EMOLTV

Los turistas no sabían dónde probar vino chileno: La pregunta que dio origen a Bocanáriz en Lastarria

Su fundadora repasa los hitos, desafíos y aprendizajes detrás del primer wine bar de Chile.

23 de Julio de 2026 | 08:04 | Por Martín Garretón, Emol
Foto del equipo del emprendimiento o empresa
Bocanáriz nació hace más de una década con la idea de crear un espacio -en Santiago- donde cualquier persona pudiera descubrir la diversidad del vino chileno sin salir de la ciudad.

Inspirada por su experiencia en Napa Valley y por las inquietudes de turistas que buscaban conocer la cultura vitivinícola nacional, la enóloga y socia fundadora Katherine Hidalgo decidió transformar esa necesidad en un emprendimiento.

Con el paso de los años, el proyecto evolucionó desde el primer wine bar de Chile a un restaurante especializado que reúne cientos de etiquetas nacionales, una amplia oferta de vinos por copa y una propuesta centrada en acercar el vino a todo tipo de público.

Su carta, además, ha sido distinguida durante una década entre las mejores del mundo por la revista Wine Spectator, consolidando a Bocanáriz como una vitrina para la industria vitivinícola chilena.

Pero el camino no ha estado exento de dificultades. La intensa dedicación que exige el rubro gastronómico, el impacto del estallido social en el barrio Lastarria y el golpe de la pandemia pusieron a prueba la continuidad del negocio.

¿Cómo nació la idea? ¿Qué obstáculos debió enfrentar para sacar adelante el proyecto? ¿Por qué cree que el vino debe dejar de verse como un producto exclusivo? Esas y otras reflexiones las aborda Katherine Hidalgo en una nueva edición de Lo pensó/ lo hizo de Emol, donde repasa la historia de Bocanáriz, los desafíos del emprendimiento y la visión que guía su próximo paso.
Pitch del emprendimiento
¿Qué problema viste y cómo decidiste convertirlo en negocio?
¿Qué haces hoy y por qué tu propuesta es distinta?
¿Cuál ha sido el momento más difícil y cómo lo enfrentaste?
¿Hacia dónde quieres llevar la empresa en los próximos años?
¿El Estado es un facilitador o un obstáculo para tu negocio? ¿Por qué?
  • Pitch del emprendimiento

  • Bocanáriz está ubicado en el corazón del barrio Lastarria y abrió sus puertas en 2012 como el primer Wine Bar de Chile, con el sueño de ser la vitrina del vino chileno. Hoy somos un Restaurante y wine bar especializado que reúne cientos de etiquetas de todo el país, una amplia selección por copa y un equipo de servicio compuesto por jóvenes sommeliers, que transforman cada visita en una experiencia de aprendizaje contando la historia detrás de cada copa.

    Nuestra carta de vinos ha sido premiada por 10 años consecutivos como una de las mejores del mundo por la revista internacional Wine Spectator, con más de 300 vinos por botella, 36 vinos por copa y 13 degustaciones temáticas. Todos los vinos están en una cava subterránea que está en la temperatura y humedad perfecta y es posible visitar. Nuestra gastronomía es una cocina de temporada inspirada en los sabores del vino.
  • ¿Qué problema viste y cómo decidiste convertirlo en negocio?

  • Estudié enología y apenas salí de la universidad viajé a California (Napa Valley) para trabajar en una vendimia, Napa es uno de los lugares con más actividad turística en torno al vino, y ahí entendí que Chile tenía una gran deuda con el turismo enológico ya que quienes visitaban Santiago por trabajo o como escala antes de recorrer el país no tenían un lugar donde conocer el vino chileno y debían tomar el día entero para visitar Colchagua o Casablanca u otro valle del vino, lo cual para muchos no era posible.

    Esa idea la reforcé cuando fui sommelier del hotel Hyatt, donde los huéspedes pedían hablar conmigo para pedirme recomendaciones de qué lugares visitar en Santiago para probar vinos chilenos y la respuesta era siempre que no había ningún lugar de degustaciones. En la capital habían excelentes restaurantes, pero no un espacio dedicado a enseñar, degustar y descubrir nuestra diversidad vitivinícola, y que pusiera el vino Chileno en el centro del relato. Ahí nació Bocanáriz.
  • ¿Qué haces hoy y por qué tu propuesta es distinta?

  • Después de 14 años desde que abrimos, Bocanáriz es el único wine bar que ha permanecido en el tiempo, en el camino aparecieron otros que no duraron mucho por distintas razones. Bocanáriz se ha convertido en una vitrina del vino chileno, la casa de los enólogos y el lugar que hay que visitar si quieres una pincelada de choile y sus vinos. Reunimos cientos de etiquetas de productores pequeños y otras viñas más grandes, con una amplia oferta por copa para que las personas puedan comparar, descubrir y aprender.
    Nuestro equipo no solo recomienda vinos: explica territorios, cepas, climas, historias y tendencias, de forma cercana. Queremos demostrar que el vino no es un lujo para expertos, sino una experiencia cultural abierta para todos y que está muy ligado al patrimonio de nuestro país.
  • ¿Cuál ha sido el momento más difícil y cómo lo enfrentaste?

  • Han sido varios momentos difíciles. Al principio fue muy difícil darse cuenta que manejar un restaurante abierto todos los días exige una dedicación absoluta y te obliga a vivir en constante alerta, fue muy rudo porque era demasiada pega y aunque el negocio era muy exitoso, me cuestioné mucho si esto era realmente lo que quería para mí.
    Ser emprendedor no es fácil y requiere un compromiso total con el proyecto. Años después, vino el estallido social, con Lastarria en el epicentro de las manifestaciones, y justo después la pandemia, que nos obligó a cerrar durante meses.
    Cerca del 75% de nuestros clientes son turistas, entonces la recuperación fue lenta. Salimos adelante adaptándonos, cuidando al equipo y manteniendo intacta nuestra convicción de largo plazo.
  • ¿Hacia dónde quieres llevar la empresa en los próximos años?

  • Queremos seguir siendo la principal vitrina del vino chileno, pero llevando esa experiencia a nuevos formatos. Estamos trabajando en un nuevo proyecto que ampliará la experiencia del vino hacia un espacio más relajado, conectando gastronomía, naturaleza, diseño y cultura. La idea es seguir acercando el vino chileno a nuevas generaciones y consolidar a Bocanáriz como un referente para quienes quieren descubrir Chile a través de sus vinos.
    Por ahora no puedo contar el detalle de este proyecto, pero estoy segura va a ser una revolución del vino desde la mirada del desafío actual que enfrenta el vino chileno que es salir a conquistar nuevas generaciones, acercar el vino a la gente y sacarlo del sitial de solemnidad en el que muchas veces se instala.
  • ¿El Estado es un facilitador o un obstáculo para tu negocio? ¿Por qué?

  • En mi caso fue un facilitador al comienzo. Pude hacer Bocanáriz gracias a un fondo CORFO. el fondo premiaba: El mejor proyecto que fomentara el turismo en un barrio patrimonial. Yo tenía en mi mente este proyecto, y no dudé en postularlo, fue casi un año de postulación antes de resultar ganadora. Sin ese impulso inicial probablemente habría sido mucho más difícil emprender con 28 años. Después de eso, hemos recorrido el mismo camino que cualquier pyme chilena: enfrentar la burocracia, permisos, patentes y trámites, muchas veces complejos que sí se transforman en obstáculos.

    Nunca hemos recibido un apoyo del estado, ni siquiera después del estallido social donde si estaba la necesidad del barrio Lastarria de recibir apoyos del estado para su mejora, seguridad y progreso, por el valor cultural y patrimonial que tiene para la ciudad.