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Tensiones diplomáticas de Lula con EE.UU. y Argentina se toman las elecciones presidenciales de Brasil

Los desencuentros del Mandatario con Donald Trump y Javier Milei podrían incidir en los comicios de octubre.

06 de Agosto de 2026 | 13:00 | EFE/Editado por Ramón Jara A., Emol
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Lula da Silva, Donald Trump y Javier Milei.

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Las crecientes tensiones diplomáticas de Brasil con dos de sus principales aliados, Estados Unidos y Argentina, han irrumpido de lleno en la campaña para las elecciones presidenciales de octubre, en un nuevo frente de confrontación entre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y los mandatarios Donald Trump y Javier Milei, alineados con la oposición brasileña.

Las disputas diplomáticas con ambos países se complicaron el martes, con dos episodios simultáneos que agravaron las relaciones entre el Gobierno de Lula con los líderes de Estados Unidos y Argentina, sus antagonistas en el espectro político y a quienes acusa de inmiscuirse en las elecciones brasileñas.

Primero, Estados Unidos anunció su decisión de retirar el visado a la embajadora brasileña, alegando demoras de Brasilia para conceder el beneplácito al nuevo embajador designado por Trump, Daniel Pérez.

El Gobierno brasileño condenó la decisión de Washington, asegurando que se apoya en falsedades, y la vinculó directamente con un intento de injerencia en las elecciones.

Casi al mismo tiempo, Brasil protagonizó otro conflicto diplomático, en este caso con Argentina: la degradación de las relaciones diplomáticas a nivel de encargados de negocios.

En este caso, la decisión partió de Brasilia y se justificó como una respuesta a los reiterados insultos de Milei hacia Lula en la última semana.

Entre esas ofensas, se incluyen unos dichos proferidos en suelo brasileño, durante el acto de lanzamiento de la candidatura de Flávio Bolsonaro, principal aspirante opositor en octubre, al que acudió el presidente argentino en apoyo del principal rival de Lula.

En respuesta, Brasil retiró a su embajador de Buenos Aires y, mediante una nota de protesta, comunicó a Argentina que solo se comunicaría a nivel de encargados de negocios mientras se mantenga la actitud de Milei, quien ha llamado a Lula "corrupto", "presidiario" y "ladrón", entre otros epítetos.

El Gobierno argentino, que rechaza disculparse, volvió a expresar el miércoles su deseo de un triunfo de la derecha en las elecciones de octubre.

"La región está cambiando de dirección ideológica. Nosotros eso lo celebramos y esperamos que también suceda en Brasil. Es un deseo expresado por el presidente", afirmó el canciller argentino, Pablo Quirino.

El miércoles, Lula fue enfático al referirse a estos casos y afirmó que no acepta "intromisiones" ni "injerencias" en las elecciones brasileñas.

"Brasil no solo está preparado, sino que va a enfrentar a cualquier persona de fuera que quiera interferir en nuestro proceso electoral", afirmó el gobernante brasileño en una entrevista.

En el lado opuesto, Flávio Bolsonaro culpó a Lula de haber causado los problemas diplomáticos con Estados Unidos, y le achacó "incompetencia" en las labores diplomáticas y de guardar "rencor" hacia Trump por el aumento de aranceles anunciado el mes pasado.

La imposición de aranceles del 25% a buena parte de las importaciones brasileñas ha sido precisamente uno de los factores de la pelea diplomática que más reacción ha causado en el electorado.

No obstante, el impacto de las tensiones diplomáticas es incierto.

En un primer momento, Bolsonaro perdió terreno en las encuestas, ante la percepción de parte del electorado de que él y su hermano Eduardo han presionado al Gobierno de Estados Unidos para la imposición de sanciones contra Brasil.

Un sondeo, realizado por Meio/Ideia, divulgado el miércoles, confirma la percepción de que la cercanía con Trump puede ser contraproducente.

Según el estudio, el 45% de los electores cree que el apoyo de Trump a un candidato disminuye sus opciones de victoria.

A pesar de esto, en las últimas semanas el hijo del expresidente Jair Bolsonaro (2019-2022) ha recuperado algo de terreno en las encuestas, situándose ahora unos cinco puntos por debajo de Lula en una eventual segunda vuelta, que se celebraría si ningún candidato supera la mitad de los votos el 4 de octubre.

La recuperación de Bolsonaro puede estar motivada en parte por las tensiones diplomáticas.

Una encuesta de las firmas Genial/Quaest divulgada el miércoles revela que el 43% de los brasileños cree que Lula respondió mal a la decisión de EE. UU. de imponer aranceles, frente al 38% que avala la gestión del Ejecutivo brasileño.
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