A pocos días del cambio de mando presidencial, el equipo económico del próximo gobierno de José Antonio Kast comenzó a delinear las primeras medidas para enfrentar el deterioro de las cuentas fiscales que heredará de la administración de Boric y las promesas de campaña.
El debate se da en medio de un complejo escenario fiscal, con un déficit estructural de 3,6% del PIB y un alto nivel de deuda, lo que deja a la próxima administración con un estrecho margen de gasto.
En ese contexto, el futuro ministro de Hacienda,
Jorge Quiroz, instruyó a los próximos ministros realizar un recorte
uniforme de 3% del gasto bruto en cada partida presupuestaria de sus respectivas carteras.
Con esto, buscará totalizar un ajuste de US$3.000 millones durante el primer año de la nueva administración. El total del ajuste del desembolso que espera impulsar el gobierno de Kast es de US$6.000 millones.
La medida implicaría que todos los ministerios y servicios públicos deberán ajustar su gasto en dicho porcentaje, como parte de un esfuerzo inicial por ordenar las finanzas públicas y contener el déficit fiscal.
Expertos consultados por Emol coinciden en que se trata de una señal clara de disciplina fiscal, aunque advierten que su implementación no será igual de simple en todas las áreas del Estado.
Para Cecilia Cifuentes, economista y directora del Centro de Estudios Financieros del ESE, lo planteado por Quiroz es "exigente y factible".
No obstante, indica que "el riesgo es que no sería deseable que los ajustes se hicieran en el ítem de capital, que es lo que suele pasar cuando se aplican recortes de este tipo: simplemente se subejecuta el presupuesto de inversión", sostuvo.
"Quizás habría que establecer que el 3% de recorte no se puede implementar en el presupuesto de inversión, sino que tiene que ser en el gasto corriente. Eso lo hace más exigente todavía, pero sería un ajuste mejor en términos de no dañar la actividad económica", afirmó.
Por su parte, Alejandro Weber, decano de Economía, Negocios y Gobierno de la USS y exsubsecretario de Hacienda, dijo que el recorte "es necesario, pero desafiante de lograr".
Sin embargo, fue enfático al señalar que "es prácticamente imposible que todos los ministerios puedan realizar un recorte parejo del 3%. Ministerios pequeños como Deportes, Bienes Nacionales o Mujer no tendrán mayores inconvenientes, pero el partido se juega en Salud, Educación y Trabajo y Previsión Social, que juntos suman el 60% del gasto público".
Así, explicó que en salud el problema fundamental es "el enorme mal gasto en personal, reemplazos y licencias médicas. Por otro lado, las medidas clásicas de austeridad en compra de pasajes, viáticos y otros tienen un impacto muy moderado y sirven más como señal política".
Por lo mismo, apuntó que el recorte principal debería ir en una menor contratación de personal y en un ajuste en el mercado público, además del gasto asociado al ausentismo y los reemplazos derivados de este.
"La otra gran fuente de ahorros potenciales es el mercado público, que transa todos los años cerca de US$16 mil millones. Una gestión más eficiente de las compras públicas podría generar cuantiosos ahorros al fisco, como dejar de contratar asesorías o buscar mecanismos que permitan pagar precios de mercado en lugar de los sobreprecios que pagan muchos servicios públicos", finalizó.