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Aysén la más cara y RM entre las más baratas: ¿Cuál es el precio de las bencinas por región?

En Aysén, el precio promedio de 97 octanos es de $1.337, mientras que en la Metropolitana es de $1.253,3.

19 de Marzo de 2026 | 15:50 | Redactado por Martín Garretón
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El Mercurio
Históricamente, cuando se desatan tensiones en Medio Oriente, el impacto va inmediatamente al precio de la gasolina.

Por lo mismo, con los ataques a Irán, uno de los mayores productores de petróleo a nivel mundial, existe preocupación por cómo esto impacte al precio de los combustibles.

En Chile, el precio de las bencinas varías por región. Según información de Bencinas en Línea, de la Comisión Nacional de Energía, la región de Aysén se posiciona como la zona más costosa para los conductores, alcanzando un máximo de $1.337 por litro en la gasolina de 97 octanos, en promedio.

Le siguen de cerca regiones como Antofagasta y Arica y Parinacota, donde los valores para el mismo octanaje rozan o superan la barrera de los $1.300, evidenciando el fuerte impacto de los costos logísticos y de distribución en el norte y extremo sur del país.

En el extremo opuesto de la balanza, la Metropolitana presenta un precio promedio de $1.169,1 para la gasolina de 93 octanos y $1.210,1 para la de 95. Esta tendencia de precios más bajos se extiende hacia Ñuble y Biobío (Ver gráfico 1)

Precios del combustible en 2026 (Precio promedio)
Fuente: Bencina en Línea / Comisión Nacional de Energía – El Mercurio de Antofagasta

Presión al alza

Según comentó a El Mercurio de Antofagasta Dusan Paredesa, economista y académico de la U. Católica del Norte (UCN), "lo que está pasando en el Medio Oriente puede generar una presión al alza en los precios de los combustibles".

Explicó que esto surge, principalmente, "porque la zona que está bajo asedio tiene un rol muy importante en la cadena de producción global y en la distribución mundial. Es decir, hay un problema tanto de producción como de distribución".

"Obviamente, cuando aumentan estos riesgos de tipo geopolítico, se genera automáticamente más incertidumbre", manifestó Paredes.

Asimismo, sostuvo que esta incertidumbre "se incorpora rápidamente en el mercado y, por lo tanto, eleva los precios. Al elevarse los precios, también aumentan los costos de refinación y distribución".

Francisco Díaz, director Escuela de Negocios de la U. Mayor, explicó al citado medio que, "en el largo plazo, el aumento del petróleo y la devaluación del peso podrían trasladarse al precio final. Con los niveles actuales de más de US$100 el barril, esa brecha teórica podría superar el 50%".

En todo caso, recalcó que "es poco probable que veamos un salto así de golpe. En Chile, los precios de referencia se ajustan semanalmente para filtrar variaciones diarias, y el Mepco interviene reduciendo el impuesto específico o entregando créditos fiscales que se recaudan a futuro cuando baje el precio del petróleo. De esa manera las alzas son graduales y no impactan de forma traumática en el presupuesto de empresas y familias".

"Por esta razón el aumento hasta ahora solo ha sido del 1,6%. Si el precio del petróleo se sigue manteniendo arriba de los US$100, podríamos ver más aumentos entre 5 a 10%", aseguró.

"Chile importa prácticamente la totalidad del combustible que consume, por lo que un aumento sostenido del precio del petróleo tiende a elevar los costos de transporte y logística. Esto, a su vez, puede presionar al alza los precios de los alimentos y de diversos bienes importados", complementó a El Mercurio de Antofagasta, Yasna Cortés, economista y también académica de la UCN.

La académica añadió que "un dólar más alto encarece las importaciones y refuerza las presiones inflacionarias. En este contexto, es probable un aumento de la inflación y, como consecuencia, un alza de la UF. Esto se traducirá en mayores costos de arriendo, dividendos hipotecarios y créditos".

Sobre los US$120

No obstante, Álvaro García, académico de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la U. de Los Andes, sostuvo al citado medio que es "inevitable la inyección de recursos sustanciales para moderar el efecto sobre el bolsillo de los consumidores. Sin embargo, el costo fiscal de suavizar estas alzas podría ser sustancial, lo cual choca con la meta de un gobierno decidido a ordenar las cuentas en un contexto de holguras mínimas".

Otra complejidad que observó el académico es que, "independientemente del nivel de reservas del mecanismo, la persistencia de las tensiones geopolíticas obligará a tomar definiciones para reducir su costo de operación. Como ya ha deslizado el ministro Jorge Quiroz, el margen de maniobra hoy pasa por revisar desde el ancho de la banda de fluctuación hasta la exclusión de combustibles de alto octanaje, priorizando el diésel para evitar el impacto en la cadena logística".

Sobre las regiones extremas, que justamente tienen un costo de combustible más alto, García subrayó que, "ante la necesidad de priorizar el uso de recursos, una alternativa que el Ejecutivo podría evaluar es focalizar territorialmente la revisión del Mepco".

"Regiones extremas como Antofagasta y Magallanes enfrentan costos logísticos más altos que la zona central, lo que genera una mayor dependencia del diésel para su conectividad y actividad productiva", finalizó.