Reuters
SANTIAGO.- Este último mes no ha sido muy bueno para Uber, ya que el 18 de diciembre dos personas que viajaban en uno de los vehículos ofrecidos por la aplicación fallecieron en un accidente de tránsito y la semana recién pasada un pasajero que fue asaltado tras recién haber descendido de uno de los autos, aseguró que habría complicidad del chofer para que se cometiera el delito.
Los afectados han alegado que la empresa no se ha hecho cargo como ellos hubieran esperado y algunos apuntan a la falta de regulación que tienen este tipo de servicios, pues si bien el Gobierno impulsó un proyecto tras realizar mesas de trabajo con todos los actores, la iniciativa no tiene mayor urgencia en su tramitación y hoy permanece en la comisión de Transporte de la Cámara de Diputados.
El diputado Leopoldo Pérez (RN) apuntó a las deficiencias del texto, pues asegura no contempla la responsabilidad de la empresa en este tipo de hechos.
"El proyecto dice que quienes presten servicios a través de esta u otras plataformas, deberán procurar que los conductores estén debidamente inscritos en la Seremi de Transportes. Pero el problema es que no aclara si estas empresas van a ser o no operadores de transporte de pasajeros", explicó el integrante de la comisión.
Y agregó que "a la luz de los hechos, todo el mundo entiende que hoy lo son, porque ellos son los que te conectan con el prestador del servicio final, pero ellos incluso les hacen un cobro a ese conductor. Hay una relación contractual con él".
Por su parte el presidente de la Confederación Nacional de Taxis de Chile, Luis Reyes enfatizó en la necesidad del registro y en aumentar las exigencias a quienes se declaren "socios-conductores" de este aplicaciones como Uber y Cabify.
"Es necesario que ellos se enrolen, tengan licencia de conducir específica para el traslado de pasajeros y tengan seguros que protejan al pasajero, tal como se nos exige a nosotros", subrayó.