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Crítica | "Más que rivales", la serie del momento: Eléctrica y constantemente entretenida

La producción en una historia que combina el mundo deportivo con romance y sensualidad.

21 de Febrero de 2026 | 20:22 | Por Agustín Pérez Achurra, crítico de cine, @hobby.space en Instagram
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En "Más que rivales", las estrellas de hockey Shane Hollander (Hudson Williams) e Ilya Rozanov (Connor Storrie) enfrentan un desafío inesperado en la cima de sus carreras al enamorarse.

AP
De vez en cuando, el mundo de la televisión se detiene y enfoca su mirada en historias que hacen lo imposible y aparecen de la nada para cautivar a todo el mundo. Ya vimos este fenómeno el año pasado con la aclamada serie médica "The Pitt" o la serie limitada "Adolescencia", que ganaron premios de la industria a pesar de competir con producciones establecidas. Este año, nuevamente surge un fenómeno con la serie de romance deportivo "Más que rivales" (o "Heated Rivalry" en inglés), que se ha vuelto tendencia mundial.

La historia sigue a dos estrellas rivales del hockey, Shane Hollander e Ilya Rozanov, quienes, en la cima de sus carreras, enfrentan un desafío inesperado al enamorarse. Esto complica sus trayectorias profesionales, sus metas deportivas y las expectativas de quienes los rodean. A partir de ahí, su relación de amantes y competidores vivirá victorias y derrotas, tanto dentro como fuera de la cancha.

"Más que rivales" puede parecer una serie con erotismo superficial, pero en realidad presenta un romance electrizante y personajes que uno no puede evitar querer. Es una producción con una historia atrapante, envuelta en una sólida cinematografía, que da como resultado una serie digna de maratón. Su etiqueta de "fenómeno mundial" es merecida, y en esta nota hablaremos de sus virtudes más importantes.

Todo es cancha


El hockey es parte esencial de este programa. La competencia, la fricción, el equipo, el camarín: todo forma parte de la vida de estos personajes. "Más que rivales" tiene la gracia de trasladar la intensidad de un partido a las cosas que también ocurren fuera de la cancha: relaciones familiares, negocios o amoríos (especialmente estos últimos).

6episodios tiene "Más que rivales"
Esto se traduce en una serie con muy buen ritmo a lo largo de sus seis capítulos. Por más que cada uno dure más de 50 minutos, son pocos los momentos lánguidos que uno quisiera adelantar. La historia lo entiende y no se detiene para tomar respiro, sino que avanza de manera rápida y voraz, saltando de temporada en temporada para alcanzar más de una cúspide emocional en cada episodio.

En otras palabras, la producción misma es como un jugador de hockey: intensa e inagotable, y en ciertos momentos te impacta con escenas de alto calibre sensual.

Sus capitanes


Por más que la serie se desarrolle en un contexto deportivo o esté cargada de sensualidad, nada de esto funcionaría sin la relación principal entre Shane e Ilya. Estos personajes son el corazón de la historia, y necesitaban intérpretes capaces de transmitir sus personalidades y la dinámica entre ellos a través de la pantalla.

Por suerte para la serie -y para el público en general- sus protagonistas están a la altura. Hudson Williams y Connor Storrie, hasta ahora nombres poco conocidos en la industria, encarnan de gran manera a estos jugadores profesionales de hockey. Tienen la ambición deportiva en el cuerpo y la culpa en la mirada. Por separado retratan bien a sus personajes, pero es cuando comparten escena que vemos la verdadera fuerza de la serie: su química.

Esta es realmente impecable. El espectador les cree su atracción magnética. Incluso si a alguien no le interesa la estructura narrativa o los aspectos técnicos, lo más probable es que continúe viendo la serie por esta razón.

La técnica


De todos los comentarios que ha generado este programa, pocas veces se menciona la increíble producción que tiene, especialmente viniendo de una productora de menor tamaño. La cinematografía es un gran complemento para esta historia. Las escenas deportivas son dinámicas, los montajes son grandes y prácticos, y las escenas íntimas están iluminadas con mucha intención, mezclando la apariencia de un videoclip con mucha música, para generar esa electricidad necesaria en pantalla.

Aunque "Más que rivales" tenga una que otra escena repetitiva, o un final que puede parecer anticlimático, tiene las suficientes virtudes para ser un panorama entretenido de ver en casa y una historia que atrape inmediatamente a su audiencia. Por supuesto, debido a su tono, esta debe ser vista con la discreción de ser una serie para mayores de 16 años, pero si alguien está dispuesto a ver un buen romance LGTBIQ+, se encontrará con mucho dinamismo y entretención.

Recomendada.

"Más que rivales" ya está disponible en HBO Max.