El Banco Central publicó este miércoles el Informe de Política Monetaria (IPoM) de marzo de 2026.
En él, ajustó a la baja su proyección de crecimiento para la economía chilena, reduciendo el rango de expansión del PIB para este año a 1,5%-2,5%, desde el 2%-3% estimado en diciembre pasado. En paralelo, señaló que la inflación subiría hasta ubicarse en torno a 4% anual a partir del segundo trimestre, para luego converger a 3% recién hacia el segundo trimestre de 2027.
El ente emisor es explícito en señalar que estas proyecciones incorporan directamente el impacto de la histórica alza en los combustibles anunciada por el Gobierno —de $370 en las bencinas y hasta $580 en el diésel—, por la guerra en Medio Oriente, configurando un escenario macroeconómico más desafiante en el corto plazo.
En ese contexto, el organismo, presidido por la economista Rossana Costa, incluyó un análisis específico sobre los efectos de la guerra en Medio Oriente en la economía global, y local.
El impacto
Advierte que el escenario externo ha cambiado drásticamente en comparación con lo previsto hacia fines de 2025. Si bien la actividad internacional había mostrado una evolución acorde a lo esperado, el inicio del conflicto alteró de forma significativa las condiciones económicas, especialmente a través del canal energético.
"El precio del petróleo ha aumentado más de 50%, reflejando las restricciones de oferta y una mayor prima geopolítica. También se han observado alzas significativas en los precios de fertilizantes, gas natural, azufre (insumo clave para la producción de ácido sulfúrico, utilizado en la refinación de cobre) y aluminio".
"En paralelo, en los mercados financieros se observa un aumento de la volatilidad, alzas de las tasas largas y depreciaciones generalizadas de las monedas frente al dólar. Destaca el incremento de las tasas estadounidenses y europeas a 10 años, debido a los riesgos fiscales asociados a mayores perspectivas de gasto en defensa y a expectativas más elevadas de inflación", señala el Banco Central.
En su escenario central, el IPoM considera que, si el precio del petróleo evoluciona conforme a los contratos de futuros del mercado —tomados entre el 13 y el 19 de marzo—, el crudo alcanzaría un peak algo superior a los US$100 por barril en abril, manteniéndose en torno a ese nivel durante el segundo trimestre. Para 2026, se proyecta un promedio de US$86 por barril, lo que representa un nivel cerca de 60% superior a lo estimado en el informe de diciembre pasado.
Bajo este contexto, el Banco Central asume que, si bien el conflicto podría extenderse, su intensidad tendería a disminuir en las próximas semanas y que los daños a la capacidad productiva no continuarían escalando. En este escenario, la producción y el comercio global podrían normalizarse gradualmente, permitiendo una reducción de la incertidumbre en el corto plazo.
Así, proyecta que la inflación global aumentaría en torno a 0,6 puntos porcentuales en promedio durante 2026, mientras que el crecimiento de los socios comerciales se reduciría cerca de 0,3 puntos porcentuales en comparación con un escenario sin guerra.
No obstante, el Banco Central enfatiza que la incertidumbre sigue siendo elevada y que no pueden descartarse escenarios más adversos.
Entre los principales riesgos, destaca la capacidad de Irán para mantener cerrado el estrecho de Ormuz mediante el uso de misiles y drones de bajo costo, frente a las mayores dificultades que ha enfrentado Estados Unidos para su neutralización.
En ese marco, el IPoM presenta un escenario alternativo más negativo, que considera una interrupción más prolongada de la oferta energética. Bajo este supuesto, el cierre del estrecho de Ormuz por tres meses podría llevar el precio del petróleo a niveles cercanos a US$150 por barril en mayo, con un promedio de US$140 durante el segundo trimestre y de US$110 en el año.
Los efectos de este escenario serían significativamente más severos. La inflación global aumentaría en torno a 1,5 puntos porcentuales en 2026, mientras que la actividad de los socios comerciales se contraería cerca de 0,6 puntos porcentuales, revirtiendo el impulso previo de la economía internacional.
En su cierre, el Banco Central concluye que "la guerra en Medio Oriente ha generado fuertes reacciones en los mercados, deteriorando las condiciones financieras globales, especialmente para las economías emergentes".
"El escenario central de este IPoM considera los efectos negativos de este conflicto sobre distintas variables reales y financieras, junto con su transmisión a la economía chilena. No obstante, la incertidumbre sobre el desarrollo de la guerra hace necesaria la evaluación constante de escenarios alternativos", advierte.