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Crisis alimentarias: Cómo han enfrentado otros países una de las consecuencias más complejas de la pandemia

Chile no es la única nación donde se han tomado medidas para combatir el hambre en la población. En algunos lugares, de hecho, hasta ha intervenido la mafia para encontrar una solución.

19 de Mayo de 2020 | 08:00 | Redactado por Ramón Jara A., Emol
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AFP
El lunes, vecinos de la comuna de El Bosque protagonizaron protestas que concluyeron en incidentes con la policía y el lanzamiento de gases lacrimógenos por parte de ésta, en medio de la cuarentena total impuesta sobre el Gran Santiago como medida ante la pandemia de covid-19 que afecta al país y al mundo entero. No les importó salir de sus hogares, ya que el mensaje que querían entregar era urgente: "Estamos pasando hambre".

La realidad de estas personas no es exclusiva de ellas y pasa en muchas partes del país. A raíz de la crisis sanitaria provocada por el coronavirus, muchos chilenos no han podido trabajar o han sido despedidos de sus empleos, por lo que la posibilidad de llevar alimento a sus hogares es ínfima y están pidiendo ayuda.

Desde el Gobierno, en tanto, el llamado es a la paciencia. El domingo, el Presidente Sebastián Piñera anunció la entrega de 2,5 millones de canastas de alimentos, una medida inédita que busca, tal como lo expresó un día después, "aportar, colaborar y aliviar los requerimientos nutritivos de las familias chilenas".

Estas cajas de ayuda contendrán productos como legumbres, fideos, arroz, harina, aceite, leche y artículos de limpieza y beneficiarán a cerca del 70% de las familias del país, aseguró el Mandatario.

"Quiero pedirles a las familias chilenas, especialmente a las más vulnerables y de clase media, comprensión y tranquilidad, porque el proceso de preparación y distribución de estas 2,5 millones de canastas de alimentos, algo que nunca antes se había hecho en nuestro país, sin duda exige un tremendo esfuerzo de organización y logística y también requiere algún tiempo para su implementación plena", explicó.

La medida impulsada por Piñera obedece a un fenómeno que no sólo afecta a nuestro país, sino a gran parte del planeta. Ya es sabido que en varios países mucha gente prefiere salir de sus hogares pese al riesgo de contraer coronavirus, de lo contrario, no pueden comer. Tanto en América como en Europa también hay gente que se está quedando sin comer y es por ello que tanto autoridades como el sector privado están tomando medidas.

Bancos de alimentos colapsados

Los pronósticos no son para nada optimistas: semanas atrás el
Programa Mundial de Alimentos (PMA) advirtió que este año la cifra de personas que sufren de hambre en el mundo podría duplicarse respecto a 2019 y llegaría a los 265 millones. Todo esto, a raíz de la pandemia.

En esa misma línea, la ONU alertó que el cierre de las escuelas en 188 países -que afecta a unos 1.500 millones de alumnos- amenaza con disparar la malnutrición, pues casi 370 millones de niños en 143 países dependen de los colegios para tener una fuente de alimentación fiable. Es por eso que el llamado del organismo a las autoridades es a tomar cartas en el asunto e impedir que la gente se muera de hambre.

Y la situación en Estados Unidos -foco principal de la pandemia a nivel mundial- preocupa, y bastante. En abril, y como consecuencia de la oleada de despidos a raíz de la crisis sanitaria, se destruyeron 20,5 millones de puestos de trabajo y el desempleo se disparó 10,3 puntos porcentuales y llegó al 14,6%. Cifras históricas que no se veían desde la Gran Depresión de 1929.

Es así como miles de residentes han debido acudir a los bancos de alimentos del país para poder comer. Las larguísimas colas de vehículos con gente esperando recibir su canasta básica son comunes en ciudades como Miami, Chicago, San Antonio o Pittsburgh, reportó BBC Mundo. "Algunos tenían buenos empleos antes del coronavirus. Para otros esta es la primera vez. Están en shock de estar en esta fila", contó Steven Santacruz, mientras esperaba por una ayuda.

Según el citado medio, sólo en Miami atienden a unas 2.200 familias cada semana. Entre los que buscan alimento hay tanto migrantes como estadounidenses que se quedaron sin trabajo.

Para paliar la crisis, a fines de marzo el Presidente Donald Trump anunció un paquete de 2 billones de dólares, medida que contó con el beneplácito del Congreso. El plan contempla, entre otras cosas, la entrega de un cheque de US$1.200 a aquellas personas que reportaron ingresos de hasta US$75.000 en 2018. Del mismo modo, las familias con ingreso de hasta US$150.000 recibirán una ayuda de 2.400 dólares y US$500 adicionales por cada hijo menor de 17 años.

Con ayuda de la mafia

En España, la situación es parecida a la de Estados Unidos. También es uno de los países más afectados por el covid-19 -con más de 230.000 casos y 27.700 muertes- y muchos de sus habitantes han debido recurrir por primera vez en su vida a los bancos de alimentos, los que a su vez se han visto saturados y con una demanda impensada meses atrás.

Ese es el ejemplo de la región de Cataluña. Ahí, el presidente del Banco de Alimentos, Lluís Fatjó, indicó a El Periódico que la demanda por víveres aumentó un 40%. En la Cruz Roja, en tanto, afirman que cada semana atienden a unas 10.000 personas en busca de alimentos. "La situación ahora es de extrema emergencia, y las entidades de ayuda humanitaria no la podremos sostener durante mucho tiempo", aseguró el coordinador de la entidad, Enric Morist.

"La situación ahora es de extrema emergencia, y las entidades de ayuda humanitaria no la podremos sostener durante mucho tiempo"

Eric Morist, coordinador Cruz Roja de Cataluña
En el Banco de Alimentos de Madrid la situación es similar. De acuerdo a 20minutos, ha incrementado en un 30% la entrega de víveres, beneficiando a unas 190.000 personas. Según datos de la entidad, más de 700.000 madrileños están en situación de pobreza moderada (pueden pagar su alimentación pero no otros gastos primarios), 500.000 padecen pobreza severa y 213.000 sufren privación material severa.

Por su parte, el Banco de Alimentos de la región de La Rioja ha repartido, en los meses marcados por la pandemia, 276 toneladas de comida, un 30% más que el mismo periodo el año anterior, según reportó Europa Press. Asimismo, los comedores sociales también se están llenando de gente. "Cada día llegan más personas y a muchas de ellas no las habíamos visto nunca por aquí", dijo una trabajadora a El Periódico.

Siguiendo en Europa, Italia también ha sufrido problemas. A fines de marzo, habitantes protagonizaron manifestaciones y saquearon supermercados exigiendo ayuda alimentaria. Ante eso, el Gobierno de Giuseppe Conte anunció la entrega de bonos de alimentación a los más necesitados, disponiendo para ello un total de 400 millones de euros.

Pero no solo el Ejecutivo ha entregado ayuda ante esta crisis. En el sur del país, la mismísima mafia intercedió y repartió comida gratis a las familias más pobres de Campania, Puglia, Calabria y Sicilia. Según medios, la medida fue tomada más bien para sumar apoyo, lo que preocupa a las autoridades.

La fórmula es sencilla: si bien la mafia no está cobrando por la ayuda, sí está pidiendo a cambio la devolución de favores a futuro, según consigna Infobae. De esta manera, además, los grupos criminales están buscando reclutar jóvenes que se quieran incorporar a sus filas.

Sudamérica: entre la ayuda estatal y el fraude

En Sudamérica, en tanto, hay gobiernos que han decidido tomar medidas para abastecer a la población. Es el caso de Argentina, donde efectivos del Ejército han entregado más de un millón de raciones de alimentos en diferentes partes del país.

Pero en otras partes de la región la medida ha estado acompañada de polémica, como en Ecuador, donde el Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES) anunció en marzo la entrega de más de 245.000 kits de alimentación a familias de escasos recursos.

Esta ayuda contenía, entre otros productos, arroz, fideos, harina de maíz, harina de plátano, chocolate en polvo, lentejas, sal yodada, atún, sardinas, café, mermelada, galletas de sal y pasta, según informó El Comercio de Ecuador. Sin embargo, un hecho de corrupción manchó todo este operativo.

De acuerdo con France24, se descubrió que el Servicio Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR) firmó contratos en los que pagó hasta el triple del valor real de unos 7.000 kits de alimentos distribuidos en Quito y Guayaquil. Así, según especificó la Fiscalía, se pagó 1,1 millones de dólares por los paquetes, cuando las auditorías calcularon el precio real en 706.000 dólares.

La denuncia incluso le costó su salida a del cargo a la directora del SNGR, María Alexandra Ocles.

Similar situación se vivió en Colombia. Aquí, según consignó El Tiempo, existe una veintena de denuncias por "presuntos malos manejos de recursos públicos para atender la emergencia del coronavirus", donde se cuenta la compra de alimentos como atún o leche a precios exorbitantes.

En esa línea, consignó el periódico, la Contraloría colombiana investiga "sobreprecios en las compras de alimentos en 12 municipios de seis departamentos", como la adquisición en Barrancabermeja de lentejas que cuestan un 52,9% más que el valor del mercado, o con un atún que cuesta un 48% más.

Precios más, precios menos, la ayuda continúa. Mientras, la crisis en la región y el resto del mundo parece que seguirá durante un largo tiempo.
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