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El fútbol vuelve a cruzarse con la política en los Balcanes: Las historias que han marcado a esta región

Los insultos racistas del futbolista austriaco Marko Arnautovic a su colega macedonio de origen albanés Ezgjan Alioski encendieron de nuevo las alarmas y reavivaron un conflicto que ha estado en constante relación con el deporte.

18 de Junio de 2021 | 08:00 | Por Ramón Jara A., Emol

Marko Arnautovic insultando a Ezgjan Alioski. El incidente es uno más que cruza al fútbol con la política de los Balcanes.

AFP
El domingo, durante el partido de su selección con el combinado de Macedonia del Norte en el marco de la Eurocopa, el futbolista austriaco Marko Arnautovic acaparó las portadas debido a su celebración al marcar el tercer gol de su escuadra en la victoria 3-1: se acercó al macedonio Ezgjan Alioski y le gritó una serie de cosas de tenor racista, una acción que fue repudiada en el mundo entero y que le significó al goleador ser suspendido para el partido siguiente, con Países Bajos.

Tras anotar, Arnautovic, de padre serbio, le habló en ese mismo idioma a Alioski, de origen albanés. Según reportan medios de prensa, le habría dicho "shiptar", expresión despectiva sobre los oriundos de Albania. Además, le habría mencionado que "me estoy acostando con tu puta madre albanesa".

Una vez desatada la polémica, el austriaco salió a pedir perdón, remarcando que "no soy racista" y sólo "utilicé algunas palabras fuertes dada la emoción". Lo cierto es que este hecho hizo recordar un conflicto latente en el mundo, el de los Balcanes, que todavía tiene muchos puntos sin resolver, como la situación de Kosovo, cuyos 1,8 millones de habitantes son en su mayoría de etnia albanesa y cuya independencia no es reconocida como estado por Serbia y otros países de la región, como sí lo hace Albania.

Se trata de un hecho que genera varias ronchas, sobre todo considerando que muchos de los futbolistas actuales oriundos de esta zona vivieron en carne propia, tanto ellos como sus familias, los horrores de la guerra y las tensiones étnicas a inicios de la década de los '90.

Y no es la primera vez que el fútbol ha sido ocupado para remarcar estas odiosidades y diferencias. Son varios los capítulos que han involucrado al "deporte rey" que han desatado alguna crisis mediática o diplomática.

Donde todo habría comenzado

Corría 1990 y la situación en Yugoslavia ya era insostenible. Primaban los conflictos políticos y étnicos y varias de las seis repúblicas yugoslavas buscaban la independencia. Una de ellas era Croacia, donde el triunfo del partido Unión Demócrata Croata en las elecciones del 6 de mayo exacerbó los sentimientos nacionalistas.

Una semana después, el 13 de mayo de 1990, el equipo croata Dinamo de Zagreb recibía al Estrella Roja de Belgrado, el cuadro más popular de Serbia, en un partido por la liga yugoslava de fútbol. En un país con los ánimos sumamente caldeados, este solo hecho podía ser la guinda de la torta; es más, muchos señalan este incidente como el punto de "detonante" de la guerra.

Ese día, unos 3.000 miembros del Delije, la hinchada ultranacionalista del Estrella Roja, viajaron a Zagreb, la capital croata, donde los esperaban los barristas ultras del Dinamo, conocidos como Bad Blue Boys. Las peleas comenzaron antes de ingresar al estado Maksimir; una vez adentro, volaron las sillas, piedras y cuchillos.

La policía, de mayoría serbia, comenzó a reprimir a los hinchas locales con agua y gas lacrimógeno, mientras unas 15.000 personas invadían la cancha, justo cuando los equipos estaban calentando. En medio de la batalla campal, los jugadores huyeron a camarines, pero el futbolista croata Zvonimir Boban se quedó al ver cómo un hombre era agredido por dos agentes, por lo que le propinó una patada voladora a uno de los uniformados.

Tras ello, Boban se convirtió en héroe nacional. El hecho se recuerda en el estadio Maksimir con una placa que dice: "Para los seguidores del equipo, que comenzaron la guerra con Serbia en este estadio el 13 de mayo de 1990".

El escándalo del dron

El 14 de octubre de 2014, la selección de Serbia recibía en el Estadio Partizán de Belgrado a su similar de Albania, en partido válido por las clasificatorias a la Eurocopa de 2016. La tensión era evidente: la fuerte rivalidad entre ambos países a raíz de los conflictos étnicos hacía temer lo peor. Y así fue.

Se jugaba el primer tiempo cuando un dron sobrevoló la cancha con una bandera de la "Gran Albania", iniciativa de grupos nacionalistas que pretende unir a las comunidades albanesas de Kosovo, Montenegro, Macedonia y el sur de Serbia, además de Albania. El hecho provocó la ira del público local, al punto que el jugador serbio Stefan Mitrovic tomó la bandera e intentó derribar el aparato.

Esto movilizó a los futbolistas albaneses, que se abalanzaron contra Mitrovic, dando inicio a una gran pelea. Incluso, hinchas serbios saltaron a la cancha para agredir a los jugadores visitantes. Tras ello, el juego fue suspendido y días después la UEFA decidió darle el triunfo a Albania por 3-0 y le descontó a Serbia tres puntos, así como también le ordenó realizar los próximos juegos de local a puertas cerradas, sin público.

El hecho no se quedó ahí y tuvo efectos sociales y políticos. En su regreso a Albania, el combinado local fue recibido con vítores y aplausos. Por otro lado, en Serbia se registraron ataque a locales comerciales cuyos dueños eran de origen albanés, mientras que en Montenegro un grupo de personas atacó la embajada albanesa.

Además, el Gobierno de Serbia calificó el hecho como una "provocación" y acusó a Olsi Rama, hermano del Primer Ministro albanés Edi Rama, de haber controlado el dron.

Águila bicéfala

El conflicto de Kosovo volvió a las canchas de fútbol durante el Mundial de Rusia de 2018. Todo ocurrió en el partido que Suiza venció por dos goles a 1 a Serbia. Los tantos suizos los convirtieron Granit Xhaka y Xherdan Shaqiri, dos jugadores de origen albano-kosovar.

La polémica pasó por la celebración. Ambos futbolistas, tras convertir, hicieron con sus manos el símbolo del águila bicéfala, gesto representativo de la bandera de Albania.

Al ser consultado, Shaqiri dijo que su celebración "no tiene nada que ver con la política, tiene que ver con el fútbol".

Por su parte, Xhaka remarcó que "fue un día realmente especial para mí. Es una victoria para mi familia, para Suiza, Albania, Kosovo. El gesto fue para todos los que me han apoyado; no estaba dirigido a nuestros rivales. Fue un partido muy emotivo".

España-Kosovo: el (no) reconocimiento

El tema sumó un nuevo capítulo futbolístico en marzo de 2021. Esta vez, la polémica corrió por parte de España, cuyo seleccionado nacional debía recibir a su similar de Kosovo en partido válido por las clasificatorias europeas al Mundial de Qatar 2022. El punto de controversia fue un tuit de la federación de fútbol del país ibérico, donde hacía referencia a Kosovo como un "territorio".

Esto causó la ira de las autoridades deportivas kosovares, quienes aseguraron en un comunicado que "el intento de los españoles de minimizar la condición de Estado de Kosovo en el partido del 31 de marzo por las eliminatorias mundialistas a Qatar 2022, refiriéndose a Kosovo como territorio, es en vano e injusto".

El problema aquí tiene otro matiz, más relacionado con la situación interna de España. El país es uno de los pocos miembros de la Unión Europea que no reconoce a Kosovo como estado, principalmente porque el hacerlo podría darle vigor al esfuerzo separatista de los grupos nacionalistas de Cataluña.

Finalmente, ambas federaciones de fútbol dejaron atrás la controversia y el encuentros e llevó a cabo en Sevilla, con triunfo para la selección española por 3 goles a 1.

Macedonia del Norte y el nombre

Además de la polémica de Arnautovic, la Eurocopa de este año ha tenido otro hecho que remeció a los Balcanes, esta vez no a Serbia y Albania, sino a Grecia y Macedonia del Norte, cuyo nombre bordado en su camiseta enfureció a las autoridades de Atenas.

Desde la Cancillería griega enviaron una carta a su par macedonia, al asegurar que el acrónimo MKD (Macedonia) no corresponde al nombre actual del país, por lo que debería utilizar otro que se corresponda con su nombre oficial como "NM" (Macedonia del Norte) o "RNM" (República de Macedonia del Norte).

En esa línea, acusaron a Macedonia del Norte de violar el Acuerdo de Prespa, firmado el 17 de junio de 2018 y en el cual se acordó el nuevo nombre de la ex república yugoslava, tras casi 30 años de conflicto.

Antes del pacto, Grecia rechazaba que su vecino tomara el nombre de República de Macedonia tras independizarse de Yugoslavia en 1991. Desde Atenas acusaron un intento de querer apropiarse la herencia cultural de los reyes Filipo II y su hijo Alejandro Magno. Por otro lado, los más extremistas temían que esta acción implicase intenciones expansionistas respecto a la región del norte de Grecia también llamada Macedonia.

Fue así como, tras largas negociaciones, ambos países acordaron la denominación de República de Macedonia del Norte, diferenciándose de la Macedonia griega. Atenas, por su parte, levantó su veto a la adhesión de su vecino a la Unión Europea y la OTAN. Un conflicto que se creía cerrado, pero volvió a la luz.
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