A casi dos años del accidente en Lago Ranco que costó la vida de su padre, el exPresidente Sebastián Piñera, su hija mayor, Magdalena, relató cómo vivió los momentos posteriores a la tragedia y cómo
ha enfrentado su ausencia. Piñera contó que el día del accidente, cuando aún no tenía claridad de lo ocurrido, recibió en el camino un llamado del Presidente Gabriel Boric para expresarle sus condolencias y ofrecer apoyo, gesto que calificó como "genuino".
"No hay día en que no piense en él", afirmó, recordando que tardaron tres horas en llegar desde Caburgua a Ranco, que fue de las primeras en ver el cuerpo de su padre —"lo toqué, estaba helado. Le hablé,
le di las gracias"— y que aún no ha podido ver algunos registros del funeral. En la conversación, también vinculó el legado político de su padre con sus ideas sobre
libertad y solidaridad y entregó una evaluación personal del actual Gobierno, destacando áreas con aciertos y críticas, en un diálogo que mezcla memoria familiar y perspectiva política.