El miedo regresó a los mercados. La operación "Furia Épica", llevada a cabo por Estados Unidos e Israel contra Irán, desató un extenso conflicto bélico en Medio Oriente y provocó un fuerte remezón entre los inversionistas del mundo, gatillando una elevada volatilidad en distintos frentes.
Los ataques no han dado tregua y se mantiene bloqueada la ruta de exportación de petróleo más importante del mundo: el estrecho de Ormuz, que conecta a los mayores productores de crudo del Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el mar Arábigo. Por esa vía circula cerca del 20% del petróleo global, por lo que se trata de un punto crítico para el suministro energético mundial.
Los mercados energéticos han sido, de hecho, los más golpeados por el conflicto. "El petróleo WTI —de referencia para EE.UU.— subió más de un 10% en la semana y el gas natural un 9%, mientras las bolsas mundiales se tiñeron de rojo", comentó
Carlos Guayara, fundador de TRII.
En tanto, el crudo Brent —referencia global— alcanzó este viernes los US$90 por barril, un nivel no visto en casi dos años, acumulando un alza cercana al 25% en apenas una semana. De extenderse el conflicto, las proyecciones no son alentadoras. Goldman Sachs advirtió sobre escenarios en los que el petróleo podría superar los US$100 por barril si la interrupción del suministro se prolonga.
Por su parte, el ministro de Energía de Catar fue aún más allá y alertó que el crudo podría llegar hasta los US$150 por barril. Esto constituye un riesgo de proporciones para la economía global: un petróleo sostenidamente elevado podría desencadenar un shock inflacionario relevante, alimentando mayor volatilidad en los mercados financieros y ejerciendo presión sobre los activos de riesgo y las divisas emergentes, como el peso chileno.
El dólar en Chile terminó este viernes en $906, acumulando una fuerte alza semanal de $34,4.
En medio de este escenario, las bolsas del mundo también reaccionaron con fuerza. Wall Street, Europa y Asia operaron en rojo durante gran parte de la semana, con el golpe de gracia llegando este viernes tras un dato de empleo en Estados Unidos que mostró la pérdida de 92.000 puestos de trabajo en febrero, pulverizando las proyecciones del mercado, que apuntaban a la creación de 50 mil empleos.
El IPSA —principal índice de la bolsa chilena— no fue la excepción, siendo uno de los selectivos más castigados de la región, acumulando una caída superior al 5% en la semana. Esto, "golpeado por la doble presión de un entorno externo adverso y una contracción inesperada del Imacec local en enero", comentó a Emol Emanoelle Santos, analista de mercados de XTB Latam.
Este viernes el IPSA registró una leve alza de 0,14%, hasta los 10.312 puntos, un avance marginal considerando los desplomes registrados en las sesiones previas.
El indicador que mejor refleja el nerviosismo en los mercados es el VIX, conocido como el "índice del miedo". "Saltó un 40% esta semana, mostrando que el temor regresó a Wall Street", destacó Guayara.
"La semana que termina quedará marcada en los registros del mercado", agregó, por su parte, Santos.
¿Lo peor ya pasó?
De cara a la próxima semana, para la analista de XTB Latam la pregunta que domina es si lo peor ya pasó, "y la respuesta honesta es que aún no hay certeza".
"Todo dependerá de la evolución del conflicto en Medio Oriente. Si el estrecho de Ormuz permanece bloqueado, el precio del crudo seguirá escalando y, con ello, el temor a la inflación podría volver a complicar los planes de los bancos centrales para bajar tasas", añadió.
Y para Chile —importador neto de energía, con una economía doméstica ya debilitada—, si el shock se prolonga "podría generar nuevas presiones inflacionarias justo después de un IPC de febrero que mostró cierta adherencia a la meta", subrayó Santos.
Mientras que Guayara, de TRII, afirmó que "la próxima semana el foco estará en la reacción de los bancos centrales ante este salto en los combustibles. La situación podría agravarse si hay nuevos bloqueos logísticos".
Por otra parte, según Jorge Tolosa, operador de renta variable de Vector Capital, algunos inversionistas apuestan a que durante el fin de semana puedan surgir conversaciones que eventualmente atenúen el conflicto o que se levante parcialmente el bloqueo del estrecho de Ormuz. "El escenario hoy está muy abierto", manifestó.