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Más allá de la crisis sanitaria: Cómo la pandemia exacerbó las problemáticas que afectan a las mujeres en Chile

Roles sociales que se hicieron más evidentes en el confinamiento, violencia intrafamiliar y pérdida de empleo son algunas de las dimensiones que afectaron a las mujeres. "El reflejo de un problema estructural", dicen expertas.

08 de Marzo de 2021 | 08:00 | Por Daniela Toro, Emol.

Imagen referencial.

Aton / Archivo.
La llegada del covid-19 a Chile que esta semana cumplió un año- ha causado estragos no solo sanitarios, también económicos y psicológicos en toda la sociedad. Sin embargo, expertas concuerdan en que el virus y sus consecuencias han sido más duras con la mujer, en línea con un sinfín de dimensiones en las que se ha visto históricamente afectada.

"Los efectos de las crisis nunca son neutrales en materia de género, y el covid-19 no representa una excepción", dice un estudio de ONU Mujeres. Más explícito resulta lo que plantea la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM) de la Organización de los Estados Americanos (OEA), que señala que la emergencia sanitaria ha provocado "impactos específicos sobre las mujeres y profundizando las desigualdades de género existentes, tanto al interior de los hogares como fuera de ellos".

Y es que la pandemia no sólo dejó secuelas a nivel sanitario, sino que también afianzó las ya existentes, tanto así que ONU mujeres detectó una amenaza sobre algunos logros ya ganados. Por eso, el Día Internacional de La Mujer de este año hace referencia a la pandemia con el lema "Mujeres líderes: Por un futuro igualitario en el mundo de la covid-19".

Desigualdades exacerbadas y nuevas vulnerabilidades


"La pandemia no conoce de género, pero claramente nos afectó con mayor fuerza a nosotras las mujeres en todos los sentidos. Retrocedimos una década en participación laboral, se incrementó la desigual carga del trabajo no remunerado y el confinamiento nos hizo más vulnerables a situaciones de violencia", dice a Emol la ministra de la Mujer y Equidad de Género (MinMujeryEG), Mónica Zalaquett.

El diagnóstico de la autoridad coincide con el que plantean expertas que se han dedicado al trabajo con mujeres antes y durante la crisis sanitaria. "La pandemia vino a exacerbar las desigualdades que viven cotidianamente las mujeres, y también ha producido situaciones nuevas, que generan mayor vulnerabilidad para las mismas", indica Alejandra Ramm Santelices, doctora en sociología y académica de la Escuela de Sociología de la Universidad de Valparaíso.

Así, explica que la situación subordinada de las mujeres, "es producto que tienen menos recursos -no solo económicos, sino también sociales, políticos y culturales- y que sus derechos son restringidos, como por ejemplo, al de su propia integridad física".

En el caso de las nuevas vulnerabilidades, un ejemplo lo sintetiza: "Ellas constituyen la gran mayoría del personal de salud y están en la primera línea atendiendo a los pacientes, por lo mismo, son las más expuestas. Pero en el debate público de salud casi nadie ha reconocido este hecho, para paliar de alguna manera los riesgos asociados a esta mayor exposición, o incorporar en las medidas de salud pública la voz de las mujeres que trabajan en el área sobre cómo mejorar la atención".

Las trabas del confinamiento: el peso del "rol" atribuido a la mujer


El confinamiento es sindicado como un factor relevante para la exacerbación de los roles femeninos que la sociedad atribuye a las mujeres. "En una situación en la que estamos dentro del hogar, esa demanda de cuidadora hacia la mujer, ha sido mucho mayor, sumado a que la mujer no contó con recursos u otras instituciones -como jardines o colegios- para compartirse esa tarea", ejemplifica la psicóloga Gloria Jiménez-Moya, de la Escuela de Psicología UC y Centro de Conflicto y Cohesión Social.

Este rol también se cruzó con el auge del trabajo telemático, en el caso de las mujeres que prevalecieron en sus puestos. "Una vez más nos afecta esta situación estructural, donde las mujeres tienen más dificultades de compatibilizar la jornada laboral con las tareas domésticas, que ahora se ven superpuestas", explica la doctora María Elisa León, gerenta de Gestión del Conocimiento de Mutual de Seguridad.

Y en este punto, también hay una alerta sobre "la trampa", bajo la figura de "la idea de que podemos con todo, que en algún momento se utilizó para empoderar a la mujer, es una trampa muy grande: no se puede ser una madre perfecta, trabajadora perfecta o cuidadora perfecta, y eso muchas mujeres lo han intentado a costa de su salud mental (...) se nos exigen cosas que no son realistas", destaca Jiménez-Moya.

Bajaron denuncias por VIF, pero aumentaron llamadas a líneas de ayuda


Según datos ONU Mujeres, la violencia doméstica se ha intensificado desde el inicio de la emergencia sanitaria. Esto último quedó demostrado, entre otros aspectos, en el incremento de "llamadas a las líneas de atención de casos de violencia en el hogar", aunque en algunos países, los esfuerzos que antes se realizaban para dar respuesta a esta problemática, "se han destinado a brindar alivio inmediato a los efectos del covid-19".

149% aumentaron en 2020 las llamadas al fono de orientación y ayuda para mujeres víctimas de violencia, en comparación a 2019
El Ministerio de la Mujer y Equidad de Género detalla que durante el año 2020, el número 1455 recibió 126.645 llamados, un 149% más que el año 2019, mientras que la mayor cantidad se registró en mayo (16.775) y septiembre (14.746). En tanto, el WhatsApp silencioso habilitado (+56997007000) recibió desde su implementación en abril del año pasado más de 22 mil llamados.

"El aumento de llamados durante 2020 se explica porque ante las medidas de confinamiento relacionadas con Covid-19, muchas mujeres se vieron obligadas a convivir 24 horas y los 7 días de la semana con su agresor, sin tener la posibilidad de salir a denunciar ante Carabineros o Policía de Investigaciones", indicaron desde la cartera de la Mujer.

De hecho, esta es la razón porque las denuncias por estas causas descendieran un 4,5% ante Fiscalía en 2020, pero volvieron a aumentar. "Las cifras han vuelto a sus tasas históricas, a medida que las distintas comunas empiezan a desconfinar a sus habitantes", informó el fiscal Metropolitano Occidente, José Luis Pérez durante el balance anual de enero 2021.

El factor económico y laboral


Las cifras que recoge desde el INE el Ministerio de la Mujer y Equidad de Género detallan que al comparar los trimestres móviles (2019-2020), todas las variaciones respecto al empleo femenino son negativas. El peak se registró en el trimestre móvil mayo-julio, donde el comparativo arroja una variación absoluta de -899.020 mujeres que dejaron de estar ocupadas.

En tanto, las mujeres inactivas potencialmente activas (personas fuera de la fuerza de trabajo que no realizaron actividades de búsqueda de una ocupación, pero que estaban disponibles para trabajar) eran en promedio 489.000 en 2019, mientras que en 2020, llegaron a un promedio de 932.000, lo que representa un incremento del 90% respecto al año anterior.

13.009 mujeres se acogieron a la Ley de Crianza Protegida versus 608 hombres (datos hasta el 14/02/21)
Según datos de la Superintendencia de Pensiones, hasta el 14 febrero de 2021, las mujeres que hicieron uso de la suspensión temporal del contrato de trabajo, fueron 182.712; mientras que los hombres fueron 242.955. Sin embargo, las que se acogieron a la Ley de Crianza Protegida, fueron 13.009, versus 608 hombres.

La doctora León destaca dos causas de lo anterior: Primero, el rol cuidador ya mencionado que también lleva a que "al momento de tomar la decisión en la familia que sea la mujer quien se quede en casa, sumado a que en general las mujeres tenemos remuneraciones más bajas que los hombres; es un tema estructural".

En segundo lugar, tipo de trabajo que ejercen las mujeres, "relacionados a estas características; cuidado de otros, atención de público, educación, salud, comercio, hotelería, etc., y estos puestos -salvo salud- fueron los más afectados por la pandemia". Este diagnóstico es compartido por la ministra Zalaquett, por lo que "tenemos que avanzar en la incorporación femenina a sectores productivos tradicionalmente masculino. Por eso estamos trabajando en mesas con el sector de la construcción y la minería, entre otros".

El confinamiento es sindicado como un factor relevante para la exacerbación de los roles femeninos que la sociedad atribuye a las mujeres. Foto: El Mercurio.

Repercusiones psicológicas: "deterioro crítico"


"Yo diría que el deterioro es crítico, si antes teníamos una situación crítica, ahora es el doble o triple. A esto se suma que muchos de los equipos que trabajan en la red de salud están conformados por mujeres, que a su vez tienen ciertas condiciones de salud mental, como que han perdido familiares por la pandemia, o el agotamiento", plantea la psicóloga Cinthia Álvarez, diplomado intervención en crisis de la UC, y trabajadora del Cosam Huechuraba.

El rol de "cuidadora" y multitarea de las mujeres, también ha generado "agotamiento profundo y estrés también se han hecho más presentes, además de consecuencias cognitivas y emocionales, porque han sido demasiado exigidas", sostiene por su parte la psicóloga Jiménez-Moya.

En paralelo, y tal como demuestran las cifras de llamadas a números de emergencia, la imposibilidad de las mujeres de acudir a sus trabajos durante la pandemia, también las aisló de sus redes de apoyo. "Cuando la mujer iba a trabajar, su grupo cercano podía ayudarla en las circunstancias que vivía en la casa, y al estar alejada de su ambiente, pierde esa red, y la mujer queda más desamparada", indica la doctora León.

Las tareas pendientes


Hay una serie de tareas que aún están pendientes. Así como se han exacerbado las problemáticas respecto a la salud mental, física y el entorno laboral de las mujeres, la necesidad de soluciones también se ha convertido en un imperativo. Tal como señala ONU Mujeres "las consecuencias que la pandemia ha traído para las mujeres continuarán más allá de la propia pandemia".

El primer gran desafío con el que concuerdan las expertas, es la de incluir a las mujeres en roles de quienes establecen las políticas públicas. "No creo que falte una cosa concreta, faltan miles, pero esas se podrían solucionar si las personas que tienen que legislar, estuvieran involucradas desde una perspectiva de género, comprendieran que no se pueden hacer leyes sin tener esta perspectiva de desigualdad que existe", plantea Jiménez-Moya.

"No creo que falte una cosa concreta, faltan miles, pero esas se podrían solucionar si las personas que tienen que legislar, estuvieran involucradas desde una perspectiva de género, comprendieran que no se pueden hacer leyes sin tener esta perspectiva de desigualdad que existe".

Gloria Jiménez-Moya, Escuela Psicología UC
Más específica es la socióloga Ramm, quien sostiene que "se debe modificar la legislación social de manera tal que deje de ser más caro contratar a las mujeres", donde ejemplifica que incluso leyes como la extensión del posnatal, "en el discurso buscan proteger a las madres trabajadoras, pero en la práctica lo que hacen es crear barreras para la contratación de mujeres madres".

Lo anterior -y vinculado a los "roles" asignados- implica otorgar recursos necesarios para que las mujeres, especialmente las de menores ingresos, puedan ingresar y mantenerse en el mercado laboral pagado. "Estos recursos pueden ser provistos a través de legislación y políticas públicas que consideren a los hombres no solo en tanto trabajadores, sino también padres, reconociendo sus responsabilidades y obligaciones", agrega la profesional.

Respecto a violencia de género, la socióloga Ramm plantea que "es central trabajar en mejorar los actuales servicios, y hacerse cargo de la masculinidad. La violencia de género no es un problema de las mujeres... ¡es un problema de los hombres! De la masculinidad convencional. Desvincular la masculinidad del ejercicio de la violencia sobre las mujeres es un desafío pendiente en Chile".

"Estamos tramitando en el Congreso la Ley de Violencia Integral, una ley de segunda generación que marcará un punto de inflexión en el rol del estado en esta materia y también estamos avanzando en la discusión del proyecto de ley de monitoreo telemático".

Mónica Zalaquett, ministra de la Mujer y Equidad de Género
Esto último está ligado a la necesidad de que las empresas pongan atención a las situaciones de violencia que viven las mujeres en sus casas, a través de esfuerzos que permitan "pesquisar o apoyar, y estén presentes, independiente de que no estén físicamente, para que exista una red de apoyo que mire este riesgo que se ha incrementado", dice la doctora León.

En cuanto a derechos sexuales y reproductivos, también enfatiza que "hay mucho por hacer, partiendo por hacer las modificaciones necesarias, en el papel y en las práctica, para que las mujeres efectivamente puedan decidir sobre sus cuerpos", complementa.

Desde la cartera de la Mujer, aseguran que existen desafíos permanentes. Uno de ellos es "promover el desarrollo pleno e integral de las mujeres, tanto en el ámbito público como privado, apoyando su crecimiento laboral, su capacidad de emprendimiento a través de mentorías, talleres, seminarios y otros programas", dice Zalaquett.

En materia legislativa, detalla que "estamos tramitando en el Congreso la Ley de Violencia Integral, una ley de segunda generación que marcará un punto de inflexión en el rol del estado en esta materia y también estamos avanzando en la discusión del proyecto de ley de monitoreo telemático", sostiene.
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