En sus memorias, Michael Douglas habla de su vida de forma íntima y sin censura.
AP
Michael Douglas acaba de publicar
"One Helluva Ride", libro en que a lo largo de 496 páginas
relata de forma íntima y sin censura lo que ha sido su vida. En él, el actor habla de sus seis décadas en el cine, sus dos matrimonios, sus romances -entre ellos uno secreto con Kathleen Turner-, sus excesos, los problemas de su hijo Cameron con las drogas, el cáncer de garganta en etapa 4 que le diagnosticaron en 2010 y también un
inquietante episodio que vivió en la ceremonia de los Premios Oscar 1992.
En esa oportunidad,
Douglas fue elegido para presentar el premio a Mejor actriz -que recayó en Jodie Foster por su papel en "El silencio de los inocentes"-, pero tuvo que desempeñar la labor con una
"amenaza creíble" para seguridad.
Según informó Page Six, cuando el actor llegó a la ceremonia, fue recibido por el FBI y la policía de Los Ángeles, quienes le indicaron que
un hombre misterioso estaba en el lugar y que su objetivo era atacarlo.
"Tenemos información de que
alguien intentará apuñalarte con una aguja infectada con VIH esta noche", le dijeron las autoridades según relata Douglas en sus memorias.
"Esto ocurrió en el apogeo de la crisis del SIDA, y ser pinchado con una aguja infectada
equivalía prácticamente a una sentencia de muerte", agrega Douglas, de acuerdo a Page Six.
Para proteger al actor, el FBI desplegó agentes encubiertos en el lugar, que incluso lo custodiaron para salir a fumar. No obstante, la situación inquietó al intérprete, incluso cuando le tocó salir a escena.
"
Al salir, eché una mirada rápida a la multitud para asegurarme de que nadie se abalanzara sobre el escenario. Lo único que veía eran luces cegadoras", recuerda en sus memorias.
Finalmente,
el ataque no se concretó, pero tampoco nadie fue detenido.
De acuerdo a Page Six, Douglas también relata en "One Helluva Ride"
otra amenaza de muerte en su contra, específicamente cuando filmaba la serie "Las calles de San Francisco" y terminó en la "lista de objetivos" de los Ángeles de la Muerte, un grupo de asesinos extremistas.
Por esta razón,
el actor tuvo que usar un chaleco antibalas debajo de su ropa, además de ser protegido por agentes encubiertos en el set de rodaje.