escenario dependerá de la persistencia del shock internacional.
"Si las tensiones externas se mantienen, el Banco Central probablemente optará por la cautela y mantendrá la TPM en 4,5% mientras evalúa el impacto en la inflación y las expectativas", indicó.
En la misma línea, Santander advirtió que el conflicto en Medio Oriente ha provocado fuertes alzas en los precios internacionales de la energía, lo que podría alterar la trayectoria inflacionaria.
En ese contexto, la entidad revisó al alza su proyección de inflación para 2026, desde 2,7% a niveles superiores a 3%, y estimó que el Banco Central podría optar por no recortar la tasa en marzo, a la espera de mayor claridad sobre la duración del conflicto y sus efectos en los precios energéticos.