Un positivo acercamiento entre Chile y Bolivia se ha desarrollado durante las últimas semanas, como parte de la política exterior que ha protagonizado el gobierno del Presidente boliviano, Rodrigo Paz.
Son varias las señales que ha dado Paz, quien desde su triunfo en las segunda vuelta de las elecciones bolivianas, anunció medidas como retomar la relación diplomática con EE.UU. y buscar abrir una nueva etapa de diálogo con Chile.
"Queremos que ambos países trabajen de forma más cercana y en beneficio de ambos pueblos", afirmó en esa oportunidad.
Chile y Bolivia no tienen relaciones diplomáticas desde 1978, mientras que en 2013 las relaciones se tensaron a raíz de la reclamación marítima del vecino país, para que Chile negociara de buena fe el acceso soberano al océano Pacífico.
No obstante, en 2018, la CIJ determinó que Chile no tiene obligación legal de negociar con Bolivia, aunque las autoridades bolivianas entienden que la sentencia no supone un impedimento para que haya un diálogo.
Señales en el Foro Económico Internacional de Panamá
Esta semana, durante su participación en el Foro Económico Internacional que se desarrolló en Panamá, Paz ofreció "los "puertos" de Bolivia a Chile para que se conecte con Brasil como parte de una visión "pragmática".
En la instancia estuvo presente también el presidente electo, José Antonio Kast.
"Nosotros tenemos más puertos que ustedes (....)", dijo Paz figurativamente dirigiéndose al presidente electo chileno José Antonio Kast y a su homólogo brasileño
Luiz Inácio Lula da Silva, reconociendo también la importancia de Chile y Perú en las "nuevas relaciones" de la región en el Pacífico.
Paz agregó: "le ofrezco a Chile, también, nuestros puertos ante un mar enorme del continente como es Brasil, porque a través de Bolivia esos puertos territoriales (terrestres) o a través de la hidrovía (Paraguay Paraná) seremos parte de un complemento junto a Uruguay y Paraguay y Argentina".
Las palabras de Paz fueron parte del "espíritu" que quedó entre los participantes del foro, donde apuntaron a la unión bajo este escenario de "nuevo orden mundial".
Paz sostuvo además que "hoy el hemisferio sur, hoy Latinoamérica, tiene que tomar la decisión de participar y ser parte del mando y de las fuerzas geopolíticas y geoeconómicas para la transformación a nivel mundial, tomemos las decisiones, eso es lo que hay que hacer".
Reunión bilateral con Kast
El jueves, en tanto, Kast y Paz sostuvieron una reunión bilateral, donde abordaron la idea de abrir una nueva relación entre ambos países, bajo la consigna de "construir futuro".
Tras el encuentro, Kast sostuvo que "esto abre una nueva manera de encontrarnos en torno a la calidad de vida de nuestros compatriotas y nosotros estamos dispuestos a hacer todo lo necesario por mejorar nuestra infraestructura para permitirnos un mayor intercambio y mejorar todo lo que diga relación con nuestras relaciones diplomáticas, comerciales, culturales, sociales con Bolivia".
Según consignó el medio boliviano El Deber, el canciller boliviano Fernando Aramayo confirmó que, una vez que Kast asuma formalmente la presidencia, "ambos países instalarán un gabinete binacional chileno-boliviano, mecanismo que permitirá dar seguimiento político y técnico a una agenda básica de nueve puntos", la que ya ha sido abordada de manera preliminar con el canciller Alberto van Klaveren.
Avance en la relación de Bolivia y Chile
En diciembre, el presidente Paz también había dado una señal, al señalar que su país "tiene que cambiar la relación" con Chile, en línea con el diálogo abierto con el Presidente Gabriel Boric, eso sí, "sin dejar de lado la lucha de su país por un acceso soberano al mar".
El Presidente boliviano añadió que "nunca más" se tiene "que llevar en nuestras espaldas mochilas ideológicas y políticas".
Ambos mandatarios se reunieron el 8 de noviembre, tras el acto de investidura del presidente boliviano, en un histórico primer encuentro entre mandatarios de ambos países en diecinueve años, un gesto que marcó un giro en una relación marcada por la ruptura diplomática de hace décadas.
El pasado 15 de enero, se produjo un primer gran paso, con un histórico acercamiento entre Bolivia y Chile, cuando ambos países firmaron un memorándum de entendimiento para fortalecer la economía, turismo y la gestión fronteriza.
En la reunión -que se desarrolló en Santiago- estuvo presente el canciller Van Klaveren y el canciller Aramayo, quienes revisaron el estado actual de la relación bilateral, en un encuentro que marcó un hito: fue el primero de este tipo en 48 años.
Luego de la reunión, Aramayo dijo al medio boliviano El Deber que el objetivo del viaje fue "dar materialidad a una agenda de acercamiento" que viene impulsando el nuevo gobierno de Bolivia. En ese contexto, ambos países suscribieron cuatro acuerdos bilaterales y avanzaron en la definición de una agenda de nueve puntos.
Dicha agenda tiene como principales objetivos fotalecer el comercio, la integración energética, la cooperación en seguridad, la gestión migratoria y el trabajo conjunto en las fronteras.
Aramayo destacó además la reciente aprobación en el Senado de la homologación de licencias de conducir para bolivianos residentes en Chile.
El martes, Bolivia, a través de su Cancillería, hizo hincapié en este impulso de una política exterior distinta: "diálogo con Chile sin renunciar a la vocación marítima, relaciones diplomáticas reactivadas y una agenda regional activa", detallaron desde la Cancillería Boliviana.
"Además, se fortalecen medidas para turismo e inversión, y se alista la Agencia de Promoción del Comercio Exterior y Atracción de Inversión para agilizar procesos y abrir oportunidades", plantearon.
Efectos para los chilenos
Consultados por Emol, expertos ponderan cuánto podrían impactar estas "señales positivas" de un acercamiento diplomático entre Bolivia y Chile para los ciudadanos chilenos, en materias como viajes, estudios o incluso inversión.
Eduardo Hodge, director de la Escuela de Humanidades de la U. Gabriela Mistral, comenta que "el giro de Bolivia es totalmente pragmático, y abre una oportunidad relevante, mas no inédita, en una relación marcada por una historia compleja y no resuelta entre ambos países".
"Ahora bien, los gestos recientes no bastan si no se asume el peso del quiebre diplomático, del Tratado de 1904 y de las narrativas que han condicionado el vínculo por décadas. Sin memoria histórica ni revisión de errores propios y ajenos, el pragmatismo corre el riesgo de reducirse a una simple administración de la coyuntura", plantea.
No obstante aquello, el también doctor en relaciones internacionales, proyecta que si la cooperación logra materializarse, "chilenos y bolivianos podrían experimentar beneficios concretos: fronteras más ordenadas, mejor control del narcotráfico y del contrabando, mayor fluidez comercial y generación de empleo asociada a un transporte transfronterizo más eficiente. A ello se suma el fortalecimiento de la infraestructura logística en zonas históricamente postergadas del norte chileno y del occidente boliviano".
"Existe, además, una ganancia menos visible pero no menos relevante: la disminución de tensiones, a estas alturas simbólicas y del uso político del conflicto, lo que contribuye a reducir la hostilidad cotidiana y la desconfianza mutua entre las partes", subrayó.
En tanto, Eric Latorre, director del magister de Gobierno y Seguridad de la U. Autónoma, añade que los beneficios para Chile de mejorar sus relaciones con Bolivia son de diversa índole: "por un lado, mejoran la seguridad fronteriza lo que es clave en materia de migración y lucha contra el crimen organizado, mejora el comercio bilateral, lo que tiene impacto local en la zona norte, mejorar la gestión hídrica y en el mediano plazo podrán generarse acuerdos de explotación de recursos naturales por ejemplo, en el ámbito energético".
Por su parte, Jorge Sanz, analista internacional de la UDD, comenta que "sin duda que la eventual normalización de las relaciones diplomáticas con Bolivia van a traer buenos efectos para el ciudadano en Chile. Se abren posibilidades de inversión, de importaciones, de exportaciones. Todo lo que signifique la normalidad en las relaciones entre ambos estados vecinos, que, además, se necesitan", planteó.
Agregó que "el hecho de salir hacia el Atlántico también va a traer efectos geopolíticos y económicos muy importantes para Chile y para Bolivia".
El experto sostuvo que "más que encerrarlos en una acción concreta, lo que se está señalando es la posibilidad de iniciar un acercamiento que signifique algo más allá que la tremenda tarea que están haciendo el Consulado General de Chile en Bolivia, sino que también empezar a trabajar juntos en un mundo que necesita la cooperación de todos para solucionar los problemas que tenemos", sostuvo.