El presidente del Partido Republicano,
Arturo Squella, puso paños fríos a la tensión oficialista que abrió la amenaza de una acusación constitucional contra el exministro de Hacienda,
Nicolás Grau.
Fueron republicanos y el Partido Nacional Libertario quienes instalaron la idea de presentar un libelo acusatorio por el mal manejo fiscal del otrora ministro, a lo que Chile Vamos se distanció en atención al mérito de la acusación y la pugna que abre con la centroizquierda en momentos que La Moneda busca aprobar su megarreforma.
"Tendrán que responder frente a su electorado", advirtió el diputado republicano, Agustín Moreno, al sector, emplazamiento que en la UDI acusaron de "impropio".
En Tele13 Radio, el timonel consideró que la tensión es "fruto de un par de malas declaraciones, que, sin ninguna duda, a estas alturas ya deben estar bastante más controladas entre ellos mismos".
"Llevamos, no sé si tanto tiempo es la palabra, pero tiempos muy intensos trabajando juntos, sacando adelante cosas realmente increíbles para Chile y evidentemente que en eso, cuando de repente hay una que otra palabra que no cae bien y se responde con, más o menos, de la misma manera, se pone paños fríos y lo que impera, digamos, es el valor que tiene trabajar juntos. Me da la impresión de que ese va ser el espíritu de hoy día en adelante", agregó.
Añadió que "particularmente con la UDI, tenemos o compartimos, más bien un segmento casi total, digamos, de las cosas más importantes, y claro, en los estilos hay diferencias, hay acentos que van marcando proyectos políticos distintos, pero en la práctica, y hoy día, más aún siendo gobierno, es mucho más relevante lo que nos une y todo lo que se puede lograr cuando trabajamos unidos, así que vamos a poner el foco en eso".
Aludiendo a Romero, Squella comentó que "hablé con él y siempre, como es costumbre, cuando uno lee una frase y después la escucha en el contexto, es una cosa bien distinta. No era un ánimo de torear a nadie, sino que, evidentemente era constatando un hecho".
En cuanto a la acusación, admitió que "se podía haber socializado más con las otras bancadas", pero insitió en que "no queda más que dejarlo pasar, conversar las cosas y seguir adelante, que es lo que todos esperan".
Defendiendo el mérito de la acusación, el timonel republicano apuntó que "el tiempo se acaba. Se tiene tiempo para presentar acusaciones constitucionales en contra de los ministros de Estado que dejaron el 11 de marzo sus carteras hasta el 11 de junio, y eso está a la vuelta de la esquina, o sea, no hay mucho tiempo más".
Además, reparó que "la incidencia que puede tener en el debate, la verdad es que yo no lo veo tan tan concreto". "No hay nadie en el mundo político o analistas que no tengan al menos una objeción de cómo se manejaron las finanzas públicas durante el último tramo, particularmente del gobierno del Presidente Boric", observó.
Y acotó que "no veo en ninguno de los escenarios al Frente Amplio del Partido Comunista, que son quienes se sintieron en el fondo más afectados por el anuncio del día de ayer, votando a favor o siquiera abriéndose la posibilidad de votar a favor (...) si es que tenemos el foco puesto en quién podría sumarse con sus ideas a el proyecto reconstrucción, más bien están en la centro izquierda".