El Grupo de Política Monetaria (GPM) recomendó este lunes al Banco Central de Chile mantener la tasa de política monetaria en 4,5% en su segunda reunión del año, en un contexto marcado por un deterioro en el balance de riesgos tanto a nivel global como local.
El instituto emisor dará a conocer su decisión mañana martes, a las 18:00 horas.
El grupo de economistas —conformado por
Eugenia Andreasen, Carlos Budnevich, Juan Pablo Medina y Andrea Tokman— advirtió que "la economía global ha enfrentado un cambio relevante en su balance de riesgos durante las últimas semanas", en un contexto de mayor incertidumbre internacional.
"El recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente ha elevado de manera significativa la incertidumbre global, introduciendo un shock de oferta de magnitud potencialmente relevante y aumentando los riesgos al alza para la inflación y a la baja para la actividad. En Chile, si bien el proceso desinflacionario ha avanzado más rápido de lo esperado en meses recientes, el deterioro reciente de las expectativas inflacionarias y el endurecimiento de las condiciones financieras refuerzan la necesidad de cautela", apuntó.
"Aún no es posible dimensionar cuánto de este shock de oferta se traspasará a precios", indicaron, agregando que ello dependerá de la evolución del conflicto y de las respuestas de oferta y demanda a nivel global.
En esa línea, recordaron que, si bien el contexto actual es distinto al shock inflacionario tras la invasión de Rusia a Ucrania en 2022, persiste el riesgo de efectos de segunda vuelta y de desanclaje de expectativas.
En cuanto a la economía chilena, el GPM señaló que, pese a que 2025 cerró con un crecimiento de 2,5% impulsado por la inversión y mejores términos de intercambio, los datos recientes evidencian una desaceleración relevante.
"Los datos más recientes de actividad, incluyendo las cuentas nacionales del cuarto trimestre y la variación negativa del Imacec de enero (-0,5%), muestran que la expansión de la actividad económica venía desacelerándose de forma pronunciada desde septiembre de 2025, algo que también se observaba en la debilidad en la creación de empleo y en los salarios".
Por lo que concluyeron que "el escenario central continúa siendo uno de convergencia inflacionaria; no obstante, ha aumentado de manera relevante la probabilidad de un escenario alternativo caracterizado por mayores presiones inflacionarias y un menor dinamismo de la actividad".