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Gobierno de Santiago lanzó una nueva etapa del programa del Gobierno de Santiago ejecutado junto a Geociclos, que busca cambiar la forma en que las personas manejan sus residuos orgánicos, promoviendo el compostaje comunitario en la Región Metropolitana.
Se trata de "Nos Compostamos Bien II", iniciativa que también incluirá campañas de sensibilización, material educativo y actividades de capacitación para fortalecer la participación ciudadana y promover una cultura más consciente respecto de los residuos.
"El objetivo es demostrar que una parte importante de lo que hoy consideramos basura puede transformarse en un recurso valioso para la naturaleza", sostienen desde el gobierno regional.
El gobernador Claudio Orrego sostuvo que "ya vivimos una experiencia exitosa con siete mil composteras individuales, logrando evitar que cerca de ciento cuatro mil toneladas de residuos llegaran a rellenos sanitarios. Hoy damos un nuevo paso con este proyecto comunitario, de más de mil millones de inversión. Queremos invitar a juntas de vecinos, clubes de adulto mayor, iglesias y establecimientos educacionales a postular por una de las ochocientas composteras comunitarias disponibles".
Por su parte, Andrea Arriagada, jefa de proyecto y socia fundadora de Geociclos, señaló que: "Con este proyecto descomprimimos los rellenos sanitarios, bajamos los gases de efecto invernadero que se generan en los residuos, en los rellenos sanitarios y generamos compost, que es un abono. No solamente estamos contribuyendo a la sustentabilidad ambiental de la región, sino que también al fortalecimiento del tejido social de todas las comunas".
Primera etapa
En la primera etapa de la iniciativa se entregaron 7.000 kits de compostaje a familias en las 52 comunas de la región, permitiendo que miles de familias comenzaran a gestionar de manera distinta los residuos orgánicos que generan a diario.
El proceso incluyó acompañamiento técnico, capacitación y seguimiento por parte de monitores especializados, lo que permitió apoyar a las familias en la adopción de este nuevo hábito.
"Gracias a esta práctica, se estima que 4.400 toneladas de residuos orgánicos al año no terminaron en rellenos sanitarios, transformándose en 728 toneladas de compost o humus, un fertilizante natural que puede mejorar suelos y áreas verdes", destacaron desde el gobierno regional.
El impacto también se refleja en el clima. "Vimos que la ejecución de la etapa 1 evitó la emisión de más de 2.700 toneladas de CO2 equivalente al año, contribuyendo a reducir los gases de efecto invernadero asociados al manejo de residuos", agregaron.
"Además del beneficio ambiental, la experiencia demostró un cambio real en los hábitos de las personas. De acuerdo con el seguimiento del programa, los hogares participantes estimaron una reducción cercana al 38% en la generación de residuos domésticos", complementaron desde el gobierno regional metropolitano.
Asimismo, recordaron que el compostaje aparece como una respuesta concreta frente al creciente problema de los residuos. "En Chile, los residuos orgánicos representan una parte importante de la basura domiciliaria. Sin embargo, actualmente solo cerca del 1% de estos residuos se valoriza, a pesar de que pueden transformarse en compost y volver al ciclo natural. Cuando estos residuos terminan en rellenos sanitarios generan metano, un gas de efecto invernadero altamente contaminante. Por eso, promover su reciclaje se ha vuelto una acción clave frente al cambio climático".