Donald Trump declaró el domingo que
Estados Unidos no tiene intenciones de apresurarse a alcanzar un acuerdo con Irán.
"He dado instrucciones a mis representantes para que no se precipiten (...) porque el tiempo está de nuestro lado", escribió el presidente estadounidense en su plataforma Truth Social.
Dijo también que
el bloqueo a Irán impuesto el 13 de abril, "seguirá en pleno vigor" hasta que se firme un acuerdo definitivo con Teherán, que ambas partes negocian.
"Ambas partes deben tomarse su tiempo y hacerlo bien", escribió Trump en la misma publicación en Truth Social, al tiempo que arremetió contra el acuerdo nuclear de 2015 que el expresidente Barack Obama pactó con Irán y otras potencias occidentales.
Si bien la Casa Blanca no ha revelado detalles del texto, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Esmaeil Baqaei, declaró el sábado en la televisión estatal que ambas partes
se acercaban a la firma de "un memorando de entendimiento, una especie de acuerdo marco compuesto por 14 cláusulas".
Más tarde ese mismo sábado, Trump escribió en Truth Social que
el acuerdo estaba "en gran medida negociado", aunque aún "pendiente de formalización".
Varios aliados de Trump rechazan acuerdo
Por su parte,
varios senadores republicanos aliados de Trump, han mostrado rechazo al borrador del acuerdo.
Según filtraciones a la prensa, el arreglo
no contemplaría limitar el programa nuclear de Teherán, sino establecer una prórroga de 60 días del alto el fuego vigente para negociar una salida al contencioso nuclear.
Legisladores republicanos
critican las concesiones de Estados Unidos y cuestionan la justificación de haber lanzado en febrero la ofensiva militar Furia Épica contra la República Islámica, si al final el régimen termina aparentemente fortalecido.
"Si el resultado de todo esto es un régimen iraní todavía dirigido por islamistas que gritan 'muerte a Estados Unidos', que ahora recibe miles de millones de dólares, que puede enriquecer uranio y desarrollar armas nucleares y que tiene el control efectivo del estrecho de Ormuz, entonces
ese resultado sería un error desastroso", escribió
Ted Cruz, senador por el estado de Texas, en una publicación de su perfil en la red social X.
Lindsey Graham, de Carolina del Sur y muy cercano a Trump, opinó que un acuerdo como el que se está planteando
demostraría que Irán es capaz de "aterrorizar" cuando quiera el estrecho de Ormuz, lo que supone un "cambio importante en el equilibrio de poder en la región y, con el tiempo,
se convertirá en una pesadilla para Israel".
"Además, si estas percepciones son correctas,
uno se pregunta por qué empezó la guerra", añadió.
También
Roger Wicker, republicano por Misisipi y presidente del comité sobre Fuerzas Armadas del Senado, advirtió de que el acuerdo sería un "desastre" y agregó:
"¡Todo lo logrado por la Operación Furia Épica habría sido en vano!".
Mike Pompeo, quien fuera secretario de Estado durante el primer mandato de Trump, arremetió contra el borrador de acuerdo asegurando que
es similar al pacto nuclear que se cerró en 2015 bajo la Administración del demócrata Barack Obama
y del que Trump se salió al llegar a la Casa Blanca.
Pompeo opinó que las condiciones que debe haber en un acuerdo con Irán son "sencillas": "Abran el maldito estrecho. Impidan que Irán acceda a financiación. Eliminen la capacidad iraní para que pueda amenazar a nuestros aliados. Ya es hora".
El secretario de Estado estadounidense,
Marco Rubio, de viaje oficial en la India,
salió en defensa del borrador y tachó de
"absurdo" creer que la Administración Trump aceptará un acuerdo que fortalezca las capacidades nucleares iraníes.
"La idea de que el presidente, después de todo lo que ha demostrado, vaya a aceptar un acuerdo que al final termine poniendo a Irán en una posición más fuerte en cuanto a sus ambiciones nucleares es absurda. Eso
simplemente no va a suceder", declaró.