Así es "The Crown", la ambiciosa serie sobre la llegada al poder de la Reina Isabel II

La producción de Netflix, que costó más de 150 millones de dólares, es protagonizada por Claire Foy y tiene a John Lithgow en el rol de Winston Churchill. Los diez episodios debutan el 4 de noviembre.

23 de Octubre de 2016 | 13:29 | Por Carolina Cerda M., Emol
SANTIAGO.- El creador de "The Crown" es Peter Morgan, un hombre que tiene dos nominaciones al Oscar por sus guiones basados en dramas históricos. Uno de ellos es la premiada película de 2006, "The Queen". Y eso se nota.

En "The Crown", la ambiciosa serie de Netflix que debuta el 4 de noviembre, se puede ver, desde el primer momento, el cuidado en el guión, dirección —Stephen Daldry, "Las horas" y "Billy Elliott", estuvo a cargo del primer episodio y es productor ejecutivo—, actuaciones y el nivel de producción, no por nada la inversión es de más de 150 millones de dólares.

En los primeros episodios de la serie se muestra cómo el hoy príncipe consorte de Inglaterra, interpretado por Matt Smith, deja sus títulos nobiliarios para convertirse en ciudadano del Reino Unido y poder casarse con la joven princesa Elizabeth (Claire Foy). Se muestran imágenes de su vida familiar y también las primeras misiones oficiales como representantes de la familia real encargadas por el Rey Jorge VI (Jared Harris), quien progresivamente va cayendo en un peor estado de salud. Por tanto, se ve obligado a ir enseñando de a poco el oficio a quien se convertirá en reina cuando él muera.

En paralelo, se ve al particular primer ministro de la época, Sir Winston Churchill. Un tipo que no deja indiferente por su trato, capacidad política ni su físico ni por sus ansias de mantenerse en el poder. Todo esto encarnado fantásticamente por John Lithgow. Y, claro, también se muestran las intrigas de palacio y las historias amorosas de sus miembros, como es el caso de las relaciones poco apropiadas de la princesa Margarita (Vanessa Kirby).

El peso de la serie recae mayormente sobre Foy desde el momento en que fallece su padre, lo cual implica un giro en lo personal, familiar y político (donde no se deja detalle fuera para entender lo que ocurre sin necesidad de que el público sea experto en historia).

Rápidamente, la joven Elizabeth debe acostumbrarse a su nueva vida. Se trata de un cambio radical en estatus —incluso su madre y su abuela, las anteriores reinas, deben hacer una reverencia para saludarla— y rutina en que cada minuto de su vida está ordenado en función de sus labores reales.

Son estos hechos —los problemas políticos y privados que debe enfrentar—, además del cuidado de la imagen y cada detalle, y la agilidad del relato, que no siempre es lineal, lo que lleva a agradecer un producto así y la ambición que se tuvo al hacerla.
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