El debilitamiento de la "cultura" o comportamiento de pago de las cuentas del agua que comenzó en 2020 por los efectos de la pandemia de covid-19 no se ha logrado revertir del todo en los últimos años en Chile. El "rezago" de la economía local y el "alza del costo de la vida" —ligado a la inflación— explican que el stock de clientes morosos en el sector sanitario siga por sobre los niveles previos a la crisis sanitaria, explican en la industria. Según cifras de la Superintendencia de Servicios Sanitarios (SISS), solicitadas por "El Mercurio", en enero de 2026 la cantidad de clientes morosos por cuentas impagas de 61 días o más llegaba a 495.237, quienes adeudaban 329 millones con el dólar promedio del primer mes del año. La cantidad de clientes atrasados en los pagos fue levemente menor a los casi 498.000 de fines de 2025, que acumulaban facturas pendientes por $288.251 millones. El 70% de estos casos tenía retrasos de 181 días o más. El superintendente de Servicios Sanitarios, Jorge Rivas, admitió que "no ha sido posible volver a las cifras de morosidad anteriores a la pandemia y al estallido del 2019". Además, en el rubro abordaron la interrogante respecto de si la morosidad podría subir ante un mayor costo de la vida por los efectos de la guerra en Medio Oriente y el alza de los combustibles.