Perú registró ayer un nuevo hito en el endurecimiento de la vigilancia y seguridad en la zona.
Estrenó, en el paso Santa Rosa, un sistema de control biométrico focalizado solo en el territorio peruano. La novedad consiste en el registro de las huellas dactilares. Luego se toma una fotografía del rostro sin accesorios, como lentes, y un inspector migratorio peruano realiza consultas sobre el motivo del viaje. "Este procedimiento puede tomar algunos minutos, ya que cada viajero es evaluado de manera individual. Cada detalle cuenta cuando se trata de seguridad", señala la Superintendencia Nacional de Migraciones del Perú. Tras ese procedimiento, el viajero recibe un sello de ingreso en el pasaporte, con la fecha y el tiempo autorizado de permanencia. En caso de ingresar con cédula de identidad se entrega una "tarjeta andinas de migraciones", con el plazo autorizado de permanencia. Según registros policiales y de Aduanas, Santa Rosa y Chacalluta, la entrada norte de Chile, registra un flujo cercano a los siete millones de trámites migratorios al año. Para Ricardo Jorquera, director de la Cámara de Turismo de Arica, esta implementación constituye un "avance importante. Vale la pena tener algunos días de congestiones para que luego sea más expedito".