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El mapa de las zonas francas en Latinoamérica: Chile tiene dos y en Colombia hay más de 100

La región supera las 800 zonas francas, aunque el liderazgo cambia según el número de parques, empresas y exportaciones

15 de Julio de 2026 | 19:31 | Por Martín Garretón, Emol.
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El Mercurio
Las zonas francas de América Latina viven una nueva etapa.

Lo que durante años fue visto principalmente como un mecanismo para otorgar incentivos tributarios se ha transformado en una pieza estratégica para atraer inversiones, impulsadas por el nearshoring, una estrategia que busca trasladar la producción y los servicios a países cercanos para reducir costos y riesgos logísticos, fortaleciendo así la competitividad frente a la reorganización de las cadenas globales de suministro.

Ese cambio ocurre sobre una industria consolidada. De acuerdo con un informe de EY, la región supera las 800 zonas francas.

El desarrollo, sin embargo, es dispar. Mientras República Dominicana, Honduras y Colombia concentran la mayor cantidad de parques industriales, Chile figura con apenas dos zonas francas. Aun así, el país sobresale por el volumen de empresas instaladas, reflejando un modelo diferente al predominante en buena parte del continente.

El estudio también muestra que la competencia entre países dejó de centrarse únicamente en los incentivos fiscales. La infraestructura, la innovación, la automatización y las exigencias ambientales comienzan a definir qué economías estarán mejor posicionadas para captar las nuevas inversiones internacionales.

Dos modelos de desarrollo marcan el mapa regional


Según EY, las zonas francas latinoamericanas ya atravesaron su etapa de expansión inicial y hoy constituyen un instrumento de desarrollo económico de gran escala. En conjunto, albergan unas 10.000 compañías, generan exportaciones superiores a US$60.000 millones al año y sostienen más de 3,2 millones de empleos formales.

La mayor concentración se ubica en Centroamérica, Panamá y República Dominicana, donde se encuentra el 77% de las zonas francas de la región. La cercanía con Estados Unidos, junto con la red de tratados comerciales, ha impulsado este crecimiento.

El informe sostiene que estos recintos "han pasado de ser herramientas de optimización fiscal a convertirse en un catalizador de transformación productiva y un punto de anclaje para la estrategia regional de competitividad".

Esta evolución ha dado origen a dos modelos distintos. Por una parte, República Dominicana y el bloque centroamericano privilegian la escala y la rápida disponibilidad de infraestructura para facilitar la llegada de nuevas inversiones. En contraste, Colombia y Uruguay desarrollaron ecosistemas más intensivos en servicios globales y actividades de mayor valor agregado.

El contraste regional: Chile tiene dos zonas francas


República Dominicana lidera ampliamente la región con 286 zonas francas, seguida por Honduras (151), Colombia (112) y Costa Rica (85). Chile aparece al final del listado con dos recintos.

Zonas francas por país
País Cantidad
República Dominicana 286
Honduras 151
Colombia 112
Costa Rica 85
Nicaragua 51
Panamá 24
Guatemala 18
El Salvador 18
Argentina 13
Uruguay 12
Ecuador 9
Perú 8
Brasil 8
Paraguay 7
México 7
Bolivia 7
Chile 2
Fuente: EY
No obstante, el informe destaca que el número de parques no refleja necesariamente el tamaño de la actividad económica. Chile encabeza la región en cantidad de empresas instaladas, con más de 2.170 compañías, aunque bajo un esquema orientado principalmente al bodegaje y la comercialización, especialmente en la Zona Franca de Iquique.

EY también advierte que las cifras deben interpretarse con cautela, ya que existen diferencias regulatorias entre países. En Honduras, por ejemplo, una parte importante corresponde a zonas libres vinculadas a la maquila textil, mientras que Costa Rica concentra parques especializados en industrias de alta tecnología, como dispositivos médicos.

Un motor para las exportaciones y el empleo


En varias economías centroamericanas, las zonas francas se consolidaron como uno de los principales motores del comercio exterior.

Costa Rica lidera en participación exportadora, ya que las ventas realizadas bajo este régimen representan el 56,9% del total nacional. Le siguen República Dominicana con 51,5%, Nicaragua con 48,9% y Honduras con 46%.

Su impacto también se refleja en la actividad económica. En Costa Rica, estas operaciones equivalen al 15,1% del PIB, mientras que en Nicaragua representan el 10,6%.

El informe agrega que el retorno económico supera ampliamente el costo de los incentivos tributarios. Según EY, por cada unidad monetaria exonerada se generan entre dos y siete unidades de retorno para la economía local, cifra que en República Dominicana puede alcanzar hasta 14 veces su valor.

En materia laboral, el ecosistema genera actualmente 1,09 millones de empleos directos, concentrándose el 42% en República Dominicana, Costa Rica, Honduras y Nicaragua.

Una historia con distintos ritmos de desarrollo


El estudio también reconstruye la evolución histórica de estos regímenes.

Uruguay fue el primer país latinoamericano en implementar una zona franca, en 1923. Posteriormente se incorporaron Colombia, en 1958, y Chile, en 1963.

La gran expansión ocurrió durante la década de 1990, cuando varios países impulsaron reformas económicas y comerciales. En ese período se sumaron Guatemala, Costa Rica, Nicaragua, Panamá, Argentina, Paraguay y El Salvador.

Más recientemente, Ecuador modificó su régimen en 2010 y Perú lo hizo en 2021, con el objetivo de adaptarlo a industrias tecnológicas y a estándares de sostenibilidad.

El desafío ya no son los impuestos


Para EY, la siguiente etapa de desarrollo dependerá menos de los incentivos tributarios y más de la capacidad de cada país para resolver brechas estructurales.

La consultora plantea que será necesario acelerar las inversiones en infraestructura, fortalecer la automatización y profundizar las alianzas entre el sector público y privado para responder a las nuevas exigencias de las empresas internacionales.

A ello se suma la creciente importancia de los criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG), que están condicionando las decisiones de inversión y obligan a los parques industriales a avanzar en procesos de descarbonización.

En ese escenario, el informe concluye con un llamado a aprovechar el momento que vive la región: "Para las organizaciones que buscan escalar, diversificar o relocalizar operaciones, el mensaje es inequívoco: la oportunidad está aquí, y su ventana es ahora".