Con 7 detenidos que estafaban a víctimas como falsos policías y funcionarios de la Comisión para el Mercado Financiero terminó una investigación liderada por la PDI y el Ministerio Público.
Fuentes del caso señalaron a Emol que una de las víctimas que cayó en estas estafas es la actriz Amparo Noguera, a quien perjudicaron con cerca de $700 millones.
En total, fueron detenidos siete integrantes de la organización: cuatro hombres y tres mujeres. De ellos, cuatro fueron detenidos en Santiago, dos en La Serena y uno en Iquique. Todos son de nacionalidad chilena.
Además, se identificó a tres personas privadas de libertad al interior del Complejo Penitenciario Huachalalume en La Serena que pertenecían a la banda.
También se logró la incautación de $103 millones en efectivo, 18 mil dólares, 2.120 pesos argentinos, cinco vehículos, teléfonos celulares, computadores portátiles, junto con ropa, zapatillas, lentes, carteras y relojes, todos de marcas de lujo con un avalúo total de $70 millones.
Entre los artículos decomisados también se presentó un ramo de flores hecho de billetes de $10.000 y $20.000. En total, el valor del ramo era de $1.000.000 y fue enviado como regalo por parte de uno de los delincuentes a su pareja.
Modus operandi
El subprefecto David Castro, jefe de la Brigada de Delitos Económicos (Bridec) Metropolitana, detalló que "se logró establecer una agrupación delictual que se dedica al delito de estafas en la modalidad 'cuento del tío' con falsos ejecutivos bancarios".
Su modus operandi era que "estas personas contactaban a víctimas, señalándoles que terceras personas querían acceder a sus cuentas bancarias y que ese ejecutivo bancario que lo estaba contactando estaba monitoreando esto junto a personal de la PDI y a personal de la Comisión para el Mercado Financiero".
De esta forma, a las víctimas "se solicitaba que para evitar el fraude, retiraran su dinero de los bancos, y que este mismo tenía que ser entregado a personal de la PDI que concurriría a los domicilios a buscarlo. De esta manera, las víctimas entregaban el dinero, además de sus productos bancarios, y otras especies de valor que mantenían".
"Parte de la demanda utilizaba las tarjetas de crédito o débito, que son los productos bancarios, para efectuar compras, ya sea físicas o por Internet, y también giros de dinero. Y por otra parte, el dinero que estas personas obtenían en efectivo lo utilizaban también para comprar diferentes bienes, tales como vehículos, incluso propiedades. Estos bienes quedaban a nombre de terceras personas, conocidos como 'testaferros', para que ellos no figuraran con ningún bien propio", explicó el subprefecto.
En tanto, la fiscal de Ñuñoa-Providencia, Alejandra Godoy, señaló que la investigación comenzó en octubre "con la denuncia de la primera víctima que sufre un perjuicio bastante importante, alrededor de $500 millones, y lo que nos hace actuar de manera bien bien rápida, detectando primero en la investigación dos números telefónicos que empezamos a seguir (...) y nos percatamos de que estos teléfonos estaban operando desde el interior de la cárcel, por lo que empezamos a pesquisar".
"Nos dimos cuenta que esto no era la típica estafa común como el cuento del tío, sino que nos damos cuenta de que más bien se trata de una red criminal que está operando no solo desde el interior del penal, sino que tiene brazos operativos fuera del penal y que están absolutamente interconectados, cada uno con roles definidos, en donde concurren a los domicilios de las víctimas y les solicitan sus productos bancarios", aseguró la persecutora.
Añadió que "en dos meses y medio logramos desbaratar a esta organización criminal, que está compuesta en realidad de 13 personas que tenemos detectadas".
En esa línea, aseguró que "las órdenes de detención es sobre 10 personas más otros tres que están al interior del penal. De estas 10 personas, 3 aún permanecen prófugas, así es que tenemos que tomarlos detenidos, ojalá pronto, puesto que existe el temor de que vayan a seguir operando".