Gustavo Petro, el primer presidente de izquierda de Colombia, cambió la forma de gobernar con la inclusión de sectores sociales que nunca habían tenido acceso al poder y la mejora de sus condiciones de vida, pero su gestión estuvo marcada por serios problemas de corrupción y diversos enfrentamientos diplomáticos.
Cuando asumió el poder, el 7 de agosto de 2022, Petro presentó su elección como un punto de inflexión en la historia del país y proclamó el comienzo de "la Colombia de lo posible", una frase con la que resumió su promesa de abrir las puertas del Estado a los sectores históricamente excluidos.
Esa visión quedó plasmada en el Plan Nacional de Desarrollo 'Colombia, potencia mundial de la vida' y también en la conformación de su Gobierno, en el que por primera vez líderes indígenas, afrocolombianos, campesinos y representantes de organizaciones sociales ocuparon cargos de alta responsabilidad en el Ejecutivo.
Petro, quien dejará el cargo este viernes, reivindica como los logros de su mandato la reforma agraria, una de las principales deudas históricas del país y compromiso del Acuerdo de Paz de 2016 firmado entre el Estado y la guerrilla de las FARC, así como la reducción de la pobreza.
Balance de la gestión y el desgaste por corrupción
Según el balance oficial, su Gobierno formalizó los derechos de propiedad sobre más de 2,28 millones de hectáreas, entregó 351.000 hectáreas a familias campesinas e incorporó otras 806.081 hectáreas al Fondo de Tierras para impulsar una redistribución más equitativa de la propiedad rural.
Otro resultado que convirtió en emblema de su gestión fue la reducción de la pobreza, al punto que, tras conocerse las últimas cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), aseguró: "Hemos sacado a cuatro millones de personas de la pobreza monetaria y a casi dos millones de la pobreza extrema", un resultado que calificó como "el mayor avance social del país".
Pero no todas las transformaciones prometidas se concretaron porque la reforma a la salud, una apuesta de su Gobierno, nunca logró ser aprobada en los términos planteados por el Ejecutivo y naufragó en el Congreso donde Petro no logró consolidar mayorías a lo largo del mandato.
Tampoco la política de 'paz total', con la que convocó en su discurso de posesión a que "todos los armados dejaran las armas en las nebulosas del pasado" para que "la paz fuera posible", consiguió ese propósito, pues la persistencia de la violencia en distintas regiones del país impidió alcanzar los resultados esperados.
Ahora bien, el mayor golpe a su legado lo dio la corrupción, precisamente uno de los males que prometió combatir.
El escándalo de la UNGRD, considerado el mayor caso de corrupción del cuatrienio, destapó un entramado de desvío de recursos públicos y compra de apoyos políticos que dio lugar a investigaciones contra altos funcionarios, congresistas y contratistas.
A ello se sumaron las pesquisas derivadas de las declaraciones de
Nicolás Petro, hijo mayor del mandatario, sobre la presunta financiación irregular de su campaña presidencial de 2022, así como las controversias que involucraron a dos de los colaboradores más cercanos del presidente,
Laura Sarabia y
Armando Benedetti.
En la recta final del Gobierno además surgieron nuevas denuncias por presunto tráfico de influencias y corrupción que salpicaron a personas cercanas al mandatario, entre ellas la joven Juliana Guerrero, investigada por presuntos cobros irregulares a empresarios y falsedad documental.
Aunque Petro ha defendido que su Gobierno actuó con transparencia y pidió que la justicia actúe "caiga quien caiga", esos episodios terminaron debilitando una de las principales promesas con las que llegó al poder: ejercer una política distinta a la de los Gobiernos tradicionales.
Sus últimos meses en el cargo también se han visto marcados por su rechazo al triunfo de Abelardo de la Espriella, el cual se negó a reconocer, denunciando un supuesto fraude electoral y respaldado la "desobediencia civil" opositora.
Su postura escaló aún más este lunes cuando ad portas de dejar el cargo llamó a organizar "guardias libertadoras", que definió como "formas de milicia popular" y de "resistencia".
"Le solicito al movimiento indígena, campesino popular y estudiantil del Cauca (suroeste) organizar las guardias libertadoras para contrarrestar a los asesinos organizados con la fuerza de la red y el poder popular", escribió el mandatario en un extenso mensaje en X.
Petro explicó que las "guardias libertadoras" son "formas de milicia popular" que deben actuar "en coordinación con el Ejército Nacional allí donde el Ejército decida cumplir con la orden constitucional de defender al pueblo" y afirmó que estas "solo obedecen órdenes de su comunidad en asamblea", que decidirá "si deben armarse o no, de acuerdo a la magnitud de la agresión".
Frases sobre Chile
Paralelamente, parte importante de la gestión de Petro fueron las diversas disputas diplomáticas en las que se vio involucrado, desencadenadas en su mayoría por su estilo confrontacional.
Así, en el caso de Chile la primera de sus frases que generó polémica, y probablemente la que dio luces de cómo iría cambiando la relación entre ambos países, fue su alusión a Pinochet tras el triunfo del Rechazo en el Plebiscito Constitucional de salida en 2022.
"Revivió Pinochet", dijo en aquella oportunidad. "Sólo si las fuerzas democráticas y sociales se unen, será posible dejar atrás un pasado que mancha a toda América Latina y abrir las alamedas", agregó, aludiendo al discurso del Presidente Salvador Allende al momento del quiebre democrático de 1973.
Sus declaraciones fueron ampliamente criticadas por diversas autoridades chilenas, incluyendo los ex cancilleres Mariano Fernández y Roberto Ampuero.
La polémica fue la primera de muchas, ya que desde 2025 hasta ahora Petro se ha referido en diversas ocasiones a materias del país, sobre todo tras el triunfo del Presidente José Antonio Kast en las elecciones presidenciales.
"Jamás le daré la mano a un nazi (...) Pinochet tuvo que imponerse a la fuerza, pero más triste ahora es que los pueblos elijan su Pinochet", dijo tras los comicios que le dieron el triunfo al actual Mandatario, palabras que ocasionaron que el gobierno del entonces presidente Gabriel Boric enviara una nota de protesta. Días después, pese a la acción de Cancillería, Petro volvió a arremeter en contra el mandatario electo, afirmando que "lo que ha ganado en Chile no es la derecha, no se confundan, lo que ha ganado es la extrema derecha que en Latinoamérica, es simple y puro fascismo. Son Nazis y no solo franquistas y desatan, y no se arrepienten, genocidios".
Las declaraciones siguieron en enero de 2026 cuando acusó sin pruebas que los colombianos en Chile eran tratados "como esclavos y perros perseguidos por las calles", llamando a los ciudadanos de ese país a regresar a Colombia.
En tanto, un par de meses después y en plena campaña presidencial colombiana volvió a criticar duramente al gobierno de José Antonio Kast en una serie de publicaciones en X, tras la marcha estudiantil que se registró en Chile durante junio.
"Elegido Kazt (sic) en Chile, decidió desmontar todas las conquistas sociales del progresismo. En vez de subir impuestos a los ricos empezó a debilitar el presupuesto de la educación. Así está Chile ahora", publicó.
"Otra vez en Chile. Algunos les encanta ver a los jóvenes sangrar y morir sin pensar que pueden ser sus hijos", agregó. "Ojalá en Colombia no vuelva a pasar esto que pasó con Duque y ahora vuelve a Chile. Ojalá, Dios y las energías de la vida impidan que mi país caiga de nuevo bajo los espectros de la muerte que lo llenaron de sangre. Ojalá la vida y la bandera nacional libre y soberana nos guíen ahora y en los años por venir", dijo en otro mensaje.
Finalmente, una de sus últimas frases sobre Chile se registró hace poco más de un mes y medio, cuando se sumó a las variadas reacciones internacionales que dejó un tenso intercambio protagonizado por el Presidente José Antonio Kast con una mujer durante una actividad en Villarrica.
Petro fue uno de los primeros en reaccionar al episodio y, a través de sus redes sociales, afirmó que "esta forma de gobernar, es de una línea que se quiere que domine toda la América Latina".
"Cuando se lleva al poder la soberbia y el desprecio a la gente, la gente debe resistir para defender sus derechos", concluyó.