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Quiénes son los "lefebvrianos", el grupo que irritó al Vaticano tras nombrar cuatro obispos por su cuenta

Esta congregación nació como reacción a las reformas introducidas por el Concilio Vaticano II, hace más de seis décadas.

01 de Julio de 2026 | 10:03 | EFE/Editado por R. Jara, Emol
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Los nuevos obispos lefebvrianos. De izquierda a derecha: Pascal Schreiber (Suiza), Michael Goldade (EE.UU.), Michel Poinsinet de Sivry (Francia) y Marc Hanappier (Francia).

EFE
La Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX), congregación ultratradicionalista conocida como los "lefebvrianos", ordenó este miércoles a cuatro obispos en la localidad de Écône (Suiza) sin la autorización del papa, por lo que serán excomulgados, en lo que supone un nuevo cisma en el seno de la Iglesia Católica.

Entre las montañas del valle del Ródano, en Suiza, donde han acudido cerca de 15.000 personas entre fieles y curiosos y en una ceremonia retransmitida por las redes sociales en varios idiomas, los "lefebvrianos" hicieron caso omiso a las peticiones de León XIV de que dieran marcha atrás y celebraron las ordenaciones.

La celebración de este miércoles -que siguiendo el rito anterior al Concilio Vaticano II se ofició de espaldas a los fieles y en latín- estuvo presidida por el español Alfonso de Galarreta y el suizo Bernard Fellay, los dos únicos obispos que quedan de los consagrados por su fundador Marcel Lefebvre en 1988, de ahí la urgencia y el desafío de ordenar a otros cuatro.

En la ceremonia fueron consagrados el suizo Pascal Schreiber, el estadounidense Michael Goldade y los franceses Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier, que sufrirán excomunión inmediata. Es previsible que el Vaticano informe y ofrezca detalles de esa decisión.

Ayer martes, el papa León XIV exhortó en una carta a los "lefebvrianos", "con espíritu paterno" y "de todo corazón", a "dar marcha atrás" en sus intenciones, avisando 'in extremis' de una excomunión.

Sin embargo, el superior general de la FSSPX, Davide Pagliarini, en su homilía en Econe aseguró que pagarán cualquier precio para servir a la Iglesia. "Nos consideran rebeldes pero solo queremos servir a la Iglesia, como una madre en dificultad que sufre, a veces traicionada", dijo.

Imagen de la ceremonia de este miércoles (Foto: EFE).

"Nos acusan de no amar al papa, de no respetarlo, pero porque amamos al papa, no queremos verle humillado cuando se pone en el mismo plano de los falsos pastores, de las falsas religiones como hemos visto en varias situaciones", dijo Pagliarini en referencia al diálogo del pontífice con otras confesiones.

El papa y el Dicasterio de la Doctrina de la Fe ya advirtieron en varias ocasiones que con estas ordenaciones los "lefebvrianos" incurrirían en un "acto cismático" que implicaría la excomunión de los implicados, como ya ocurrió en el pasado.

Respuesta al Concilio Vaticano II


Esta congregación fue fundada oficialmente en 1970 en Friburgo (Suiza) por el arzobispo francés Marcel Lefebvre y nació como reacción a las reformas introducidas por el Concilio Vaticano II, celebrado entre 1962 y 1965, que consideraban una ruptura con la tradición doctrinal y litúrgica de la Iglesia.

Entre las reformas que rechazaban estaban la celebración de la misa en lenguas vernáculas, la apertura al diálogo ecuménico o la mayor participación de los fieles. Abogaban además por la vuelta al latín y a la liturgia y ritual previos al Concilio Vaticano II, el conocido como rito tridentino por ser el adoptado en el Concilio de Trento (1545-1563).

Marcel Lefebvre (Foto: El Mercurio).

El arzobispo Lefebvre llegó a afirmar, en una carta dirigida a las autoridades vaticanas en 1987, que "la silla de Pedro y los puestos de autoridad de Roma están ocupados por anticristos".

El objetivo de la FSSPX era formar sacerdotes según la liturgia y la teología anteriores a las reformas conciliares y para ello creó en 1969 el seminario de Écône (Suiza).

Actualmente, la congregación cuenta con unos 1.500 miembros, según los datos del propio grupo, que estima sus fieles en 600.000 personas.

El primer cisma


En 1974 Lefebvre publicó un documento en el que se oponía a la orientación "modernista" en la Iglesia Católica, y al año siguiente ordenó a tres sacerdotes en Écône sin el permiso del papa Pablo VI.

Ante la rebelión, el pontífice suspendió en 1976 a Lefebvre "a divinis", lo que le impedía ejercer legítimamente su ministerio episcopal y sacerdotal.

En 1982, Juan Pablo II encomendó al entonces cardenal Joseph Ratzinger -que después sería el papa Benedicto XVI y entonces era prefecto para la Congregación de la Doctrina de la Fe- que intentara buscar una salida al conflicto con los tradicionalistas.

Aunque Lefebvre ordenó 23 nuevos sacerdotes en 1983, el contencioso parecía cercano a resolverse en 1988 mediante un acuerdo por el que el líder de la congregación díscola aceptaba el Concilio Vaticano II y reconocía a la Santa Sede el papel de la tradición en la Iglesia Católica a cambio de algunas medidas para regular la situación canónica de la Fraternidad.

Sin embargo, el arzobispo francés finalmente se echó atrás, y en junio de 1988 ordenó sin autorización papal a cuatro obispos, que fueron excomulgados automáticamente, al igual que el propio Lefebvre y el obispo brasileño Antonio de Castro Mayer, que asistió a la ceremonia, con lo que se produjo el cisma.

Levantamiento de las excomuniones


En marzo de 1991 Marcel Lefebvre murió sin reconciliarse con Roma y en 1994, uno de los obispos ordenados en 1988, Bernard Fellay, fue elegido como superior de la fraternidad.

Seis mil religiosos "lefebvrianos" visitaron el Vaticano con motivo del Jubileo de la Iglesia del año 2000 y Juan Pablo II recibió a Fellay unos meses después. Sin embargo, pese a los intentos de acercamiento, el pontífice murió en 2005 sin que el conflicto se solucionara.

Bernard Fellay, superior de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (Foto: EFE).


Su sucesor, Benedicto XVI (2005-2013), rehabilitó oficialmente la celebración de la misa en latín en 2007 y alentó el diálogo del Vaticano con la congregación tradicionalista.

En enero de 2009 el papa revocó las excomuniones a los cuatro obispos "lefebvrianos" y les exigió "los pasos necesarios" para alcanzar la plena unidad con la Iglesia, reconociendo el Concilio Vaticano II.

Aún así, no llegó a alcanzarse un acuerdo doctrinal pese a que el papa Francisco (2013-2025) también dio pasos para la reconciliación, como reconocer la validez de las confesiones realizadas ante sacerdotes de la Fraternidad, o que estos pudieran celebrar matrimonios.

Sin embargo, el pontífice argentino introdujo severas restricciones a la celebración de la misa "tridentina" -o en latín como se conoce comúnmente- con su texto "Traditionis custodes", lo que no gustó a los tradicionalistas y concretamente a los "lefebvrianos", que han continuado en una situación canónica irregular.
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