"Lo más probable es que aquellos servicios que tengan un rol central en seguridad pública, como el Servicio de Migraciones, o en la reactivación económica, desregulación o en eliminar la 'permisología' estén en la lista prioritaria para ser 12 balas de plata o desvinculados", afirma Alejandro Weber, decano de Economía de la U. San Sebastián y expresidente del sistema de Alta Dirección Pública (ADP). Con los cambios de gobierno este sistema, mediante el cual se elige a los jefes de servicios directivos de segundo nivel de los servicios públicos mediante un concurso, se verá "fuertemente tensionado", según Bettina Horst, directora ejecutiva de Libertad y Desarrollo (LyD). A su juicio, esto ocurrirá porque "como consecuencia de un alto número de desvinculaciones de jefes y directivos, se debe realizar un creciente número de concursos". La nueva administración heredó 95 jefaturas de servicio designadas, según la información recopilada por Libertad y Desarrollo, de un total de 128 jefes de servicio adscritos al sistema de ADP.