Los recientes dichos del ministro de Seguridad Nacional de Israel,
Itamar Ben Gvir, en los que propone llevar a cabo
"asesinatos selectivos en Gaza, eliminando entre 30 y 40 personas cada noche", siguen dando que hablar. Si bien este tipo de discurso -una marca registrada en el currículum del funcionario- ha sido ampliamente rechazado por la comunidad internacional, lo cierto es que también
representa a un sector de la población israelí y ha ganado terreno en los últimos años.
La tensión crece aún más de cara a las elecciones legislativas del próximo 27 de octubre, que ya son vistas como una suerte de plebiscito de la gestión del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quien además carga con varias acusaciones de corrupción en su contra.
El Mandatario se juega su continuidad en el poder, al que regresó en 2022 gracias a los seis votos cruciales que le dio
Otzmá Yehudit (Poder Judío), el partido liderado por Ben Gvir, quien gracias a ese apoyo obtuvo un cargo en el Gobierno, ni más ni menos que en el Ministerio de Seguridad Nacional.
Como ministro, el líder ultraderechista ha protagonizado diversas polémicas, marcadas principalmente por su repudio público a los palestinos.
Uno de los hechos más comentados fue su visita a los activistas de la Flotilla Global Sumud detenidos en Israel. Por entonces difundió un video en el que aparecía sonriente, ondeando una bandera israelí y dando la bienvenida a los activistas mientras estos permanecían esposados, hacinados y arrodillados en el suelo.
Las imágenes desataron una ola de críticas, incluso del propio Netanyahu: "Israel tiene pleno derecho a impedir que las flotillas provocadoras de simpatizantes terroristas de Hamás entren en nuestras aguas territoriales y lleguen a Gaza", declaró en un comunicado. "Sin embargo, la forma en la que el ministro Ben Gvir ha tratado a los activistas de la flotilla no está en línea con los valores y las normas de Israel", agregó.
Las diferencias entre el primer ministro y el titular de Seguridad son conocidas. Desde su llegada al poder en 2022, ambos líderes han sostenido diversos intercambios de opinión que se han hecho públicos, sin embargo, los críticos de Netanyahu lo acusan de intentar sostener un perfil más "moderado" en su discurso, aunque en el papel no es así.
Según indicó el politólogo Shahar Burla en una columna publicada en el medio The Jewish Independent, tanto Netanyahu como Ben Gvir reflejan "la misma dinámica política profunda: un estilo de liderazgo basado en la polarización, el resentimiento y el cultivo deliberado de enemigos, ya sean externos o internos".
"En conjunto, revelaron un gobierno cada vez más definido no por la reconciliación o la sanación nacional tras la guerra y el trauma, sino por la división permanente, donde se cultiva la indignación, se fabrican enemigos constantemente y la supervivencia política depende de convencer a los partidarios de que son simultáneamente dominantes y están bajo asedio", remarcó.
Tendencia a la derecha
Un 53% de los judíos israelíes se identifican como totalmente o parcialmente laicos, según un estudio del año pasado del Instituto de Política del Pueblo Judío. Sin embargo, los israelíes en general se han vuelto más religiosos y más derechistas, desde los ataques de Hamás del 7 de octubre, los más mortales de la historia contra Israel.
Shlomit Ravitsky Tur Paz, jefa del programa de religión y estado en el Instituto de Democracia Israelí, señaló que la sociedad se había vuelto progresivamente más secular, con más negocios y servicios de transporte abiertos durante el sabbat y la creciente aceptación de los derechos LGBTQ.
"Al mismo tiempo,
vemos la dirección exactamente opuesta en materia demográfica", en la medida en que los judíos religiosos representan una proporción cada vez mayor de la población, agregó.
Esto ha quedado demostrado con el acercamiento de Netanyahu a los judíos ultraortodoxos. En los últimos años, este sector ha ganado cada vez más influencia, lo que también ha indignado a buena parte de la población ya que reciben estipendios para sus estudios religiosos y están exentos del servicio militar, aún cuando las fuerzas armadas libran una guerra regional desde octubre de 2023.
"Los ultraortodoxos están en el gobierno y son parte de la decisión de continuar la guerra, pero no pagan el precio con sus hijos reclutados o con la sangre de sus hijos", expresó Tur Paz.
No obstante, todo indica que Netanyahu no pretende dejar de lado a uno de los grupos más fieles a su gobierno. Todo sea por ganar las elecciones de octubre.