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Captura de Maduro: El debate en Chile por el impacto de la acción de EE.UU. sobre el Derecho Internacional

Analistas afirman que defender el Derecho Internacional es una "responsabilidad", sin embargo algunos cuestionan que "ahora se rasgan vestiduras" pese a los años en que Maduro lideró el régimen.

05 de Enero de 2026 | 10:45 | Redactado por Daniela Toro, Emol.
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De izquierda a derecha: Carlos Peña, Pablo Ortúzar y Benjamín Salas Kantor.

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El ingreso de Estados Unidos a Venezuela -y la captura del Nicolás Maduro-, ha dado paso a distintas posturas por parte de líderes latinoamericanos en torno a dos dimensiones clave: por un lado, la caída de quien encabeza el régimen en ese país y empujó el éxodo de casi 9 millones de venezolanos; y por otro, respecto a la forma en que el gobierno de Donald Trump ingresó a ese país -a través de la fuerza- y los efectos en el Derecho Internacional.

En Chile, el Presidente Gabriel Boric salió a condenar las acciones militares de EE.UU. en Venezuela, y afirmó que "Chile reafirma su adhesión a principios básicos del Derecho Internacional, como la proscripción del uso de la fuerza, la no intervención, la solución pacífica de las controversias internacionales y la integridad territorial de los Estados".

"La mayor parte de la gente que ahora rasga vestiduras en nombre del Derecho Internacional y la soberanía económica, jamás movió un dedo para empujar una salida para que Venezuela recuperara su democracia. Nos dicen, como Gabriel Boric, que el camino siempre debe ser la paz y el diálogo. Pero nunca trazaron un camino. Nunca dijeron basta"

Pablo Ortúzar
"La crisis venezolana debe resolverse mediante el diálogo, y el apoyo del multilateralismo, y no a través de la violencia ni la injerencia extranjera", sostuvo.

Por su parte, el Presidente electo, José Antonio Kast, tomó una postura distinta y respaldó la detención de Maduro, calificándola como una "gran noticia para la región". Eso sí, en materia de derecho internacional, hizo un llamado a los gobiernos de América Latina a coordinar "el regreso seguro y expedito de los venezolanos a su país, apoyar la recuperación de su sistema democrático; y avanzar en el combate regional efectivo contra el narcotráfico y el crimen organizado. La democracia se defiende con convicción, coordinación y con el respecto irrestricto al Derecho Internacional", sostuvo.

Así, a las voces de líderes, parlamentarios y activistas, se suman las de expertos y analistas que ponderan cómo se ve afectado el derecho internacional en la captura de Maduro -a través del uso de la fuerza por parte de Estados Unidos-, y otros, pese a condenar el mecanismo, remarcan que hoy se rasgan vestiduras respecto al Derecho Internacional, cuando "jamás se movió un dedo" para empujar una salida para que Venezuela recuperara su democracia.

Sobre este tema, se expresan distintas corrientes en voz de expertos como el rector de la UDP, Carlos Peña; el antropólogo e investigador del Instituto de Estudios de la Sociedad (IES) Pablo Ortúzar; y el abogado y exasesor del ex Presidente Sebastián Piñera, Benjamín Salas.

Carlos Peña: El "error" de aprobar la invasión


Ayer, en una carta en El Mercurio, Carlos Peña, cuestionó el mensaje de Kast con su respaldo a la captura de Maduro, en atención a que, a su juicio, lo ocurrido en Venezuela viola "de manera flagrante" las reglas del Derecho Internacional.

"Se comete un severo error cuando —como lo ha hecho el Presidente electo— se aprueba o, lo que es peor, se celebra la intervención por la fuerza de EE.UU. en Venezuela", parte señalando el rector UDP.

Agrega que "ese acto viola de manera flagrante las reglas del Derecho —en este caso, del Derecho Internacional— cuyo objeto es discernir, en base a razones imparciales contenidas en normas, lo que es correcto. Y lo que es correcto no siempre coincide con los propios intereses. Alguna vez coincidió con los propios intereses el sometimiento a proceso de Pinochet; pero el gobierno de Chile, atendiendo a las reglas del Derecho, defendió entonces su juzgamiento en Chile".

"Abandonar las reglas del Derecho significa conceder que quien tiene el poder tiene, por ese solo hecho, la razón", subraya.

En ese sentido, Peña comenta que celebrar o aprobar lo que ha ocurrido en Venezuela "equivale a abandonar las reglas para sustituirlas, simplemente, por la fuerza. El Derecho es el esfuerzo por discernir lo que es correcto de hacer, no solo lo que es conveniente atendidos los propios intereses".

"Todos querrían que la dictadura de Venezuela acabara, la pregunta del Derecho, que en este caso se abandonó, es si es correcto lograrlo enajenando la propia voluntad, poniéndola en manos de quien tiene la fuerza", cerró.

Kantor: "La intervención militar no corrige una ilegalidad, la reproduce"


Quien también expresó su parecer en esta materia fue Benjamin Salas Kantor, abogado y actual jefe de gabinete del presidente de la Corte Internacional de Justicia (CIJ).

En una carta enviada ayer al citado medio, Salas sostiene que "defender el Derecho Internacional exige aceptar una premisa a veces incómoda: la violación sistemática de las normas por parte de un régimen no habilita a otros Estados a violarlas en respuesta. Ese es precisamente el sentido de tener un Estado de Derecho. Si la legalidad de nuestras acciones dependiera de la simpatía que nos inspire una causa, las normas dejarían de ser un límite y pasarían a ser un instrumento político".

Kantor, quien advierte que sus reflexiones son "a título personal", profundiza que "Venezuela vive bajo un régimen dictatorial que ha usurpado el poder, ha desconocido la voluntad popular y ha cometido graves violaciones a los derechos humanos, incluyendo el derecho a la autodeterminación de su pueblo. Nada de ello está en discusión. Tampoco lo está la grave amenaza que supone para la seguridad de América Latina a través del narcotráfico y el terrorismo".

No obstante, asevera que "ninguno de esos elementos autoriza, conforme a la Carta de las Naciones Unidas, una intervención militar extranjera destinada a tomar control de un territorio, incluyendo sus recursos naturales, y forzar un cambio de régimen".

"El Derecho Internacional no es neutral frente a las violaciones graves. Permite respuestas unilaterales, incluidas sanciones severas, para enfrentar a quienes violan sus normas. Son instrumentos imperfectos, pero jurídicamente permitidos. La intervención militar, en cambio, cruza una línea distinta: no corrige la ilegalidad, la reproduce", plantea.

Agrega en esa línea que "justificar violaciones al Derecho Internacional porque nos parecen legítimas o necesarias es una tentación peligrosa. Nuestra primera responsabilidad debe ser defender el orden internacional liberal de posguerra, que descansa en la igualdad soberana de los Estados, la integridad territorial, la independencia política y la soberanía permanente sobre los recursos naturales. La prohibición del uso de la fuerza busca precisamente resguardar esos principios. Abrir la puerta a cambios de régimen impuestos por la fuerza expone a todos los Estados a que mañana se invoquen argumentos similares contra ellos".

"Para países como Chile, cuya seguridad depende de reglas comunes respetadas por todos y no del poder militar, ese precedente sería devastador. Defender el Derecho Internacional no es tibieza; es responsabilidad", subrayó.

Ortúzar: "Rasgan vestiduras en nombre del Derecho Internacional... y jamás se movió un dedo"


En una entrevista con El Mercurio, el antropólogo Pablo Ortúzar, reconoce y cuestiona la violación al Derecho Internacional que hizo Estados Unidos al invadir Venezuela y sacar a Maduro del país. Sin embargo, deja espacio para criticar que hoy se "rasgan vestiduras" en esa materia, cuando "jamás se movió un dedo" para buscar una salida a la crisis en Caracas.

"Siempre es una buena noticia que caiga un tirano, asesino, torturador y criminal. Más todavía, uno que desplazó a ocho millones de personas desde su patria, quebró por completo la economía, rindió la soberanía de su país a Cuba, Rusia e Irán, y corrompió al continente entero auspiciando bandas criminales, terroristas y narcotraficantes", parte señalando el experto.

Asimismo, destaca que se trató de una intervención imperialista, porque "Estados Unidos es un imperio. Es decir, un hegemón, una fuerza política que actúa dando forma a una época y sometiendo a esa forma a otras naciones y territorios, de manera directa o indirecta. En este caso, la dictadura venezolana, que era leal a potencias enemigas de Estados Unidos, ha sido sometida por la fuerza, y la reconstrucción del orden republicano de Venezuela será hecha bajo los parámetros de esta nueva hegemonía".

No obstante aquello, enfatiza que " la mayor parte de la gente que ahora rasga vestiduras en nombre del Derecho Internacional y la soberanía económica jamás movió un dedo para empujar una salida para que Venezuela recuperara su democracia. Nos dicen, como Gabriel Boric, que el camino siempre debe ser la paz y el diálogo. Pero nunca trazaron un camino. Nunca dijeron basta".

Ortúzar criticó en esa línea que "miraron imperturbables cómo ocho millones de venezolanos huyeron de su país, cómo muchos de ellos fueron traficados, violados y humillados, y cómo la tiranía hacía tratos con las mismas bandas que cometían esos abusos, a la vez que expandían su presencia por todo el continente".

Consultado por las eventuales incidencias para el resto de Latinoamérica la forma en que EE.UU. actuó sobre Venezuela, el experto comenta que "no todos los países de Latinoamérica son manejados por tiranos con lazos con el narcotráfico y el crimen organizado. Solo Venezuela, Cuba y Nicaragua. Luego, en cierto sentido, los dichos de Boric simplemente no se hacen cargo de la situación objetiva del régimen que fue atacado. Es como decir que después de la fallida 'Operación Valquiria' ya ningún Presidente europeo podría dormir tranquilo. Pero por otro lado, es verdad que, como dije, Estados Unidos es un hegemón, un poder imperial, con el que hay que andarse con cuidado. La historia de las intervenciones americanas en nuestro continente es elocuente, y no hay que ser ingenuo al respecto".

Luego, Ortúzar agrega que "el gran desafío latinoamericano es hacernos parte en la reconstrucción democrática de Venezuela, y no actuar simplemente como republiquetas lloronas, citando frases de ‘Las venas abiertas de América Latina', y lamentándonos por no ser hegemones. La historia de los imperios muestra que las naciones respetables e inteligentes normalmente logran hacerse valer, en buena medida, incluso frente a grandes potencias. Pero para ser respetados hay que ser respetables".

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