A la espera del asilo: Los 50 días de Roberto Enríquez como huésped en la embajada de Chile en Venezuela

La cercanía con sus familiares, el apoyo humano del personal de la residencia y mucha lectura han sido los factores que han mantenido en pie al líder del Copei, partido opositor a Nicolás Maduro, quien pidió protección a Chile el 5 de abril.

26 de Mayo de 2017 | 10:44 | Por Felipe Vargas, Emol

Roberto Enríquez, líder del Copei de Venezuela, está en la embajada de Chile en Caracas desde el 5 de abril.

El Mercurio (Archivo)
SANTIAGO.- Habían pasado pocos días desde que el ministro de RR.EE., Heraldo Muñoz, había llamado en consulta al embajador de Chile en Venezuela, Pedro Ramírez, en medio de la condena nacional a la decisión del Tribunal Supremo de ese país de suspender las funciones del Parlamento venezolano, agravando de ese modo la situación política de la nación bolivariana.

Ese 5 de abril, y luego de las intensas gestiones realizadas por el ex ministro y diputado DC, Juan Carlos Latorre, el líder del partido social cristiano Copei, Roberto Enríquez, decidió acudir hasta la residencia de Ramírez ubicada en el barrio Country Club de Caracas, para solicitar la protección del Estado de Chile, acusando persecución política por parte del Gobierno de Nicolás Maduro.

La aparición de su nombre en un informe gubernamental que lo apuntaba como instigador de un presunto quiebre institucional más el hostigamiento que desde hace meses vivía tanto él como su familia por parte de la policía lo llevaron a tomar la difícil decisión, que en el mejor de los casos culminará con su venida a nuestro país.

Ayer se cumplieron 50 días desde que Enríquez fue declarado "huésped" por la cancillería chilena, periodo en el cual ha trabajado intensamente para conseguir asilo político en Chile, por lo que ha reforzado sus lazos con nuestro país. Según aseveraron fuentes cercanas al político a Emol, en el recinto chileno se ha sentido "como en su propia casa".

Hospitalidad y lectura


Sus cercanos cuentan que Enríquez "está muy agradecido de Chile y se siente muy protegido, porque las atenciones han sido de verdad de primera. Él siente mucha solidaridad de parte del pueblo chileno", aseguran. No obstante, el extenso tiempo que ha estado al interior de la residencia ha puesto a prueba su resiliencia, alejado de la actividad política que ha desarrollado por años.

A ello ha contribuido el permanente contacto con su familia, sus seres queridos y la lectura. "La verdad es que ha estado leyendo mucho y ha estado muy bien atendido por el personal de la embajada. Son muy amables y han compartido mucho, hay mucha solidaridad, la verdad es que lo han hecho sentir como si estuviera en casa", dicen.

"Si no fuera por el calor humano de la gente de la embajada, yo creo que estaría en unos niveles depresivos tremendos", añaden, junto con revelar que ha estado leyendo libros sobre historia chilena y venezolana. ¿El último que ha revisado? La Conjura, que trata sobre el proceso de Salvador Allende y su caída.

Durante estas semanas, cuentan, ha mantenido además un estrecho contacto con el embajador Ramírez, pese a que este aún permanece en Santiago a la espera de nuevas órdenes de Cancillería. "Él es muy solidario y anda muy pendiente, permanentemente", sostienen, junto con señalar que siempre está agradeciendo "a la gente de la DC, a la Presidenta Michelle Bachelet y al pueblo de Chile".

A la espera de los informes


En paralelo, Enríquez ha estado preparando todos los papeles necesarios para que el Gobierno de Venezuela le permita acceder al asilo político. "Estamos cumpliendo la etapa de los informes, porque todavía hay unas vías por agotar, porque en el expediente no hay nada contra él", cuentan desde su entorno en Caracas.

También aclaran que esos tramites "no tienen un límite de tiempo, hay procesos que han durado mucho. Esperamos que este sea breve, estamos agotando todo el esfuerzo para que se aclare la situación".

Sin embargo, acotan que "la disposición y la decisión de dar el asilo está, pero hay que dar unos informes políticos, jurídicos, penales y los estamos evacuando. Resulta que aquí las cosas se retrasan, porque para tener acceso al expediente es casi que una aventura de MacGyver".

En medio de todo el papeleo, ayer recibieron la noticia del cambio de las medidas cautelares del chileno-venezolano Braulio Jatar, quien pasó de estar ocho meses en prisión por participar en una manifestación en contra de Maduro a reclusión domiciliaria. Ese caso abrió nuevas esperanzas para lograr una salida a la situación de Enríquez.

"Él está muy contento, sabe que hubo muchas diligencias del equipo diplomático de Chile en ese caso. Él nunca pierde la esperanza, pero ojalá se resolviera el suyo, porque no hay nada en el expediente", concluyen.
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