"Creo que deberían llevarse a cabo
asesinatos selectivos en Gaza, eliminando entre 30 y 40 personas cada noche. No solo a quienes representan una amenaza inmediata; hay personas allí que no merecen vivir. No deberían vivir. Ni siquiera son personas". Con estas palabras, el ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben Gvir, abrió un nuevo episodio que se suma a su larga lista de polémicas, marcadas por sus frecuentes dichos contra los palestinos.
Hace unos días, el ministro ultranacionalista aseguró en un podcast que no está de acuerdo con la decisión del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu de haber reducido los ataques en Gaza para avanzar con el "plan de paz" impulsado por el presidente de EE.UU., Donald Trump, y abogó por la "migración masiva de palestinos" en Gaza para colonizar la Franja con asentamientos judíos, una propuesta que ya en el pasado ha sido calificada por diversos organismos internacionales como un intento de "limpieza étnica".
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Considero que toda Gaza es nuestra (...) Deberíamos tener asentamientos no solo en Gush Katif (la colonia israelí en la Franja desmantelada en 2005), sino en toda Gaza,
fomentando la mayor emigración posible, enviándolos a sus países de origen, y para los terroristas, nada de emigración, nada, simplemente matarlos uno por uno", afirmó quien es una de las figuras más influyentes de Israel en la actualidad.
Las palabras del Ben Gvir fueron ampliamente cuestionadas por la comunidad internacional. El canciller alemán, Friedrich Merz, condenó "enérgicamente" estos dichos "contrarios a la dignidad humana y al derecho internacional", según informó el vocero adjunto del Gobierno alemán, Sebastian Hille. "Son inaceptables", agregó.
Las críticas no solo vinieron desde el Gobierno. Tanto el Consejo Central de los Judíos de Alemania como miembros de la conservadora Unión Demócrata Cristiana (CDU), que tradicionalmente apoya a ultranza al Gobierno israelí, manifestaron su repudio a los dichos del líder ultranacionalista.
"Considero que toda Gaza es nuestra (...) Deberíamos tener asentamientos no solo en Gush Katif, sino en toda Gaza, fomentando la mayor emigración posible, enviándolos a sus países de origen, y para los terroristas, nada de emigración, nada, simplemente matarlos uno por uno"
Itamar Ben Gvir, ministro israelí
Pero el ministro parece no escuchar estas críticas y ha seguido con sus polémicas. El lunes, pidió que se le transfiera la autoridad para dirigir los arrestos en el territorio palestino ocupado de Cisjordania, en el marco del traslado de competencias en materia de asuntos civiles del Ejército israelí (dependiente de Defensa) a la Policía (dependiente de Seguridad Nacional).
El titular de Seguridad Nacional abogó por aplicar el traspaso de la autoridad para arrestar en Cisjordania a "anarquistas" y "elementos de movimientos antisionistas", términos que utiliza habitualmente para referirse a los activistas (israelíes e internacionales) que ayudan a los palestinos de Cisjordania a defenderse de los ataques e invasiones de colonos. "Ha llegado el momento de emplear estas herramientas contra enemigos del Estado", escribió.
Asimismo, Ben Gvir anunció el martes el inicio en fase de construcción de lo que denominó una "instalación de ahorcamiento" para los condenados a muerte en el centro de Israel. Según explicó en un video, esta unidad contará con "cabinas de observación" que permitirán a los afectados y a sus familias "presenciar el procedimiento, tal y como es habitual en muchos países", y dice que también se les garantizarán "permisos de visitantes".
Todo esto, después de que el Parlamento israelí aprobara en marzo pasado una ley que impone por defecto la pena de muerte a los palestinos de Cisjordania, declarados culpables de perpetrar ataques mortales considerados actos de terrorismo por un tribunal militar. Según la ley, que no aplica por defecto a los ciudadanos israelíes ya que son juzgados (incluidos los colonos) en tribunales civiles y no militares,
las ejecuciones se llevarán a cabo en un plazo de 90 días a partir de la sentencia
"Lo prometimos y lo estamos cumpliendo. Prometí empeorar las condiciones de los terroristas en las cárceles, y lo hemos cumplido. Prometí aprobar la ley de la pena de muerte para los terroristas, y la hemos aprobado. Y ahora, también el pabellón de los condenados a muerte y el patíbulo comienzan a tomar forma", afirmó.
Estos son solo algunos hechos que se suman al largo currículum de Itamar Ben Gvir, cuyas medidas incluso están siendo evaluadas por la Comisión Europea por posibles violaciones a los derechos humanos. Asimismo, los dichos del ministro han sido presentados ante la Corte Internacional de Justicia como evidencia de una "intención genocida" de Israel en Gaza que sus gobernantes niegan.
Historia
Itamar Ben Gvir nació el 6 de mayo de 1976 en Mevaseret Zion (Israel) en el seno de una familia judía mizrají. Su madre nació en el Kurdistán iraquí y en su adolescencia emigró a Palestina en medio del mandato británico, donde participó en un movimiento que luchaba contra el dominio de Reino Unido y buscaba la autodeterminación de los judíos. Por otra parte, su padre era oriundo de Jerusalén.
Si bien su familia cultivaba una postura política más bien moderada, el joven Itamar se inclinó por tendencias más radicales. Integró el Partido Moledet (Patria), que defendía la expulsión de los palestinos de Israel, Cisjordania y la Franja de Gaza. Su ideología fue más allá y se transformó en coordinador juvenil de Kach, movimiento fundado por el cuestionado rabino Meir Kahane y declarado terrorista por EE.UU. tras su apoyo a la Masacre de Hebrón, donde el extremista judío Baruch Goldstein mató a 29 fieles musulmanes que oraban en una mezquita el 25 de febrero de 1994. Ben Gvir jamás ocultó su admiración por Goldstein e incluso tenía una foto de él colgada en su casa.
Debido a sus ideas catalogadas de extremistas,
Ben Gvir fue eximido del servicio militar obligatorio, por lo que se inscribió en una escuela religiosa fundada por Kahane. Posteriormente, estudió derecho en el Ono Academic College, titulándose de abogado en 2008 tras una serie de trabas luego de que el Colegio de Abogados de Israel le impidiera en un principio rendir el examen de grado por sus antecedentes penales, que incluía condenas por incitación al racismo y apoyo a una organización terrorista.
Ya como abogado, trabajó con Honenu, organización de asistencia judicial dedicada a defender israelíes acusados "por su amor a Israel". En ese lugar obró como defensor de colonos y activistas israelíes acusados de incitación o vandalismo contra palestinos. Uno de sus clientes más mediáticos fue Amiram Ben Uliel, condenado en 2020 a tres cadenas perpetuas por un ataque incendiario cometido cinco años antes contra una vivienda palestina en el pueblo de Duma que causó la muerte de sus cuatro ocupantes.
En paralelo, Ben Gvir nunca dejó de lado el activismo político. Tras un intento fallido en 2019, fue elegido diputado en las elecciones legislativas de 2021 integrando una lista conjunta entre su partido Otsmá Yehudit, Noam y el Partido Sionista Religioso. Tres años después, su colectividad obtuvo resultados antes impensados, llegando a duplicar su votación y convirtiéndose en el tercer partido más grande de la Knéset (Parlamento).
Los votos de Otsmá Yehudit eran vitales para que Benjamín Netanyahu, entonces cuestionado por diversos casos de corrupción, pudiera volver al poder, por lo que este partido fue incluido en la nueva coalición de Gobierno. Itamar Ben Gvir, en tanto, fue elegido para liderar el recién creado Ministerio de Seguridad Nacional.
Polémicas
Ben Gvir, también colono israelí en Cisjordania ocupada, ha construido su carrera política alrededor de posiciones ultranacionalistas y antiárabes. Como ministro de Seguridad Nacional controla la Policía israelí y las cárceles donde los palestinos denuncian numerosos casos de tortura.
Además, desde su llegada al Gobierno en 2022 el número de licencias de armas para israelíes, una de las competencias que controla su ministerio, ha aumentado un 126 %.
Las polémicas aumentaron tras
el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 que dejó más de 1.200 muertos y que desató
una ofensiva israelí contra la Franja de Gaza que dejó más de 73.000 fallecidos y un territorio completamente destruido.
Aunque protagoniza escenas de desprecio contra la población palestina cada semana, el episodio que volvió a situarlo en el centro de la polémica internacional ocurrió en mayo de 2026, cuando humilló a los activistas de la Flotilla Global Sumud detenidos en Israel.
Por entonces difundió un video en el que aparecía sonriente, ondeando una bandera israelí y dando la bienvenida a los activistas mientras estos permanecían esposados, hacinados y arrodillados en el suelo.