Varios estados mexicanos cancelaron las clases y autoridades locales y extranjeras advirtieron a sus ciudadanos que permanecieran en interiores ante una ola de violencia generalizada que estalló tras la muerte, a manos del Ejército, del poderoso líder del Cártel Jalisco Nueva Generación.
Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, dirigía una de las redes criminales de más rápido crecimiento en México, notoria por traficar fentanilo, metanfetamina y cocaína a Estados Unidos, y por perpetrar ataques directos contra funcionarios gubernamentales que la desafiaban.
Murió durante un tiroteo en su estado natal de Jalisco, cuando el Ejército mexicano intentaba capturarlo. Integrantes del cártel respondieron con violencia en todo el país, bloqueando carreteras e incendiando vehículos.
La presidenta Claudia Sheinbaum pidió calma y las autoridades anunciaron, a última hora del domingo, que habían despejado la mayoría de los más de 250 bloqueos de caminos del cártel en 20 estados. La Casa Blanca confirmó que Estados Unidos proporcionó apoyo de inteligencia a la operación para capturar al líder criminal y aplaudió al Ejército de México por abatir a uno de los delincuentes más buscados en ambos países.
México esperaba que la muerte del mayor traficante de fentanilo del mundo aliviara la presión del gobierno de Donald Trump para que el país actúe con mayor dureza contra los cárteles. Sin embargo, muchos permanecían atrincherados y en alerta mientras aguardaban la reacción del poderoso grupo criminal.
Temor a nuevos episodios de violencia
Guadalajara, capital del estado de Jalisco y la segunda ciudad más grande de México, quedó casi paralizada el domingo, mientras residentes temerosos optaron por permanecer en sus casas.
A los pasajeros que llegaron al aeropuerto internacional de la ciudad el domingo por la noche se les informó que el terminal operaba con personal limitado debido al estallido de violencia.
Jacinta Murcia, una vendedora de productos de nutrición de 64 años, estaba entre quienes caminaban con nerviosismo a última hora del domingo por el aeropuerto, donde durante la jornada se vio a pasajeros corriendo y agachándose detrás de sillas por temor a los disturbios. La mayoría de los vuelos hacia la ciudad fue suspendida.
Murcia revisaba con ansiedad distintas noticias en redes sociales que mostraban el rostro de “El Mencho” y enviaba mensajes a sus hijos, quienes seguían su ubicación mientras ella intentaba cruzar la ciudad hacia su casa después de anochecer.
"Mi plan hoy, al salir del aeropuerto, es ver si hay taxis, pero tengo miedo de todo. Que haya bloqueos, que haya toque de queda, que pueda pasar algo", expresó. "Estoy completamente sola".
Autoridades en Jalisco, Michoacán y Guanajuato informaron que al menos otras 14 personas murieron el domingo, entre ellas siete elementos de la Guardia Nacional.
Videos que circulaban en redes sociales mostraban a turistas en Puerto Vallarta caminando por la playa mientras una humareda se elevaba a lo lejos.
En otra zona del aeropuerto, un grupo de mexicanos de edad avanzada se reunió para coordinar cómo regresar a sus hogares. "Mejor que todos vayamos juntos", dijo una mujer. "Con Dios".
Las embajadas de Canadá, Alemania, Argentina y Reino Unido alertaron a sus connacionales, solicitando que no salgan de sus casas.
Impacto político y presión de EE.UU.
David Mora, analista para México de International Crisis Group, señaló que la captura y el estallido de violencia marcan un punto de inflexión en el intento de Sheinbaum por endurecer la ofensiva contra los cárteles y aliviar las presiones de Estados Unidos.
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha exigido que México haga más para combatir el contrabando de fentanilo —una droga a menudo mortal— y ha amenazado con imponer más aranceles o incluso emprender acciones unilaterales si el país no muestra resultados.
Hubo indicios iniciales de que los esfuerzos de México fueron bien recibidos en Washington.
El embajador de Estados Unidos, Ron Johnson, reconoció el éxito de las Fuerzas Armadas mexicanas y su sacrificio en un comunicado emitido a última hora del domingo. Añadió que "bajo el liderazgo del presidente Trump y la presidenta Sheinbaum, la cooperación bilateral ha alcanzado niveles sin precedentes".
Sin embargo, según Mora, el golpe al CJNG también podría abrir la puerta a más violencia, en la medida en que grupos criminales rivales busquen aprovechar la debilidad de la organización.
"Este podría ser un momento en el que otros grupos vean que el cártel está debilitado y quieran expandir su control en esos estados", afirmó.
El analista añadió que “desde que la presidenta Sheinbaum está en el poder, el Ejército ha sido mucho más confrontacional contra los grupos criminales. Esto le señala a Estados Unidos que, si seguimos cooperando y compartiendo inteligencia, México puede hacerlo; no necesitamos tropas estadounidenses en suelo mexicano”.
"El Mencho", objetivo prioritario
Oseguera Cervantes, quien resultó herido durante la operación para capturarlo el domingo en Tapalpa, Jalisco —a unas dos horas en auto al suroeste de Guadalajara—, murió mientras era trasladado en avión a Ciudad de México, informó la Secretaría de la Defensa.
Durante el operativo, las tropas fueron atacadas a tiros y abatieron a cuatro personas en el lugar. Otras tres, incluido Oseguera Cervantes, resultaron heridas y fallecieron posteriormente.
La secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, señaló en X que Estados Unidos proporcionó apoyo de inteligencia para la operación. "‘El Mencho’ era un objetivo prioritario para los gobiernos de México y Estados Unidos como uno de los principales traficantes de fentanilo hacia nuestro territorio", escribió.
El Departamento de Estado estadounidense había ofrecido una recompensa de hasta US$15 millones por información que condujera a su captura.
El Cártel Jalisco Nueva Generación —activo desde alrededor de 2009— es una de las organizaciones criminales más poderosas y de más rápido crecimiento en México. En febrero de 2025, el gobierno de Trump lo designó como organización terrorista extranjera.
Sheinbaum ha criticado la estrategia de "capos" aplicada por gobiernos anteriores —que eliminaba líderes de cárteles solo para detonar nuevas olas de violencia tras su fragmentación—. Aunque se mantiene popular en México, la seguridad sigue siendo una preocupación persistente y, desde que Trump asumió hace un año, la mandataria enfrenta fuerte presión para mostrar resultados contra el narcotráfico.
El cártel de Jalisco ha sido uno de los más agresivos en sus ataques contra el Ejército —incluidos derribos de helicópteros— y es pionero en el uso de drones con explosivos y minas. En 2020, además, ejecutó un espectacular intento de asesinato con granadas y rifles de alto poder en el corazón de Ciudad de México contra el entonces jefe de la policía capitalina, hoy secretario federal de Seguridad.