SANTIAGO.- Eran dos las alternativas para establecer un mecanismo de paridad en la futura convención constituyente las que analizó el miércoles 22 la Sala del Senado. Cualquiera de las dos requería 25 votos de respaldo para avanzar, pero ni la de la asignación paritaria de escaños—presentada por parlamentarias desde el FA hasta RN y ya aprobada por la Cámara— ni la de las listas cerradas —propuesta por la UDI— alcanzaron el quórum.
Luego del rechazo, el proyecto volvió a la Cámara de Diputados sin fórmula para su tercer trámite legislativo. Aunque el presidente de la Corporación, Iván Flores (DC) había anunciado que citaría a una sesión especial para tratar la iniciativa, los parlamentarios tomaron otro camino. Luego de escuchar a las integrantes de la comisión de Mujer, determinaron apostar a aplazar la discusión para marzo, después del receso legislativo, en comisión mixta.
La petición de las diputadas se fundó en la convicción de que un trámite "express", sin la necesaria discusión y acuerdo sobre su contenido, sería perjudicial para el proyecto. "Yo creo que febrero va a ser un buen tiempo para buscar los mejores acuerdos para las cuotas de género", dijo Flores. A eso apuntan quienes defienden la idea.
Y es que llegar a los consensos necesarios para convertir la iniciativa en ley ha sido particularmente difícil, a pesar de que parlamentarios de todo el espectro político han admitido que la paridad es un principio que debe garantizarse en un futuro órgano constituyente. La discrepancia está, aparentemente, en el mecanismo.
"Creo que el objetivo está claro y todos dicen compartirlo", asegura a Emol el presidente del consejo directivo del Servel, Patricio Santamaría. "Si es así, el plazo es suficiente como para que se encuentre una fórmula. Uno mira la experiencia internacional y se da cuenta de que cuando los países se proponen lograr un objetivo como es la paridad, encuentran la forma. No hay nada que no se pueda hacer", añade.
Con un mes de plazo para seguir las tratativas, el escenario guarda cierta incertidumbre. ¿Se puede alcanzar el quórum necesario con más semanas de negociaciones informales? ¿O es más probable que, durante este mes, surja otro mecanismo que consiga más apoyo?
Las alternativas que están en el Congreso
"Yo no me caso con la fórmula, yo quiero paridad", afirma a Emol la cientista política y directora del observatorio de Gobierno de la U. Diego Portales, Carolina Garrido, también una de las redactoras del proyecto que aprobó la Cámara. "Voy a defender nuestra fórmula, porque creo que es la mejor, pero bueno: discutamos otra", añade.
En las últimas semanas, Garrido pasó mucho tiempo en el Congreso. Ha seguido de cerca la discusión sobre la iniciativa y asegura que el estancamiento se produjo en la comisión que analizó los proyectos en el Senado. En la instancia, asegura, no había "esfuerzos por buscar acuerdos".
En el Senado se analizaron dos fórmulas: la asignación paritaria de escaños, propuesta por un grupo amplio de diputadas desde el FA a RN con apoyo de politólogas, y la de las listas cerradas y bloqueadas, iniciativa de la UDI
De toda la gente que vio intervenir frente a la comisión, solamente recuerda una propuesta concreta distinta a las dos que ya estaban sobre la mesa: la del diputado y experto electoral Pepe Auth, que propone un ajuste que "premie" a quien sacó más votos del género subrepresentado, ordenando de menor a mayor la distancia en votos respecto de quien será sustituido por el ajuste. "Hacemos la menor distorsión posible a la voluntad popular", explicó Auth en redes sociales.
La propuesta que elaboró Garrido, junto a las politólogas Javiera Arce y Julieta Suárez-Cao, es un sistema que no existe en otra parte del mundo y que asigna los escaños de manera paritaria dentro de las listas. "Yo me siento orgullosa de la innovación. Cuando la inventamos, estábamos en un escenario donde el acuerdo estaba escrito en piedra y no se podía ni siquiera tocar el sistema electoral. Nos critican mucho, pero en el contexto en el que estábamos, que nadie quería paridad, era lo que podíamos proponer", dice.
Ese escenario, asegura, ha cambiado con el paso del tiempo. Un ejemplo es que la UDI fue la que propuso las listas cerradas. "Al principio eso ni siquiera era opción. Lo que a mí se me ocurre para solucionar esto es que hagamos una especie de retroceso en el tiempo y ahora sí se pueda modificar el sistema electoral: tocar los distritos, hacer doble papeleta, que sea una lista nacional. Eso nos daría a nosotras más margen", dice.
"Nosotras tenemos más opciones de asignación paritaria, lo que pasa es que no sabemos hasta dónde están dispuestos a ceder. Fórmulas hay millones, pero esto es un problema político que nadie ha querido sentarse a resolver", agrega.
Otras opciones que surgen
"No existe el sistema perfecto, pero yo personalmente voy a hacer el esfuerzo para que sigamos adelante y esto sea una realidad, con el mejor de los sistemas posibles", asegura la diputada RN Ximena Ossandón, quien ha participado activamente del debate y respalda el proyecto de asignación paritaria de escaños, que considera "más transversal". "En la comisión mixta se va a tratar de llegar al proyecto que alcance el mayor consenso posible. Desde la mixta tiene que salir una proposición, cualquiera que sea", añade.
Desde su sector surgió otra propuesta esta semana. Los senadores Rafael Prohens y Juan Castro, a quienes la oposición había apostado para conseguir la aprobación cuando se votó, presentaron el miércoles una idea que es apoyada por el jefe de comité, Rodrigo Galilea, y el senador Andrés Allamand. Se trata de la "doble papeleta": que, al momento de votar, el elector elija un candidato hombre y una mujer.
"Nosotras tenemos más opciones de asignación paritaria, lo que pasa es que no sabemos hasta dónde están dispuestos a ceder. Fórmulas hay millones, pero esto es un problema político que nadie ha querido sentarse a resolver"
Carolina Garrido, politóloga
La alternativa implicaría precisamente una reconfiguración distrital, según confirmó El Mercurio: todos los distritos tendrían que tener un número par de constitucionales, para alcanzar un total de 156, uno más que los diputados actuales. Cada región elegiría un mínimo de seis y un máximo de 12 representantes. "Recoge la real paridad de hombres y mujeres y no altera el proceso democrático del voto", dijo Castro.
Es la misma base del mecanismo que propone el director del Centro de Análisis Político de la U. de Talca y experto electoral, Mauricio Morales. "La idea es que cada región sea un distrito. El mínimo de convencionales a elegir por región es de seis. Habrá una papeleta para hombres y otra para mujeres. Cada sexo elegirá tres convencionales en estas regiones. Luego, en las regiones más grandes aumentará el número de convencionales a elegir. Por ejemplo, en Valparaíso se podrían elegir 14 convencionales (7 hombres y 7 mujeres). El tamaño de la convención debiese ser de 156 para cumplir con la estricta paridad: 78 hombres y 78 mujeres", dice a Emol.
"En este sistema los electores votan por personas y no por listas, y garantiza paridad del 50%, a diferencia de las otras dos fórmulas. La debilidad de este sistema es que probablemente los partidos y candidatos harán sus campañas en las comunas más grandes de la región. No habrá muchos incentivos para hacer campaña en lugares más aislados o retirados", opina.
Otro mecanismo que se ha discutido sin llegar a una propuesta formal es el de un factor correctivo que multiplique la votación de las mujeres por un número determinado, para alcanzar una asamblea que tienda al equilibrio de género. Sobre la posibilidad que ya se discute de cerrar las listas, se han planteado como obstáculos la baja legitimidad ciudadana con la que cuentan los partidos —2% en la última encuesta CEP—, el cambio cultural de votar por una lista en vez de un candidato y el tamaño de los distritos.
Un consenso pendiente
Con el reloj encima, lo que se percibe dentro del Congreso no es precisamente optimismo, aunque esperan alcanzar un acuerdo que garantice la paridad. Se trata, a juicio de las parlamentarias, de un "mínimo" que no puede estar ausente de una instancia como un órgano constituyente.
"Sería absolutamente de locos excluir la paridad en este minuto", dice la diputada Ossandón. "A mí me parece que, dados los tiempos y el estallido social, es impresentable que alguien ponga trabas para que las mujeres no estén presentes", asegura. Con esa meta trabajarán. "Lo haremos porque estamos convencidas de que, para el proceso constituyente, es tremendamente importante que la paridad esté presente".
Para Garrido, lo que falta es disposición política, algo que espera que pueda corregirse en este tiempo. "Estoy preocupada porque no sé si se van a lograr poner de acuerdo. Si ambos tienen que transar, tendrán que transar", dice. "Yo me atrevería a decir que hoy no hay espacio para que este órgano, sea cual sea, no sea lo más representativo posible, y eso implica por lo menos que sea paritario".