Entre tensión y los vestigios de la dictadura: Bolsonaro conmemora los 55 años desde el golpe de Estado en Brasil

Este 31 de marzo el Presidente, un ex capitán del Ejército nostálgico del régimen, será el primero en realizar actos públicos en torno a la fecha desde el retorno a la democracia. El Ministerio Público advirtió que es inconstitucional.

31 de Marzo de 2019 | 06:03 | Agencias/Redactado por Valentina Salvo U., Emol

Soldados brasileños participaron este jueves en una ceremonia de graduación y conmemoraron el golpe militar de 1964, en Sao Paulo, Brasil.

AFP
"No hubo dictadura". Estas fueron las palabras del Presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, para referirse al régimen totalitario que gobernó su país por 21 años, a partir del 31 de marzo de 1964. "En las Fuerzas Armadas nunca tuvimos una política de Estado represiva (…) No quiero decir que fue una maravilla. Ningún régimen lo es. ¿Qué matrimonio es una maravilla? De vez en cuando hay problemitas", añadió en entrevista con la televisora Bandeirantes.

En un clima tenso por el malestar de organizaciones civiles y contrariando las recomendaciones de la justicia, el Gobierno y los militares del gigante latinoamericano se preparan para conmemorar, tal como solicitó el propio Mandatario, los 55 años desde el golpe de Estado con el que la Fuerzas Armadas derrocaron al Presidente Joao Goulart.

La orden de Bolsonaro de "conmemorar" el inicio del régimen de facto desató una intensa polémica en Brasil, que incluso llevó al Ministerio Público a intervenir. En un comunicado oficial, el órgano que representa a los fiscales brasileños, aseguró que lo sucedido en 1964 fue sin duda una "ruptura violenta y antidemocrática del orden constitucional", y que celebrar la fecha con actos públicos es inconstitucional.

"El homenaje de funcionarios civiles y militares en funciones a un período en el que hubo supresión de la democracia y los derechos de libertad de expresión viola la constitución", manifestó la entidad, instando a abstenerse de realizar cualquier tipo de acto público.

Pese a este llamado, durante una ceremonia el jueves el Comando Militar del Sudeste (Sao Paulo) leyó a sus tropas un texto que justifica el levantamiento castrense. "Las fuerzas armadas participan de la historia, siempre alineadas con las legítimas aspiraciones de su gente. El 31 de marzo de 1964 se inserta en el ambiente de Guerra Fría que se reflejaba en el mundo y penetraba en nuestro país. Las familias en Brasil estaban alarmadas y se pusieron en marcha. Frente a un escenario de grandes convulsiones, fue interrumpida la escalada hacia el totalitarismo", afirmó.

"Las FF.AA., atendiendo al clamor de la amplia mayoría de la población y de la prensa brasileña, asumieron el papel de estabilización de aquel proceso", concluyó el mensaje que fue firmado por el ministro de Defensa, Fernando Azevedo e Silva, y la cúpula del ejército, la marina y la aeronáutica. Con los fusiles en el hombro, los soldados cantaron el himno a la bandera de Brasil y desfilaron.

Un reporte de la Comisión Nacional de la Verdad (CNV), órgano creado por la ex Presidenta Dilma Rousseff en 2011 para investigar el periodo, afirmó que al menos 434 personas fueron asesinadas o desaparecidas durante los 21 años de dictadura, y al menos unas 30.000 fueron arrestadas ilegalmente y torturadas.

Según el informe publicado en 2014 y que consta de 4.500 páginas, 377 agentes fueron señalados como responsables de estos agravios. De ellos, 200 continuaban vivos hace cinco años. Ninguno puede ser llevado a tribunales debido a la Ley de Amnistía dictada en 1979, cuya constitucionalidad fue ratificada en 2010 por el Tribunal Supremo.

Cambio político radical

Las celebraciones son consecuencia de un giro en la política oficial en el país, que se concretó con la llegada de Bolsonaro, ex capitán del Ejército y ultranacionalista de extrema derecha, al Palacio de Planalto el 1 de enero recién pasado. Ferviente anticomunista y nostálgico del proceso militar, el nuevo Presidente les dio un protagonismo inédito a las FF.AA. entregándoles el manejo inédito de ocho ministerios.

Pero además de ello, se aventuró a romper con la tradición y a ser el primer presidente, desde el retorno democrático en 1984, que incitó a la realización de festejos para la fecha. Incluso, en 2011, la entonces ex Presidenta Rousseff había prohibido por decreto la práctica de actos militares que celebrasen el proceso. La figura del Partido de los Trabajadores y sucesora del actualmente preso Luiz Inácio Lula da Silva, fue detenida y torturada por la dictadura.

"Siempre hubo en Brasil iniciativas (de legitimar la dictadura), inclusive antes de que ésta acabara. (...) Pero todo esto siempre cayó en el campo de lo folclórico, lo ridículo, porque las evidencias científicas son indiscutibles", dijo a la AFP Carlos Fico, profesor de Historia de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ).

Ante la controversia que desató su iniciativa, el Presidente decidió bajar el tono de sus más recientes declaraciones. Aunque insistió en la realización de los actos, optó por cambiar la palabra utilizada para referirse a ellos. "No es conmemorar. Es rememorar, revisar lo que está equivocado, lo que está bien, y usar eso para el bien de Brasil en el futuro", afirmó tras participar en un evento militar en Brasilia.

Vestigios de la dictadura

Aún cuando en el campo académico no existen divergencias respecto a los hechos ocurridos hace 55 años y de que el régimen militar sí fue una dictadura, las palabras y acciones de Bolsonaro representan a un sector de la población que defiende y justifica el actuar de las FF.AA.

Según consigna el portal de noticias brasileño G1, al día de hoy Sao Paulo posee 32 lugares públicos bautizados en honor al golpe de Estado, tales como avenidas, plazas y puentes. Los más comunes son las calles que llevan el nombre "31 de marzo" o "Treinta y uno de marzo".

Sin embargo, no todos quienes respaldan la dictadura vieron como algo pertinente las conmemoraciones de este año. La enfermera carioca Marinalva Reis, de 52 años, cree que bajo el régimen militar, Brasil vivía con más "orden". Pero admitió a la agencia AFP que "no es necesario celebrar la fecha".

El académico Carlos Fico asegura que los miembros más jóvenes de las FF.AA. también prefieren la discreción. "Converso mucho con oficiales superiores - militares que aún no son generales - y no les gusta la idea de este tipo de celebraciones, porque sienten que hay un peso enorme en la defensa de la dictadura (...), se sienten incómodos con las evidencias empíricas, prefieren el silencio", explicó.

Quienes sí respaldaron a Bolsonaro públicamente fueron algunas autoridades de su partido y gabinete. Uno de ellos fue el canciller de Brasil, Ernesto Araújo. "No lo considero un golpe. Considero que fue un movimiento necesario para que el país realmente no se transformase en una dictadura", dijo. La diputada Joice Hasselmann, líder del oficialismo en el Congreso, opinó que celebrar la fecha "es retomar la narrativa verdadera" de la historia. "Pueden berrear, pero el llanto es libre gracias a los militares, Brasil también", aseveró.

Aún cuando el Presidente intentó calmar los ánimos con sus últimas declaraciones, la polémica está por alcanzar su clímax este domingo. Mientras Bolsonaro y los militares "rememorarán" el 55° aniversario de la interrupción de la democracia, varios grupos se manifestarán en repudio a la fecha, en protestas que se extenderán hasta el lunes 1 de abril, cuando se cumple el aniversario de la renuncia del caído Joao Goulart.
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