La frustración es una emoción habitual en el mundo laboral. Alcanzar objetivos cada vez más exigentes, enfrentar jornadas de alta carga de trabajo, lidiar con conflictos entre compañeros o sentir que el esfuerzo no es valorado son situaciones que pueden afectar el ánimo, disminuir la motivación e incluso hacer que una persona cuestione su desempeño profesional.
Si bien experimentar este sentimiento de forma ocasional es normal, los especialistas advierten que cuando la frustración se vuelve persistente puede derivar en estrés crónico, agotamiento emocional, baja productividad y dificultades para mantener relaciones saludables dentro de los equipos de trabajo.
En ese contexto, aprender a reconocer las señales de desgaste y desarrollar herramientas para gestionar las emociones resulta clave, tanto para el bienestar personal como para el desarrollo profesional. Esto cobra importancia en un escenario donde la salud mental se ha convertido en uno de los principales desafíos para las organizaciones.
Francisco González, gerente general de Vertical Hunter (empresa de RR.HH.), explica que sentir frustración en el trabajo no debe interpretarse como una señal de debilidad, sino como una reacción natural frente a situaciones que generan presión o incertidumbre.
"Aprender a gestionar estas emociones es fundamental para cuidar la salud mental, fortalecer la resiliencia y mantener relaciones laborales saludables", sostiene el ejecutivo.
A juicio del especialista, la diferencia está en cómo cada persona enfrenta estas situaciones y frente a este escenario, el gerente general de Vertical Hunter entrega cinco recomendaciones para enfrentar la frustración laboral de manera saludable.
Reconocer qué es lo que genera la frustración: Antes de reaccionar impulsivamente, manifiesta el experto, es importante analizar qué está provocando el malestar en la persona. A su juicio, entender la causa facilita encontrar soluciones concretas en lugar de actuar guiados solo por la emoción.
Ser asertivo al manifestar las inquietudes: Asimismo, menciona que acumular el malestar suele elevar el grado de frustración. Por el contrario, asevera que conversar con el jefe o un compañero de confianza, por ejemplo, permite aclarar malentendidos y buscar alternativas frente a la situación que se vive. “La comunicación respetuosa y orientada a soluciones contribuye a mejorar el ambiente laboral y potencia el trabajo colaborativo”, acota.
Fijar límites que sean realistas: Dado que no siempre es posible responder a todas las demandas en el trabajo, la sugerencia del reclutador es aprender a priorizar tareas, organizar el tiempo y decir "no" cuando sea necesario, pues esto ayuda a prevenir el agotamiento. Adicionalmente, señala que respetar los momentos de descanso también favorece la concentración y el rendimiento durante la jornada laboral.
Centrarse en aquello que se puede controlar: El ejecutivo expresa que hay circunstancias que escapan al control individual, tales como los cambios organizacionales o las decisiones de la empresa. En consecuencia, sugiere que- en lugar de focalizarse en esos factores- es más útil poner atención en aquello que depende de cada persona, es decir, mejorar las habilidades, optimizar la organización del trabajo y mantener una actitud proactiva y positiva frente a los retos.
Buscar apoyo profesional: En caso que la sensación de frustración se prolongue durante semanas, afectando el desempeño o impactando la vida personal, la recomendación de Vertical Hunter es buscar orientación profesional. “Conversar con un especialista de la salud mental o acceder a los programas de bienestar que ofrecen muchas organizaciones puede ser un paso relevante para recuperar el equilibrio emocional”, puntualiza.