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¿Qué pueden hacer las pymes para suavizar el impacto del alza de los combustibles?

Si bien especialistas reconocen que el fuerte aumento que experimentarán los combustibles es un escenario complejo, entregan medidas concretas a corto y mediano plazo.

24 de Marzo de 2026 | 16:59 | Patricio Gutiérrez
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El jueves 26 de marzo será el día en el que los combustibles sufran una fuerte alza en medio de la incertidumbre internacional, marcada por el conflicto en Medio Oriente y tensiones en el estrecho de Ormuz. El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, anunció que la gasolina de 93 octanos subirá cerca de $370 por litro, mientras que el diésel lo hará entre $570 y $580.

El secretario de Estado reconoció la magnitud del ajuste y señaló que su prioridad es resguardar las finanzas públicas, acompañando el alza con un paquete de medidas que incluye congelamiento de tarifas en el transporte público, subsidios y apoyo a sectores específicos. Sin embargo, el impacto en las pequeñas y medianas empresas (pymes) será difícil de evitar.

En este contexto, expertos advierten que las empresas deberán actuar con rapidez y estrategia para mitigar los efectos de un shock que, además, podría extenderse a otros costos como la electricidad y presionar la inflación en los próximos meses.


Medidas inmediatas: Ajustes operativos y control de costos


En el corto plazo, las pymes cuentan con un margen limitado de acción. Según explica Patricio Gana, director de AK Contadores, el alza de los combustibles “permea muchos sistemas productivos”, lo que dificulta esquivar su impacto.

Aun así, existen acciones concretas. “Hay algunas empresas que tienen la capacidad, que tienen tambores para guardar petróleo que les alcanzan algunos meses y ellos podrán tener alguna ventaja al respecto. En el caso de otras empresas probablemente, si los costos siguen subiendo van a empezar a implementar quizás algunas medidas relacionadas con teletrabajo o con algunos días de teletrabajo para mitigar el alza de los desplazamientos de los trabajadores que usen vehículos propios porque sabemos que el gobierno va a mantener invariable la tarifa del servicio público”, dice.

Lorenzo Reyes Bozo, Decano de la Facultad de Ingeniería y Negocios Universidad de Las Américas, enfatiza en tanto que algunas de las medidas que pueden aplicar las pymes son: "Optimizar la operación logística mediante planificación de rutas, consolidación de cargas y reducción de viajes innecesarios para disminuir el consumo directo. Implementar monitoreo de flota (telemetría básica), prácticas de conducción eficiente para reducir consumo por kilómetro y una adecuada mantención del vehículo de transporte".

A ello se suma "ajustar precios o incorporar recargos por combustible en contratos cuando sea posible, y evaluar la externalización del transporte en casos donde resulte más eficiente en costo por unidad transportada".

Desde una mirada financiera y operativa, Diego Soffia, diplomado en Economía y Finanzas de la Universidad Alberto Hurtado y director ejecutivo de Efectivo (Gerencia de Finanzas para Pymes), agrega que es clave optimizar procesos. “Para las empresas que tengan la capacidad financiera, una opción puede ser aumentar niveles de existencias (cantidad de inventario), sin exagerar, pero evitando las alzas que se darán en muchos insumos”, comenta.

En ese sentido complementa que “es imprescindible” que las organizaciones “se mantengan atentas a alzas en insumos, materias primas y servicios que impacten sus costos, para recalcular el punto de equilibrio y valores de venta, ya que si no ponen atención en este aspecto van a perder rentabilidad. Deben revisar sus presupuestos y planificación para adaptarse rápidamente, visualizando los cambios que pueden darse en sus mercados; aquí las pymes en general deben que aprovechar la agilidad que deberían tener sobre las empresas grandes”.
Además, para empresas con altos costos en transportes y fletes, será imprescindible un trabajo de optimización logística para disminuir la cantidad de viajes requeridos

Estrategias de mediano plazo


Más allá de la contingencia, el desafío para las pymes será adaptarse a un escenario donde los costos energéticos podrían mantenerse elevados.

Gana anticipa que el impacto no se limitará a los combustibles. “Es probable que en los próximos meses veamos alzas en la electricidad”, explica, advirtiendo que este “el shock que provoca el alza de los combustibles sí o sí va a provocar una presión inflacionaria porque históricamente cuando estos eventos ocurren siempre ha sido así no hay muchas formas de evitarlo, la verdad y no solamente ocurre en Chile, ocurre en todos los países del mundo que dependen del petróleo”.


En ese contexto, la eficiencia energética y la incorporación de nuevas tecnologías surgen como caminos relevantes, aunque no inmediatos. “Son inversiones de mediano o largo plazo, difíciles de implementar rápidamente para enfrentar el alza actual”, sostiene.

Soffia concuerda en que el escenario obliga a las empresas a evolucionar. Las organizaciones deberán evaluar sus necesidades de financiamiento -ante posibles alzas en tasas de interés- y revisar aspectos estructurales como su ubicación o dependencia del transporte.

“Siempre hay oportunidades y aquí las habrá para adopción de nuevas tecnologías y para aquellas empresas que sean más eficientes en el uso de energía y recursos cuyos costos sean más independientes del transporte. Lo importante es que no pueden quedarse como si no pasara nada, deben revisar su planificación y adaptar su estrategia a las nuevas condiciones”, añade.

En la misma línea afirma que “el escenario actual obliga a maximizar la eficiencia, por lo que las empresas que no hagan cambios van a perder, mientras que los que estén avanzados o se muevan muy rápido en el uso de energías alternativas y en la incorporación de tecnologías menos dependientes del transporte, serán las que se beneficien de este cambio en las condiciones. Por ejemplo, si tengo una flota de vehículos eléctricos, ya le saqué ventaja a la competencia”.

El Decano de la Facultad de Ingeniería y Negocios Universidad de Las Américas llamó en tanto a "rediseñar la cadena de suministro, acercando centros de distribución o mejorando la logística de última milla para reducir distancias, haciendo un uso más eficiente del combustible. Migrar gradualmente hacia flotas más eficientes, incluyendo vehículos eléctricos o híbridos en entornos urbanos. Diversificar el uso de energéticos (como GNC o GLP según disponibilidad) e incorporar mecanismos contractuales que permitan ajustar precios frente a variaciones en los costos energéticos".

Tipo de cambio y combustibles: cómo evitar el “doble impacto”


El alza de los combustibles no solo presiona los costos directos, sino que también suele ir acompañada de un dólar más alto, encareciendo aún más las operaciones, especialmente para empresas que dependen de insumos importados.

Frente a este escenario, Alfonso Molinare, country manager de Ebury en Chile (Fintech), advierte que, si bien es difícil evitar el impacto del petróleo, las pymes sí pueden actuar sobre el tipo de cambio. “Pueden gestionar el alza del dólar (abasteciéndose de productos antes del alza) y así evitar el doble efecto de encarecimiento de los costos por la subida de ambas variables”, explica.

En el mediano plazo, recomienda incorporar estrategias de cobertura cambiaria. Instrumentos como los contratos forward permiten fijar el precio del dólar con anticipación, reduciendo la incertidumbre financiera. “hoy existen alternativas en el mercado financiero que democratizan estos productos a una base mucho más grande de empresas, incluidas las pymes”, sostiene.

Finalmente, aborda el rol que juega la gestión financiera en la adaptación de las pymes a un escenario de combustibles altos y costos más presionados. “Frente a shocks de precio que afectan los costos directos, las empresas pueden efectivamente buscar sustitutos (por ejemplo, cambio matriz energética) pero muchas veces esto implica inversiones e implementación de mediano o largo plazo. La realidad es que esta alza de costos se termina traspasando al consumidor final con el impacto directo en la inflación. Pero es justo en la gestión inmediata de otras variables financieras que tienen un impacto directo en los costos, como lo es el tipo de cambio, donde una empresa se puede diferenciar de su competencia y tener mejores resultados o incluso tener una ventaja en precio”, sentencia.