El Consejo Fiscal Autónomo (CFA) entregó su primer informe sobre el estado de las finanzas públicas y complejo escenario que enfrentan desde que asumió el gobierno de José Antonio Kast.
La entidad advirtió que el país enfrentaría un cuarto incumplimiento consecutivo de la meta fiscal en 2026, junto con un deterioro sostenido de la deuda en los próximos años.
Esto se vio reflejado en el Informe de Balance Estructural y nivel prudente de deuda pública del Consejo Fiscal Autónomo (CFA), en el que analizaron las proyecciones fiscales para 2026-2030 del último Informe de Finanzas Públicas elaborado por la Dirección de Presupuestos (Dipres) en febrero pasado, bajo el Gobierno de Gabriel Boric.
En concreto, en su primer informe de la administración del Presidente José Antonio Kast, el organismo enfatizó los riesgos de déficits persistentes y llamó a adoptar medidas para evitar un mayor deterioro de la posición fiscal.
El análisis advierte que las proyecciones de la Dirección de Presupuestos (Dipres) anticipan un incumplimiento de la meta vigente para 2026 que, de concretarse, sería el cuarto consecutivo.
"Esta combinación tiene como resultado un balance fiscal efectivo de -1,8% del PIB y un BE de -2,7% del PIB, cifra significativamente más deficitaria que la meta vigente de -1,1% del PIB", señala el Consejo.
En esa línea, agrega que "el escenario proyectado en el IFP4T25 muestra un desvío de la meta de BE por US$6.313 millones (1,6% del PIB), lo que podría traducirse en mayores requerimientos de financiamiento".
El CFA también puso el foco en los riesgos asociados a los ingresos fiscales, advirtiendo que las proyecciones contemplan supuestos exigentes.
"Ya que se contemplan nuevamente crecimientos elevados respecto a la evolución estimada de la actividad económica, lo que introduce incertidumbre respecto de su cumplimiento efectivo", sostuvo. A ello se suma el impacto potencial de medidas como el Impuesto Sustitutivo de Impuestos Finales y las expectativas de recaudación de la Ley de Cumplimiento Tributario, que el organismo considera particularmente ambiciosas.
En paralelo, el Consejo alertó sobre presiones tanto externas como internas.
Respecto del escenario internacional, indicó que el alza del petróleo derivada del conflicto en Medio Oriente "podría traducirse en presiones sobre el balance fiscal, en medio de un deterioro del escenario macroeconómico global".
En el plano interno, advirtió sobre mayores gastos comprometidos, como el reajuste del sector público, que implicaría un costo de 0,45% del PIB en 2026 sin financiamiento plenamente identificado.
A mediano plazo, el CFA proyecta un escenario complejo: déficits estructurales persistentes hacia 2030, deuda bruta al alza y una reducción de los activos del Tesoro Público. Según el informe, la deuda podría alcanzar 43,4% del PIB hacia el final de la década, acercándose al umbral prudente de 45%.
"No considera la existencia de riesgos relevantes para la materialización de las proyecciones de ingresos, ni presiones de gasto adicionales a las ya comprometidas", advierte el organismo, lo que podría intensificar las necesidades de financiamiento.
Frente a este escenario, el Consejo planteó una batería de recomendaciones, entre ellas avanzar hacia una convergencia fiscal creíble, mejorar la estimación de ingresos, establecer mecanismos de corrección ante desvíos y reforzar la institucionalidad fiscal.
Además, insistió en que estabilizar la deuda bajo el nivel prudente requiere una trayectoria que apunte al equilibrio estructural, mientras que la reconstrucción de los fondos soberanos demandará incluso la generación de superávits en el tiempo.