"Que se olviden,
aquí no volverá a haber elecciones para que por ahí intenten ellos (la oposición) atrapar el gobierno y atrapar el poder". La decisión del líder nicaragüense,
Daniel Ortega, de no volver a celebrar comicios en su país desató una ola de críticas a su ya cuestionada gestión y frustra las esperanzas de la oposición de que pudiera atender sus exigencias de una votación democrática..
El anuncio del dirigente sandinista, en el poder hace 19 años, canceló de facto los próximos comicios en el país, previstos originalmente para noviembre de 2027, luego de que en enero de 2025 el Congreso controlado por el Gobierno votara ampliar un año el mandato presidencial de cinco años. Este hecho se suma a lo ocurrido en las elecciones de 2021, donde Ortega se declaró ganador después de encarcelar a todos los candidatos que podrían haberlo derrotado.
"Aquí se acabó la historia de que los partidos puestos por los yanquis, puestos por los somocistas, volverán a llegar al gobierno", aseguró el líder del régimen nicaragüense, quien gobierna junto a su esposa,
Rosario Murillo.
Las críticas no se hicieron esperar. Juan Sebastián Chamorro, candidato en 2021 que estuvo preso hasta que fue enviado a Estados Unidos en 2023 junto con más de 200 presos políticos, dijo que el anuncio deja al descubierto el plan de larga data de Ortega de concentrar el poder en manos del Partido Sandinista, en forma similar a otros países de partido único como China y Cuba.
Para el opositor, el líder sandinista "se ha envalentonado" y se ha mostrado incluso desafiante con Estados Unidos, y ahora "se atrevió a decir lo que siempre ha pensado: no someterse a elecciones aún así sea robándoselas. No quiere ni siquiera pasar por el mal rato".
"Es evidente que Ortega y Murillo temen la idea de que la más mínima apertura política pueda crear las condiciones para que se manifieste la disidencia y amenace su control del poder", sostuvo por su parte
Tiziano Breda, analista sénior para América Latina de ACLED, monitor independiente de conflictos.
"En lugar de montar una elección amañada, han optado por eliminar por completo la competencia electoral", añadió.
Danny Ramírez Ayérdiz, abogado nicaragüense y fundador del Centro Interamericano para la Asistencia Legal en Derechos Humanos, que investiga abusos del gobierno de Ortega y Murillo desde Argentina, dijo que el anuncio "termina evidenciando el rostro de una dictadura que ya sin ningún tipo de de pudor se enraizó al poder".
"También da cuenta de un nivel posible mayor de represión contra personas que exijan la salida del poder, o la realización de procesos electorales", agregó.
Por su parte, el movimiento opositor Renacer advirtió desde el exilio que con este anuncio "el régimen deja de fingir que existe competencia política y confirma públicamente que desde hace años no gobierna por el consentimiento de los ciudadanos, sino por la fuerza".
Para Renacer, el cierre de la vía electoral
"es la culminación de un proceso de concentración absoluta del poder" en Nicaragua, que en 2025 eliminó los contrapesos institucionales, amplió el período presidencial, instauró la copresidencia y subordinó el Estado a una sola estructura familiar con una reforma constitucional.
Ahora, continuó ese movimiento opositor, al afirmar que no permitirá que la oposición llegue al poder mediante elecciones, "Ortega reconoce que el pueblo nicaragüense ha sido despojado de su derecho soberano a elegir y sustituir libremente a sus gobernantes".
"Mientras él (Ortega) permanezca en el poder, no existen las condiciones mínimas para un proceso democrático auténtico. Sin garantías, sin libertades, sin competencia política y con el resultado decidido de antemano, las elecciones dejan de ser un mecanismo de soberanía popular para convertirse en un instrumento de legitimación de la dictadura", anotó.
Las preocupaciones de la OEA y Costa Rica
Las críticas no sólo vinieron de organismos nicaragüenses. El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Albert Ramdin, acusó el lunes al régimen de Ortega de haber "abandonado" la democracia tras descartar la celebración de elecciones.
Según Ramdin, de esta forma "el régimen nicaragüense ha hecho ahora explícito lo que sus acciones venían demostrando desde hace tiempo: ha abandonado la democracia, incluso la apariencia de ella".
Tal postura
"constituye la negación definitiva del derecho soberano del pueblo a elegir a su gobierno", añadió el dirigente en X.
Por su parte, el Gobierno de Costa Rica reiteró "su profunda preocupación por el cierre sistemático de los espacios cívicos y la persecución contra las voces disidentes" en su vecina Nicaragua, según un comunicado compartido por el Ministerio de Relaciones Exteriores costarricense.
El pronunciamiento recuerda que Costa Rica no reconoció el último proceso electoral de Nicaragua de 2021 debido a la "ausencia de condiciones y garantías", y recordó que "Costa Rica siempre ha apoyado y abogará por unas elecciones libres, democráticas, transparentes y plurales en la República de Nicaragua".
Este comunicado tuvo respuesta de Nicaragua. En una nota enviada a la Cancillería costarricense, el Gobierno sandinista recordó "al ilustrado Gobierno de Costa Rica el principio de no intervención o injerencia en los asuntos internos de otros Estados", al mismo tiempo que enfatizó que Nicaragua "no es una provincia de su respetable país y, por lo tanto, tiene derecho a ejercer su soberanía e independencia, igual que cualquier otro Estado del Mundo".
"Desconocemos las atrevidas declaraciones del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de Costa Rica, y ratificamos que los asuntos nacionales son propios de cada Estado independiente, y que Nicaragua nunca ha intervenido en los problemas, conflictos o desafíos que ha tenido y, como cualquier otro país tiene y mantiene, el Gobierno de Costa Rica", continuó.
Asimismo, Nicaragua deseó a la presidenta costarricense, Laura Fernández, y a su gabinete, "éxitos en su gestión, que según sus adversarios internos, presenta múltiples desavenencias y desacuerdos, como suele suceder, y como sucede, en cualquier tiempo de la historia de la comunidad humana".