El negativo desempeño de la actividad en febrero sorprendió al mercado y gatilló una transversal reacción entre autoridades y economistas, quienes coincidieron en advertir señales de debilidad más persistentes en la economía chilena, que aún no despega este 2026.
El Imacec de febrero -que registró una caída interanual de 0,3%- se ubicó por debajo de las ya moderadas expectativas, profundizando un inicio de año marcado por cifras débiles.
En ese contexto, el subsecretario de Hacienda, Juan Pablo Rodríguez, puso el acento en el diagnóstico estructural y aseveró que estas cifras "confirman que hemos recibido el gobierno en un escenario de estancamiento económico".
"Chile continúa demostrando la necesidad urgente de ejecutar medidas que impulsen la productividad, la inversión y el empleo. El país debe retomar una senda de crecimiento dinámico para responder a las expectativas de las familias chilenas", añadió.
En tanto, el exministro de Hacienda, Mario Marcel, llamó a analizar el dato con cautela, aunque reconoció su debilidad. "No es un buen dato. El mes anterior, enero, todavía uno podía interpretarlo en términos de que enero del año anterior había sido muy alto", acotó en radio Pauta.
El ex presidente del Banco Central agregó que "no quiero ni minimizar, ni sobredimensionar el dato. Pero, por supuesto, quedaría mucho mejor con un dato más positivo", junto con enfatizar que los registros mensuales suelen ser volátiles y requieren un análisis más profundo de sus determinantes.
"Un mal dato"
Sin embargo, en el mercado el diagnóstico fue más categórico. El economista jefe del BCI, Sergio Lehmann, afirmó a Emol que se trata de un "muy mal dato sin duda", que "reafirma una vez más las debilidades estructurales de la economía".
"Muy mal dato sin duda (...)Llevaría algún ajuste a la baja en las proyecciones del año. Refuerza además la urgencia por ir derribando las barreras que limitan el crecimiento"
Sergio Lehmann, economista jefe del BCI
A su juicio, uno de los factores detrás del resultado es la menor incidencia del turismo de argentinos respecto del año pasado. "Incide del lado comercio el impulso que le dieron los argentinos el año pasado en los meses de verano, pero que este año no se vio".
En la misma línea, advirtió que la cifra obligará a revisar proyecciones. "Llevaría algún ajuste a la baja en las proyecciones del año. Refuerza además la urgencia por ir derribando las barreras que limitan el crecimiento".
A su vez, Valentina Apablaza, economista del OCEC-UDP, apuntó a un deterioro más amplio de la actividad. "Sin duda el Imacec de febrero vuelve a sorprender de forma negativa, al registrar una contracción interanual por segundo mes consecutivo", señaló, destacando que el resultado estuvo marcado por una caída relevante en la producción de bienes, particularmente en la industria manufacturera.
"El panorama se ha vuelto bastante más incierto, abriéndose las posibilidades no solo a que se pausen los recortes de tasa, sino que incluso se puede considerar una mayor TPM para el cierre de 2026"
Valentina Apablaza, economista del OCEC-UDP
La economista advirtió además que el escenario actual no es aislado, sino parte de una tendencia que se arrastra desde el año pasado.
Con este telón de fondo, el diagnóstico hacia adelante se vuelve más complejo. "Este inicio de año se ubica muy por debajo de lo esperado y genera preocupación sobre la trayectoria futura de la economía, sesgando las proyecciones a la baja para el cierre de 2026", afirmó, agregando que sin reformas "es muy probable que el crecimiento no despegue del 2% anual durante el 2026".
Incluso, advirtió que el escenario abre nuevas interrogantes para la política monetaria: "el panorama se ha vuelto bastante más incierto, abriéndose las posibilidades no solo a que se pausen los recortes de tasa, sino que incluso se puede considerar una mayor TPM para el cierre de 2026".
En tanto, Santander subrayó que la caída del Imacec sorprendió "significativamente a la baja" frente a las expectativas y la vinculó con la desaparición de factores transitorios que impulsaron la actividad en 2025, como el dinamismo del sector frutícola, el turismo receptivo y el comercio exportador.
Aunque el banco proyecta una eventual recuperación en la segunda mitad del año, el diagnóstico de corto plazo es más acotado, en línea con lo planteado por Itaú BBA, que calificó el inicio de 2026 como el más débil en varios años. Según la entidad, "este es el peor comienzo de año desde 2017", destacando la caída generalizada en la producción de bienes y una actividad comercial e industrial más débil.
"Según nuestras estimaciones, este es el peor comienzo de año desde 2017 (año afectado por una huelga minera)"
Itaú BBA
El informe también advirtió que, para cumplir con las proyecciones del Banco Central en el primer trimestre, marzo debería mostrar un crecimiento significativamente alto, escenario que luce poco probable dada la inercia reciente. A esto se suma un entorno externo más desafiante, marcado por tensiones energéticas y condiciones financieras más restrictivas.
Finalmente, desde Coopeuch reforzaron la lectura de enfriamiento generalizado. Su economista jefe, Felipe Ramírez, señaló que "descontados factores estacionales, prácticamente todos los sectores exhibieron caídas mensuales en febrero, lo que refleja un desempeño bastante apagado de la economía en el margen".
La entidad proyecta un crecimiento moderado para marzo, lo que dejaría al primer trimestre prácticamente sin expansión. Un escenario que, sumado al encarecimiento de la energía y la pérdida de poder adquisitivo, pone en duda las estimaciones más optimistas para el año.