Expertos en asuntos internacionales analizaron las sanciones anunciadas en contra de tres funcionarios del Gobierno de Chile y cuál es el mensaje de fondo que quieren entregar las autoridades estadounidenses.
Cabe recordar que el secretario de Estado del país norteamericano, Marco Rubio, comunicó que tres personas tendrían restricciones en sus visas, puesto que "dirigieron, autorizaron, financiaron, y brindaron apoyo sustancial y/o llevaron a cabo actividades que comprometieron infraestructura crítica de telecomunicaciones y erosionaron la seguridad regional en nuestro hemisferio".
Aquello, sería a raíz del proyecto de cable submarino entre Chile y China. Dicha iniciativa denominada "Chile China Express", consiste en instalar un cable de fibra óptica que conecte directamente Valparaíso con Hong Kong.
El monto estimado para la inversión -de acuerdo con El Mercurio- ronda los 500 millones de dólares y responde a un consorcio en el cual participan China Mobile, HMN Technologies y Hengton Optic-Electric. Ahora bien, este está en evaluación, aún no se ha aprobado.
El subsecretario de Telecomunicaciones, Claudio Araya (PC), abordó en diálogo con El Mercurio el tema de la autorización del proyecto: "Si se cumplen los requisitos, normalmente estos trámites se autorizan. Nosotros no tomamos en cuenta variables políticas, sino técnicas (…) Si cumplen con los elementos técnicos, el cable debería autorizarse", afirmó.
Agregó, consultado por cuándo se tendría la respuesta, que "yo creo que nosotros estamos a semanas de saberlo, en ningún caso meses, porque la concesión se solicitó en noviembre. Y ya se hicieron las observaciones. Estamos en la recta final".
Dicha iniciativa ha sido rechazada por la administración de Donald Trump. De hecho, ha incorporado varias alertas, una de las cuales se dio en Washington. De acuerdo con Ex-Ante, el embajador chileno en EE.UU, Juan Gabriel Valdés, sostuvo un encuentro con altos funcionarios del Departamento de Estado donde se reiteró la fuerte molestia con dicho proyecto.
"Tiene que ver más bien con China"
El analista internacional Mladen Yopo, comentó que "lo señalado por Estados Unidos, de que se afecta su seguridad, tiene que ver esencialmente con el cable submarino chino, más que con el tema de las buenas o malas relaciones con el gobierno del Presidente Boric".
En esa línea, recordó que esto es parte de "una escalada que tiene Estados Unidos con China alrededor del mundo, la tiene con Canadá, por ejemplo, frente a los próximos acuerdos que logró el primer ministro canadiense con el presidente Xi Jinping, y también la tiene con otros con otras regiones del mundo".
"Por lo tanto,
es un tema que tiene que ver más bien con China, más que con el caso de Chile y específicamente con el gobierno del Presidente Boric. Es una medida arbitraria, unilateral y sin justificación".
Con todo, Yopo consideró que esta situación "no pone en tela de juicio ni coloca desde ningún punto de vista el tema de la seguridad nacional de Estados Unidos, ni menos la seguridad regional".
"Evidentemente, todo acuerdo con China es visto dentro de una lucha geoestratégica mundial, y por lo tanto los acuerdos que se logren con China, los niveles de dependencia que se tienen o los contratos que se tengan amarrados evidentemente siempre son considerados por Estados Unidos como un tema de inseguridad en función de esta lucha por la hegemonía global", cerró.
El académico UDD y analista internacional, Jorge Sanz, comentó que "lo que está sucediendo es que el orden internacional lo está poniendo el presidente Donald Trump y nosotros estamos en su área de influencia. Por lo tanto, cualquier cosa que nosotros hagamos con los 'adversarios' de Trump, como China, efectivamente van a generar un problema mayor".
Ese problema, agregó, "se trasunta en el término de la visa al ministro Muñoz y a los otros funcionarios que están negociando con China".
"Entonces, no es que efectivamente Estados Unidos les cierre la visa por los problemas de Boric, lo que está haciendo es dar una señal respecto de que en este espacio geográfico, en este espacio geopolítico, el que está poniendo la norma es Estados Unidos y el que no se quiera alinear con Estados Unidos va a sufrir las consecuencias", añadió.
"No es una represalia"
Para Alberto Rojas, director del Observatorio de Asuntos Internacionales de la Universidad Finis Terrae, con esto el gobierno del presidente Trump da la señal de que "Estados Unidos está constantemente fiscalizando y mirando lo que pasa en la región".
"Recordemos que en su documento de la nueva estrategia de seguridad nacional, establece que existe una área, una región, que es el hemisferio occidental, dentro del cual está América Latina y que al definir el mundo en áreas, en zonas de influencia, lo que busca es precisamente limitar e incluso expulsar la influencia china en América Latina", aseveró.
La causa de esta sanción, dijo que "tiene que ver con este cable submarino desde Chile hacia Hong Kong", pues "evidentemente la mirada de Estados Unidos es que eso representa un riesgo en términos del tránsito de información y que podría ser eventualmente aprovechado por el gobierno chino. Esa es la razón que está moviendo a Estados Unidos en términos regionales".
Respecto a si esto se podría considerar una represalia por las críticas que ha emitido el presidente Gabriel Boric en contra del país y Trump, afirmó que se podría interpretar así, pero "no puedo asegurarlo categóricamente". "Se da básicamente a pocos días de que el presidente Boric deje el cargo. Tal vez habría tenido un mayor impacto si esto hubiese sido antes, un año antes, por ejemplo", acotó.
Ahora, por otro lado, sostuvo que "no se puede dejar de lado el hecho de que el gobierno, específicamente las declaraciones del presidente Boric, han sido siempre muy duras y hostiles en contra del presidente Trump, y eso no pasa inadvertido, y hay que entender que estamos viviendo en un mundo en donde el derecho internacional ha perdido influencia y fuerza, y lo que estamos viviendo es la construcción de un nuevo orden diferente al que habíamos conocido en las décadas anteriores, y en donde las grandes potencias, como Estados Unidos, están siendo mucho más transparentes en términos de cuáles son sus objetivos, iniciativas, necesidades, objetivos, y que muchas veces declaraciones o acciones tienen consecuencias, y ciertamente eso hace que este anuncio parezca una especie de sanción directamente para el gobierno de Boric".
Finalmente, Guillermo Holzmann, analista internacional de la Universidad de Talca, aseguró que esto "no es una represalia". "Chile no es tan importante en términos geoestratégicos ni geoeconómicos para Estados Unidos, sí lo es en términos de intereses nacionales de Estados Unidos y la relación privilegiada de China con Estados Unidos, razón por la cual hoy día lo que queda en evidencia es que Estados Unidos tiene bajo la lupa las relaciones de Chile con China".
Pero también, mencionó que "hay una parte ideológica que no se puede dejar pasar, es decir, Trump es antiwoke, antiprogresismo de izquierda". En consecuencia, "yo diría, el hecho de que Boric sea agresivo con la administración con la administración Trump, es un motivante adicional para poder dejar marcado el punto", pero "el tema es reafirmar la posición estadounidense antiwoke y antiprogresismo de izquierda".